Vivir implica, inevitablemente, enfrentarnos con picos y valles, felicidades y penas, y los desafíos de vivir en sociedad. En esta sociedad, cada día nace con alguna mala noticia: un nuevo conflicto, una ruta cortada, un muro levantado entre vecinos, un criminal suelto, una desilusión personal, o un placer no obtenido, acompañados con el sentimiento de desamparo cuando nuestros reclamos son ignorados, y con la desconfianza en las personas que piensan diferente.




