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Como infiel de toda la vida, me preocupa la cristianofobia


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25/03/2016


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Llevamos unas  fechas que, a cuenta de la masacre islamista de Bruselas, los medios de comunicación y la zurda del país nos sermonean con sus graves consecuencias. No vayan a pensar ni por un momento que los que hablan así se refieren a los muertos y heridos, se refieren a la posible aparición en nuestra patria de la islamofobia. Me parece absurdo, porque si consideramos la adscripción cultural de las víctimas y victimarios, lo que tendría que preocupar a todos debiera ser la cristianofobia.


Allá por el año 1998, Osama Bin Laden, ojalá Dios lo haga arder en el infierno eternamente, utilizando una fatwa, es decir un decreto religioso,  declaró la guerra a los infieles y a partir de ese momento lo de escabechar cristianos que en las sociedades musulmanas nunca había estado mal visto, puntuó para ganar la gloria islámica con sus huríes virginales incluidas. Aquí hubo quien no se preocupó demasiado, incluso la zurda se alegró, porque la fatwa  hablaba de los USA e Israel, pero  las guerras se sabe cómo empiezan pero no como terminan. Así que de aquellas fatwas, estos atentados y ya ven ustedes como nos comimos nosotros lo del 11 M y lo que te rondaré morena, sin aparecer en el escrito de Osama.

Puedo conceder, porque creo que es cierto, que si no nos hubiéramos empeñado en trasladar nuestro modelo de democracia occidental a los países musulmanes, seguramente no tendríamos que hacer frente a estos jaleos. Los occidentales que al parecer creemos que la democracia lo cura todo, desde los pies planos al cáncer de útero, nos empeñamos en acabar con una serie de tiranos musulmanes para ofrecer a sus súbditos nuestra democracia del alma  y ahí ardió Troya.

Porque todos aquellos tiranos, llamáranse Mohamed Reza Pahleví, Sadam Hussein, Muamar el Gadafi o Bashar Al Asad, tenían agarrados por donde más duele a los islamistas y mientras mandaban en sus respectivos países, nadie se atrevió siquiera a pestañear a destiempo y al que se atrevió a hacerlo se le aplicó in continenti el brazo de su particular justicia y muerto el perro se acabó la rabia. Pero llegamos los occidentales transidos de amor por la democracia parlamentaria y decidimos liberar al pueblo oprimido por los sangrientos tiranos y en cuantito éstos desaparecieron,  comenzaron a asomar los de los turbantes negros y todos sabemos ya lo sucedido en Irán, Irak, Libia, Siria…etc., etc.

Hay mucho progre que con esta cuestión intenta justificar la sangrienta ejecutoria de los musulmanes, habrá que recordar que desde el nacimiento del Islam, lo de las visitas a domicilio ha ido como la risa, por barrios. Fueron los musulmanes los que primero se dieron un garbeo hasta Europa y aquí aguantaron 800 años, cierto es que les devolvimos la visita y los muertos con las cruzadas y después de aquello continuó la lucha entre la Cruz y la Media Luna, en el Mediterráneo los berberiscos esclavizaron a un millón de infieles, los muertos no se entretuvieron en contarlos, mientras los turcos llegaban hasta Viena, luego fue la guerra entre austro húngaros y turcos y después la I Guerra Mundial, etc., etc.

Así que en cuestión de visitas no deseadas creo que estamos más bien a la mano y desde luego la guerra actual - Nueva York, Londres, Madrid, Paris, Bruselas -  no tiene como finalidad ajustar cuentas, lo que pretenden es la conquista de Europa, no porque yo lo diga, sino porque lo dicen ellos y tras la conquista, la conversión al Islam de la población europea por “las buenas” o por la vía del degüello.

Por eso, porque su determinación está a la vista y a la vista está nuestra incapacidad como sociedad para definir el problema y actuar en consecuencia, es por lo que como infiel de toda la vida, me van a perdonar ustedes, pero lo que me preocupa es la cristianofobia que ejercen estos cabrones de islamistas.

Y al que no le guste que le eche azúcar.



Etiquetas:   Siria   ·   Osama Bin Laden   ·   Irak

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