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Pymes: un problema grande.


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24/02/2016


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El gobierno de Mauricio Macri persiste en no sincerar la herencia que le dejó Cristina Kirchner o bien mostrarla en cuotas através de voceros y ministros. La premisa sigue siendo no desanimar, aunque el escenario mismo sea por demás serio e inocultable.






El kirchnerismo no fue creíble en casi nada - salvo para sus adeptos - desde poco después de la reelección de 2011. Sus estadísticas no fueron confiables, la información pública no existió, el acceso a información aún para la prensa era imposible, el relato se repetía pero no coincidía con la realidad de la gente y aunque Macri no lo exponga, el escenario inflacionario, de tarifazos, correcciones y ajuste lo están  demostrando. Para cambiar esta realidad, la propuesta de Cambiemos y que hoy debería ejecutar el PRO como partido de gobierno, fue: sincerar las variables, hacerlo al comienzo de su gestión de shock, normalizar lo financiero y reactivar el aparato productivo exportador y de consumo interno. 

Pero no pasó, al menos no como lo prometieron. (link, lo analicé en la nota anterior)

Se justifica al gobierno diciendo "recién lleva 70 días" pero hay medidas que si no se toman desde el comienzo y con el mayor capital de apoyo social que se legitimó con el triunfo electoral, luego en el tiempo es muy dificil de modificar.

El gobierno es gradualista en  las variables que lo afectan y aplica shock en cuestiones que recaen en la economía de la gente. 

Seguramente es justo actualizar tarifas a las regiones subsidiadas en energía, pero hacerlo de una sola vez y sobre todo al sector comercial, empresario y pyme, que vienen de años de pérdida de rentabilidad, caída en ventas, alta presión impositiva, asumiendo aumento de salarios y con arrastre de endeudamiento (que se agravó con la suba de la tasa de interés) es por lo menos arriesgado.

¿Alguien cree que la tasa de desocupación de algo más de 6 por ciento que acusaba el Kirchnerismo es real?

En un país sin estadísticas, salvo privadas y que por ahora seguimos sin tener oficiales, es dificil poder acertar cual es el porcentaje real de desocupados. Pero teniendo en cuenta el trabajo ficticio tanto público como privado, que el gobierno anterior generó con la idea de falsear la realidad y aplicar populismo, seguramente no es la cantidad que decían.

Si a este escenario de desempleo que desconocemos, pero podemos suponer que es mayor al publicado, se suman alzas brutales en costos fijos a Pymes que están endeudadas y al límite de quebrar en algunos sectores (economías regionales y comercios) el desempleo podría multiplicarse.

Las Pymes dependiendo del sector, significan poco en la comercialización, algo más en la producción en relación con las grandes corporaciones, pero a la vez dan empleo, según datos de las cámaras que las representan a cerca del 90 por ciento de la fuerza laboral. Cuando una gran corporación cierra o se va del país, sale en todas las noticias, las pymes cierran en silencio, hasta que se suman miles. Para cuando esto sucede, para cuando se advierte que la presión fue demasiado, es tarde. Las pymes como pasó en otras crisis,  caen casi con un efecto dominó, porque más o menos todas se ven afectadas por los mismos problemas: caída en ventas, falta de rentabilidad, alta tasa de interés y mayor presión en gasto fijo e impuestos.  Todos estos elementos -aunque no se los diga- están presentes en este escenario.

Diario Clarin hasta mediados de 2015 publicaba sendas notas sobre la grave crisis que vivían las Pymes con el Kirchnerismo, por ejemplo:   " Pymes: 69% trabaja sin rentabilidad"  Clarin.com iEcoEconomía28/06/15   Pero desde el recambio de gobierno, no hay una sola publicación al respecto. La pregunta lógica entonces sería ¿hoy seis meses después cómo están? ¿siguen sin rentabilidad o su situación empeoró y están cerrando? La respuesta es evidente, con un dólar al que - inexplicablemente - se le aplicó gradualismo en su corrección, con una tasa de descubierto arriba del 55, una tasa de crédito arriba del 45, con renovaciones de alquileres que se negocian entre el 70 y 90 por ciento y con una inflación de mediados de 2015 a hoy que supera los 30 puntos, imposible que estén mejor.    

