El día que Favaloro se encontró con Darwin

Antes de cerrar su diario en ese 4 de Diciembre, hace 175 años, Charles Darwin observó:

 

. Todo funcionario público es sobornable. El jefe de Correos vende moneda falsificada. El gobernador y el primer ministro saquean abiertamente las arcas públicas. No se puede esperar justicia si hay oro de por medio. Conozco un hombre (tenía buenas razones para hacerlo) que se presentó al juez y dijo: ‘Le doy doscientos pesos si arresta a tal persona ilegalmente; mi abogado me aconsejó dar este paso’.”

 

Darwin, recordemos, cerró sus memorias de ese día opinando que los argentinos, “antes de muchos años temblarán bajo la mano férrea de algún dictador”.

 

En Julio 29, 2000, la Argentina se conmovió con el suicidio del Dr. René Favaloro. Triste y profundamente desilusionado, el famoso cirujano se despidió declarando:

 

“¡Lo que tendría que narrar de las innumerables entrevistas con los sindicalistas de turno! (…) Manga de corruptos que viven a costa de los obreros y coimean fundamentalmente con el dinero de las obras sociales que corresponde a la atención médica. Es indudable que ser honesto, en esta sociedad corrupta tiene su precio. A la corta o a la larga te lo hacen pagar. (…) En este momento y a esta edad terminar con los principios éticos que recibí de mis padres, mis maestros y profesores me resulta extremadamente difícil. No puedo cambiar, prefiero desaparecer. A mí me ha derrotado esta sociedad corrupta que todo lo controla.”

(Ultima carta del Dr. René Favaloro/julio 29-2000 –14,30 hs)

Si es que existe ese lugar donde se cree descansan eternamente todos los hombres buenos, imagino al Dr. Favaloro como un protagonista defraudado y derrotado por la deshonestidad de los argentinos, encontrándose con Darwin, e imagino además—si se me permite la licencia—que bien pudo haberse presentado concediendo: “amigo Darwin, cuan acertado estabas. Desde tu visita, por cierto que hemos temblado y sufrido bajo los caprichos de mas de un dictador, pero nuestro mal mayor no han sido los dictadores temporarios, sino la corrupción y deshonestidad medular de nuestras almas.”

 

Favaloro pereció tratando de sobreponerse a la innobleza de sus conciudadanos. Si en él hubiese pesado mas su razón que sus emociones, hubiera tal vez renunciado a su “eterno compromiso con mi patria” y permanecer con vida en cualquier otro lugar del mundo.

 

Cuando el argentino orgulloso de “sus” paisajes geográficos, trofeos futbolísticos, o asados con cuero, se encuentra frente a estadísticas que muestran lo que hubiese preferido no ver, ¿Qué es lo que piensa?

 

Una encuesta realizada por la Consultora Encuestadora ARESCO muestra que el 70% de los argentinos pagan coimas a la Policía para no ser multados; que el 68% de los argentinos mienten a la hora de declarar ganancias y bienes; que el 65% de los argentinos si encuentra una billetera con dinero y documentos se guarda el dinero y vuelve a tirar los documentos y que el 65% de los argentinos compran artículos que saben son robados. Curiosamente, en la misma encuesta, el 80% de los argentinos dicen que ellos “NO HACEN NADA DE ESTO”, es decir, los corruptos son todos los “otros”, menos el encuestado.

Estoy convencido que, si los trofeos, la geografía, las riquezas naturales y todos los otros falsos orgullos argentinos tuvieran una conciencia, se suicidarían tan avergonzados como el Dr. Favaloro.

UNETE



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