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Estabilidad, es el nombre del juego


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23/02/2016

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Las medidas anunciadas por Luis Videgaray y Agustín Carstens el martes pasado eran cuestión de tiempo. Si bien se trata de medidas de emergencia económica, todavía son con carácter preventivo; es decir, antes de que sucedan situaciones incontrolables. 


El problema sigue siendo la inestabilidad internacional en donde nada podemos hacer más que esperar y prepararnos para una eventual recesión mundial, ese es el dilema.

Y es que no estamos exentos de las turbulencias económicas globales. Por eso resultó extraño el mensaje optimista que nuestras autoridades económicas generaron en Davos, el mes pasado. No pocos analistas se preguntaron por qué tanta algarabía por parte de México si las reformas estructurales están en fase de implementación, pero ahora, si la demanda internacional permanece estancada.

En este escenario, Banco de México, el miércoles 17 de febrero, elevó su tasa de interés en 50 puntos porcentuales y suspenderá las subastas de dólares, informaron en conferencia de prensa el secretario de Hacienda y Crédito Público y el gobernador del Banxico. Previamente el banco central modificó su tasa de interés el 17 de diciembre de 2015, al elevarla 25 puntos porcentuales y ubicarla en 3.25 por ciento. Por otro lado, el secretario de Hacienda, anunció un recorte al gasto para el 2016, equivalente al 0.17% del Producto Interno Bruto (PIB). El ajuste preventivo al gasto público de la Administración Federal será de 132,300 millones de pesos para 2016.

De acuerdo a varios analistas, el nombre del juego ahora es procurar la estabilidad. El alza de tasas de interés y el recorte del gasto público apuntan a cumplir ese objetivo. Los doctores Carstens y Videgaray han recetado una medicina fuerte que tendrá efectos secundarios. Apostar por la estabilidad tendrá un costo en forma de menor crecimiento económico, pero eso es secundario ahora. El tipo de cambio estaba fuera de control y el equilibrio de las finanzas públicas, bajo presión, por la baja en el precio del petróleo.

Debido ahora al contexto las medidas no son para nada una mala noticia. Déjeme decirle a usted lector, lectora, que las malas noticias ya ocurrieron. La depreciación descontrolada del peso y la caída del precio del petróleo habían convertido el arranque del 2016 en una mezcla de montaña rusa y casa de los espantos. Las decisiones anunciadas son la respuesta a ellas. Son dos inyecciones para atacar el malestar, o cuando menos algunos de sus síntomas.

La verdad es que no hay muchas alternativas. El alza de las tasas de interés implica el reconocimiento de que las otras estrategias para ordenar el mercado cambiario no estaban funcionando. Las subastas de dólares implicaron un descenso superior a los 33,000 millones de dólares en las reservas del Banco de México. El recorte del gasto público es un esfuerzo por mantener el equilibrio en las finanzas públicas, en momentos en los que su principal contribuyente (Pemex) está en crisis. En vez de recortar, el Gobierno podría subir impuestos o incrementar el endeudamiento. Esas no son opciones.

Las inyecciones tuvieron efecto inmediato y tendrán efectos de mediano plazo. La revaloración del peso en casi 3% es lo más positivo. Queda por ver el comportamiento del tipo de cambio en los próximos días. Entre los efectos que se manifestarán en las próximas semanas es el incremento en el costo de los créditos. ¿Cuánto subirán las tasas de la banca comercial? Dependerá mucho de las estrategias de los bancos. Lo bueno es que hay competencia.

El recorte en el sector público recaerá principalmente en Pemex. La baja en su presupuesto de 100,000 millones debe sumarse al recorte de 62,000 millones del año pasado. Se cancelarán proyectos de inversión y se eliminarán plazas de trabajo. Pemex deberá achicarse. Habrá un impacto en el ecosistema que vive de la petrolera. Se dejará sentir con fuerza en los proveedores y en las regiones que viven de la actividad de Pemex.

Algo bueno e interesante es la forma en que se orquestó este anuncio desde el gobierno. Si la forma es fondo, como dijo don Jesús Reyes Heroles, es una buena señal el hacer el anuncio en forma de presentación conjunta entre la Secretaría de Hacienda y el Banco de México. Refleja un afán de coordinación entre las dos grandes capitanías de la política económica. Esta coordinación es crucial en los tiempos que vivimos. México no puede darse el lujo de que el secretario de Hacienda y el gobernador del banco central no trabajen en la misma sintonía, por asuntos de egos o por un mal entendimiento de lo que significa la autonomía del Banco de México. La situación es complicada, por las presiones que vienen de afuera y por las vulnerabilidades que tiene nuestra economía. La medicina es severa; sin embargo, en estos momentos, la prioridad es la estabilidad. Este es el nombre del juego en nuestra economía actual.

@leon_alvarez



Etiquetas:   Gobierno   ·   Enrique Peña Nieto   ·   Partidos Políticos   ·   Presupuesto   ·   PEMEX   ·   México

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