Por eso la pregunta ineludible a continuación es: ¿en esta situación a las Pymes, les van a subir el 500 por ciento la luz, el gas incierto por ahora pero se habla del 300 por ciento, los combustibles de nuevo en marzo un 9 por ciento según adelantaron y además deberán enfrentar Paritarias, cada una de su sector, en el orden del 30 por ciento?

El sector Pyme en general da el empleo, de eso no hay dudas, pero haciendo foco en sectores sociales, la mayoría de sus propietarios y sus empleados. pertenecen a todos los extractos de los sectores medios. Poner en riesgo a las Pymes por exceso de presión, no es solo poner en riesgo a un sector laboral, sino cargar el peso del ajuste en un mismo sector social, en el que ya se están cargando muchas otras variables.

Lo curioso es que en este sector tanto laboral como social (por las promesas de campaña) es donde más voto tuvo el PRO para llegar al gobierno.

No es fácil entender las medidas del gobierno de cargar tanto en un sector y a la vez, beneficiar, seguir beneficiando igual que el  kirchnerismo, a sectores corporativos y poderosos.

- Las multinacionales petroleras siguen recibiendo un subsidio al barril de petróleo, que durante el kirchnerismo con valores en el orden de los USD 100 no significaba más del 25 por ciento, pero hoy con un barril en el mundo abajo de USD 30 es pagar casi el doble que el valor internacional y con combustibles que no dejan de subir, en suma, la gente paga el doble el barril y a la vez más el combustible.

Las multinacionales megamineras que en la región pagan, desde un alto costo en regalías en Bolivia mayor al 30 por ciento, pasando por el 20, 19, 15 y 10 por ciento en otros países vecinos, aquí gracias a leyes de los 90' pagaban sólo el 5 por ciento y ahora Macri los eximió de esa retención. Empresas como Barrick Gold o Glencore Xtracta a través de Renova, (que hasta puerto privado tiene y con laxos controles estatales), pagan solo sus impuestos como un ciudadano más ninguno adicional. Sin pagar retenciones, se llevan oro, plata, ciento de minerales más en barro mineral, no industrializan ni separan nada en el país y se trata de recursos no renovables. Sin contar además  la contaminación y el uso de agua potable, que hoy ya no son solo versiones de "ambientalistas", sino que Expertos de la Policía Federal confirmaron el desastre ambiental que produjo Barrick en San Juan

- Monsanto y otras corporaciones de semillas y herbicidas, antes de que CFK dejara el poder, obtuvieron un DNU de Propiedad Intelectual de las Semillas. De este tema nunca habló Macri, nunca cuestionó que multinacionales a través de un decreto se convirtieran en las propietarias de nuestra base exportadora y alimentaria. Mucho menos cuestionó la peligrosidad de los herbicidas, que en San Francisco Córdoba por su utilización cerca de zonas pobladas, contaminaron y enfermaron hasta morir a ciento de vecinos.  En juicio se probó la afectación del herbicida (de Monsanto) y las muertes que produjo, teniendo que pagar daños y  una sentencia,  en todas las instancias provinciales, el fumigador y el propietario del campo. Pero fuera del daño fatal que es real y se probó en la justicia, no se entiende cómo Monsanto y otras van a cobrar por la propiedad intelectual de las semillas, cuando para vender sus semillas, en un mercado agrícola como el argentino, que está entre los principales jugadores del mundo, en realidad deberían pagar ellos.

- Los formadores de precios, corporaciones dueñas de las primeras marcas de alimentos (no más de 4 o 5 dueñas del 90 por ciento) y los supermercados (4 grupos económicos) Esta concentración comercial no se produjo en dos meses, viene del Kirchnerismo y antes del menemismo, pero en cuanto a medidas no se hizo nada para empezar a cambiar esta situación. Muy por el contrario, se sostuvieron los dos programas "Precios Cuidados y Ahora 12" que claramente cartelizan en favor de estas corporaciones toda la comercialización. Hoy los propios productores desde carnes a frutas o pymes productoras de alimentos, le dicen al gobierno que sus precios son hasta 30 veces menores a los de las góndolas de estas corporaciones y no se implementa nada que evite el abuso. Se podrían crear programas, descuentos de IVA y Ganancias a las pymes comerciales, para generar algún tipo de competencia que pare,  más que  la inflación,  el abuso de posición oligopólica de esas corporaciones. Nada de eso pasa. 

