. Estas
hormonas son esenciales para el funcionamiento adecuado del organismo ya que se
su función es la de indicar a los demás órganos la velocidad con que deben
ejecutarse los procesos metabólicos. De una manera sencilla, podríamos decir
que la tiroides es como el Director de una Orquesta: logra la armonía entre
todos sus miembros, indicándoles el ritmo al que deben funcionar.
La glándula tiroides, a su vez, está regulada por otra
glándula llamada hipófisis o pituitaria, quien a su vez ejerce el control
cerebral. La hipófisis mantiene estimulada a la tiroides mediante una hormona
llamada TSH (siglas para abreviar, en inglés: “hormona estimulante de la
tiroides”). Cuando la tiroides funciona lentamente, la hipófisis aumenta el
estímulo enviándole mayores cantidades de TSH (hipotiroidismo). Por el
contrario, cuando la tiroides funciona excesivamente, la hipófisis disminuye
los niveles de TSH (hipertiroidismo).
anto el hipotiroidismo como el hipertiroidismo pueden
producir síntomas atribuibles a una enfermedad psiquiátrica. En el
hipotiroidismo son frecuentes la astenia psicomotora, el letargo, la
somnolencia y trastornos cognitivos, como pérdida de memoria y falta de
capacidad de concentración, todos ellos muy frecuentes en la depresión. Por
otra parte, el hipertiroidismo puede ser causa de hiperactividad con
taquicardia, nerviosismo, crisis vasomotoras e irritabilidad, que pueden
confundirse con crisis de pánico o episodios de manía o hipomanía.
La falta de síntomas patognomónicos que diferencien entre
enfermedad tiroidea y trastorno psiquiátrico hace difícil la distinción entre
ambas condiciones.
Los mecanismos por los cuales el funcionamiento tiroideo
influiría en la psicopatología anímica o ansiosa no son conocidos. El hecho que
una de las principales acciones de las hormonas tiroideas, el aumento del
consumo de oxígeno, no se verifica a nivel del SNC, ha llevado a postular que
la acción de estas hormonas se ejercería a través de otros mecanismos. La
existencia de acciones de las hormonas tiroideas sobre el SNC resulta innegable
si se considera que ellas son fundamentales para su desarrollo y maduración.
Las hormonas tiroideas pueden actuar a nivel del SNC
modulando el número de receptores adrenérgicos postsinápticos alfa y beta,
tanto en la corteza cerebral como en el cerebelo (5). Este hecho es relevante,
si se considera que para algunos autores la depresión es debida en parte a una
deficiencia de catecolaminas y en particular de norepinefrina. De esta forma,
en el hipotiroidismo la disminución de receptores adrenérgicos podría explicar
la hipoactividad neuronal y con ello los efectos en la esfera anímica asociados
a esta enfermedad.
Recientemente se postuló un novedoso mecanismo de acción de
las hormonas tiroideas en el SNC, el cual se expresaría modulando la
concentración de serotonina intracerebral (6). Estudios en animales han
demostrado que la administración tanto aguda como crónica de triyodotironina
(T3) aumenta la concentración de serotonina intracerebral. En humanos se ha
establecido una correlación positiva entre los niveles plasmáticos de
serotonina y la concentración circulante de T3. Por otra parte, se ha
demostrado que la serotonina cerebral disminuye en el hipotiroidismo y aumenta
en el hipertiroidismo. De esta forma, los cambios en la concentración de
serotonina intracerebral podrían explicar la sintomatología anímica de pacientes
afectados por disfunción tiroidea y en particular por hipotiroidismo
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