. Ni a la primera ni a la
segunda. El aspirante ha hecho historia porque nunca había sucedido; también es
verdad que nunca había estado tan complicada la situación. La aritmética es la
que es.
Lo sucedido el 4 de marzo también va a repercutir
en la formación de Ciudadanos; máxime en un momento en que han empezado a salir
casos de corrupción de esta formación. Solo llevan cuatro días y sus cargos se
van ‘pringando’ día a día. La financiación de C’s puede ser el trampolín que
lleve a Alberto Rivera a envainarse todo lo que ha achacado a Rajoy y a Jordi
Pujol: con ello no quiero disculpar la corrupción de los aludidos. Ni mucho
menos.
Sin duda, el Parlamento español se ha convertido
en lo que no era. No sé si se parece a Gran Hermano, al Club de la Comedia o a
Zapeando. En apenas media docena de sesiones hemos presenciado el ridículo de los
llamados emergentes. En esta ocasión solo se ha salvado la formación de Rivera.
Empezó la podemita Bescansa mostrándonos el absurdo ridículo de llevar a su
retoño a su puesto de trabajo --en un claro acto de postureo, oportunismo y
desprecio a los padres y madres que sudan para organizar la vida de sus hijos a
diario-- continuaron Iglesias y Doménech con el ‘morreo’ extemporáneo y
anormal; completó la faena el portavoz de ERC (Rufián, para más ‘inri’) con su
discurso, estúpido, amorfo, hueco, mediocre y absurdo; completó la faena el tal
Tardá con sus voces despreciativas al presidente de la Cámara. En una palabra:
el Parlamento es un circo donde más parece que se pierde el tiempo que otra
cosa. Mientras tanto, sube el paro, se marchan inversiones, aumenta la fuga de
capitales,….
Posiblemente no haya sector social y económico
que no se haya cachondeado de Pedro Sánchez y de su intentona por llegar a
presidente. No solo no está preparado sino que su equipo deja mucho que desear.
No hay más que escuchar a Felipe González y a Corcuera. Los podemitas se han ‘tronchado’
del fracaso de Pedro Sánchez. Los seguidores de Alberto Rivera han sufrido un
varapalo del que tardarán en recuperarse. Rajoy dice que le han hecho perder el
tiempo. Los nacionalistas siguen cerrados a cal y canto dispuesto a levantar un
muro. Los proetarras en el Congreso callan
en espera de su oportunidad y en el seno del PSOE ya planifican la forma de
relevar al dos veces nefasto y fallido, Pedro Sánchez.
El colmo del ridículo podemita llegó con la
alusión a la ‘cal viva' de González. Un ridículo que se incrementa con
las estupideces frecuentes a las que recurre ‘coleta morada’. Los socialistas
van llorando por las esquinas su fracaso, a la vez que difunden que la falta de
apoyo la van a pagar con las alcaldías de Manuela Carmena (Madrid), Ada Colau
(Barcelona) y ‘El Kichi' (Cádiz). Pero no, estén ustedes tranquilos, porque hoy
el PSOE es un partido en las últimas, a dos cuartos de hora de ser engullido
por la formación chavista que preside Iglesias o, como decía ayer un alto cargo
del PSOE de Valladolid: “Pedro Sánchez nos ha convertido en un partido casi
difunto”.
No es de recibo que los socialistas aprieten a Iglesias
porque éste tiene al PSOE agarrado por las criadillas y apenas dispone de
capacidad de reacción. De nada sirve aquello de que “dimos el apoyo a ‘Podemos’
a cambio de nada”. Lo cierto es que hubieran dado el gobierno de los
ayuntamientos a una rehala cualquiera, llegado el caso, con tal de que el PP no
tacara poder. Y lo hicieron con odio en los ojos y en las palabras. Lo demás
son cuentos de la madre Celestina o de la esperpéntica Bescansa.
Pero fíjense en un dato: el PSOE puede acabar con
varias alcaldías de ‘Podemos’ aunque pueden pagar caro su odio ya que al PSOE lo
sujetan los podemitas en algunas autonomías como Asturias, Extremadura,
Castilla-La Mancha y Comunidad Valenciana. Al tiempo.