- Por último los bancos y el sector financiero, que muy lejos de pagar algún impuesto a la renta financiera, al contrario, hicieron una fortuna con el Dólar Futuro de Vanoli que este gobierno va a pagar y siguen haciendo más dinero (solo con dinero, sin producir o invertir) con las tasa de letras y las tarjetas de crédito. Los bancos solo ganan y no prestan a una tasa razonable, ni con los programas de crédito que busca implementar el gobierno,  salvo a un sector muy acotado con ingresos, según lo dicen los propios bancos que "superen los 25 mil pesos por mes "

Todos estos sectores corporativos y que más ganancias obtuvieron en la década kirchnerista, siguen con este gobierno siendo los beneficiados y que menos impacto tienen en el ajuste que se debe hacer. 

Serán solo dos meses de gobierno de Mauricio Macri, pero el shock y la velocidad para tomar medidas que impactan en los sectores medios y Pymes, contrasta con la inacción de intentar que los sectores corporativos también paguen la crisis heredada.

Crisis que más allá de incapacidad del kirchnerismo, populismo y  corrupción, las corporaciones (que "se la llevaron en pala" como decía Cristina) también tienen responsabilidad.

A las corporaciones es claro, no les importa nada y mucho menos la sociedad, aunque vivan de sus consumidores, por eso forman precios con tanta diferencia con el productor (hasta 40 veces en el caso de las frutas). Pero tampoco les importa que el nuevo presidente sea Macri, le aumentan tanto como a Cristina.

Por esto no se entiende cómo Macri no se apoya en las Pymes Comerciales, salva a este sector en lugar de cargar en ellos el ajuste y lo utiliza para competir.  Con descuentos impositivos, subsidios a la tasa de descubierto, crédito y a la energía para generar competencia. De este modo podría quitarles aunque más no sea algunas ventas diarias a las  grandes corporaciones,  del 95 por ciento que controlan, para empezar así a frenar la inflación y que bajen precios.

Las corporaciones son la mayor porción del capital, del flujo,  del consumo, de las ventas y las marcas, pero no llegan a emplear al 10 por ciento de la fuerza laboral y tampoco pagan sus impuestos en volumen y forma, como lo hacen los pequeños y medianos contribuyentes. No se trata de posiciones ideológicas, ni de tener un sentimiento anti capitalista o contra las corporaciones (nada más lejos de mi razonamiento) solo se trata de que no conviene, no le conviene tampoco al gobierno. 

No conviene beneficiar a unas pocas grandes empresas y cargar la presión sobre las pequeñas, medianas y los sectores medios de la sociedad que son la mayoría y los que  sostienen el consumo, el empleo y la actividad.

El enorme, pero a la vez frágil PBI que le dejó Cristina a Macri, está compuesto por más del 70 por ciento de recaudación interna que viene del consumo. Si caen las Pymes, quizá no pesa en el volumen de comercialización, pero hay desempleo,  se empobrecen los sectores medios y  finalmente cae el consumo. Por eso, más que bajar la inflación, buscando un escenario recesivo y dejando caer las pymes, van a aumentar la crisis social.

Las corporaciones tienen capitales internacionales, líneas de crédito a disposición y moratorias impositivas para recuperarse. Recuperar el tejido Pyme una vez que cayó, es muy lento y complicado. Esto se demuestra en Brasil que luego de una década de fomento a las Pymes logró el record de tener el 13 por ciento de las que operan en América, pero los últimos dos años de crisis, le hicieron retroceder en casi 30 por ciento lo logrado y creció enormemente el desempleo.

Se está a tiempo de salvarlas todavía en Argentina.

Las Pymes son un problema grande, que puede generar uno mayor todavía.









Foto: SoyCeo.com Revista empresaria























Etiquetas:   Economía   ·   Desempleo   ·   Cristina Fernandez de Kirchner   ·   Crisis Social   ·   Mauricio Macri   ·   Corporaciones   ·   Paro

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