El alumno, por fin, podrá superar al maestro

"Yo soy una persona insegura, insegura por como soy. Y cuanto más insegura me siento, más bebo" -  aseguró Amy Winehouse en una de sus entrevistas.  

 

. Y cuanto más insegura me siento, más bebo" -  aseguró Amy Winehouse en una de sus entrevistas.  
Esta mujer, una auténtica genio del jazz, fue capaz de hacer que su música (de público tan selecto) cautivase a millones de personas; sin embargo, esta mujer, se sentía insegura. ¿Cómo es posible?

 Pues bien, yo, formo parte de las generaciones con mayor número de posibilidades y facilidades. Me explico, formo parte de esas generaciones con total acceso a Internet, a libros, a enciclopedias, a formación... Formo parte de estas nuevas generaciones que, van a ser capaces de estudiar lo que quieren y no por ser hijo del burgués (a no ser, que estos políticos conservadores decidan seguir coronándose con sus reformas para la "mejora" de la educación). Sin embargo, a pesar de ésto, formamos parte también de las generaciones más inseguras a la hora de tomar cualquier decisión. ¿Por qué?

Es sencillo, porque la gente teme el cambio, porque los adultos, se aterrorizan de pensar que (¡por fin!) los jóvenes de ahora, ya no son como los de antes, ¡sino mejores! 

¿Duele verdad? Duele pensar que el alumno va ser capaz de superar al maestro. Y por culpa de este dolor, muchos de nuestros educadores buscan desmotivarnos, angustiarnos, agobiarnos, convencernos de que no valemos para nada, de que no llegaremos a ningún sitio. Y nosotros, jóvenes, ilusos e inocentes, reaccionamos pensando que llevan razón, que no servimos para nada. 

Recuerdo hace no mucho, una visita que fui obligada a hacer a la orientadora de mi centro escolar; cuando le comenté que me hubiera gustado (entre muchas otras cosas)  ser orientadora de un instituto, su rostro, siempre tan amable y sonriente, mostró una falta de simpatía y de agrado que fue imposible no pasar por alto. Le comenté que qué pasaba y ella, con la mirada seria, y los labios fruncidos, contestó lo siguiente "Teresa, estas muy equivocada, ser orientador no es lo que tu crees. No te lo aconsejo, no es algo para ti, no conseguirás sacarlo". Ante lo que yo, no pude evitar esbozar una sonrisa. 

Recuerdo también otra ocasión: cuando estaba en la escuela primaria, una profesora me rompía las redacciones y las tiraba a la basura diciendo que eran ilegibles y de horrible calidad. Indignada, hice una copia de una, y se la enseñé a mi madre, quien me dijo: "hija, debes dedicarte a esto". Y miradme, aquí estoy, poco a poco puliendo mis habilidades de redacción, y sin dejar de rendirme. 

Y eso os aconsejo, a todos los que hayáis decidido llegar al final del artículo, no os rindáis, no dejéis que nadie os haga sentir inferiores, no dejéis que nada os hunda, e intentad alcanzar vuestra meta, y cumplir vuestros sueños

UNETE



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