Ha pasado la primera semana de campañas políticas y me parecen insulsas, faltas de contenido, poco llamativas, desordenadas, en las que destaca la misma estrategia de siempre: mítines, slogans, discursos y propaganda con la que cada candidato pretende convencer a los ciudadanos de acudir a las urnas el próximo 5 de junio. Desborda el resentimiento, dolo y mala leche amparados por el anonimato en las redes sociales. Nada nuevo, inclusive.



