. Ya fuera la aceptación de un nuevo sabor de
helado, la reacción del estado de Ohio al bloqueo de Cuba, la opinión de los
seguidores madridistas sobre el trabajo de Rafa Benítez o las intenciones de
los votantes sobre determinada opción política.
En el escenario temporal que
vivimos, se da por supuesto que cuando se habla de encuestas éstas se refieren
a la intención de voto o asunto relacionado con el follón que nos ha creado,
como si no tuviéramos ya suficientes, la tan deseada muerte del “bipartidismo”,
fenómeno que por lo que decían los que aspiraban a participar del reparto de
los beneficios que se derivan de las elecciones
- que son muchos, apetecibles y diversos - era el responsable de todos los
males que acuciaban a la sociedad española.
Hay organizaciones políticas que
llevan en plena campaña electoral desde que se inició la pasada legislatura
hasta hoy mismo. Durante ese tiempo poco o nada ha importado a la oposición
parlamentaria al completo y a los que no estando representados en el Parlamento
aspiraban a ello, los problemas reales de la sociedad española. Todo o casi
todo lo que se nos ha ha dicho, buscaba simplemente mejorar las aspiraciones
partidistas de los líderes que como objetivo principal, pretendían y pretenden
derrocar al Partido Popular y nada o casi nada se ha hecho desde esa oposición
para ofrecer soluciones reales que pudieran mejorar la situación de España y
sus ciudadanos.
Decía San Agustín que nadie puede
equivocarse siempre, por lo que la cerrada negativa de aprobar cualquier cosa
que haya promovido el PP durante estos casi cuatro años, dice muy poco de la
categoría política y ética de los que han hecho del no, su único argumento
político. Flaco favor nos han hecho a todos ejerciendo el sectarismo más feroz
y convirtiendo una y otra vez el hemiciclo en un triste mitin, que lo único que
pretendía era conseguir el mal del contrario antes que cuidar del interés
general de los españoles.
Alguno dirá que lo hecho, hecho
está y tendrá razón, pero el problema radica en que las organizaciones
políticas y sus líderes siguen
instalados en la misma tesitura. Es muy cierto que se pasan el día hablando de
pactos, sea el reformista, el de progreso, el del cambio, el
constitucionalista, el de “a la valenciana” o el de los grandes ferrocarriles
europeos, todo mentira. La verdad es que para nuestra desgracia, las reuniones,
las declaraciones, los documentos firmados o sin firmar, las propuestas, no tienen la finalidad de concitar el acuerdo
suficiente para construir un gobierno
que sirva a un programa útil; por el contrario toda la farfolla con la que nos
abruman, no es otra cosa que campaña electoral y ya sabemos todos que como
decía D. Enrique Tierno Galván – del PSOE naturalmente - “las promesas
electorales están para no cumplirse”, así que el que se engañe será porque
estará encantado con que le mientan.
Las encuestas publicadas, que
debieran ser instrumentos para informar a los ciudadanos, se han convertido en
herramientas utilizadas por y para la propaganda electoral; no sirven más que
para confundir a la opinión pública y tienen sus consecuencias.
La última que conocemos, nos dice
que de llegarse a unas nuevas elecciones volvería a ganar el PP, la prensa
contraria subraya que con menos tanto por ciento que en las generales y la afín
señala que mejora su situación si se la compara con el resultado obtenido en
las encuestas del mes de febrero, el PSOE no mejoraría sus resultados y Podemos
pierde puntos por sus problemas internos ¿Y Ciudadanos? pues los naranjitos
pasarían al tercer puesto derrotando en su particular contienda a los de
Podemos y son los únicos, bendito sea el Señor, que suben en esta encuesta.
Resulta curioso que la reacción
inmediata de los de Rivera, independientemente del comentario obligado sobre el
resultado de la encuesta, sea la filtración que dice que C,s no cree posible el
pacto con el PP y entiende que inevitablemente habrá que ir a las elecciones en
el mes de junio, naturalmente por culpa del bloqueo de los peperos que son los
más malos de este mundo.
Por otro lado y a cuenta de los
resultados habidos en los sondeos llega otro rumor desde el PSOE – eso dicen al
menos - que afirma que al equipo de
Pedro Sánchez no le hace ninguna gracia la posible defenestración de Rajoy,
pese a que sea uno de sus argumentos recurrentes; se dice –vaya uno a saber quién- que si los
del PP se cargaran a Mariano, correrían el riesgo que al Comité Federal
del PSOE se le ocurriera que, sin Rajoy
en el escenario, sería bueno que llegara la hora de la tan deseada decapitación
de Sánchez.
Poco eco mediático ha tenido otra
noticia demoscópica que afirmaba que haciendo una proyección en escaños de los
resultados obtenidos por C,s y PP, un pacto entre esos dos partidos estaría al
borde de la mayoría absoluta, pero supongo que tiene la misma validez que la
caída en intención de voto de Podemos y sus consecuencias en las políticas de
pactos.
En definitiva, todo lo que nos
dicen, todo lo que leemos, oímos en la radio o vemos en la tele tiene una
intención electoralista, estamos en plena campaña electoral, en el fondo nadie
cree en la posibilidad de un pacto . Viendo como están las cosas y lo que dicen
las puñeteras encuestas no se entiende que los estudios no muestren cambios
importantes en la intención de voto en uno u otro sentido.
Porque lo que sería de traca es
que tras ir a otras elecciones en junio y con 160 millones menos de euros en
las arcas que llenamos los ciudadanos, tuviéramos que volver a empezar con el
cuento de los pactos.
Es cierto que el hombre es el
único animal que tropieza dos veces en la misma piedra, pero si así ocurriera,
los votantes íbamos a quedar a la altura del betún.