Ajustes de Peña Nieto…

Tras la advertencia que hizo la semana pasada el gobernador del Banco de México, Agustín Carstens, sobre la imperiosa necesidad de hacer un ajuste en el nivel de gasto público, el Presidente Enrique Peña Nieto a más de uno sorprendió con tres cambios a su gabinete.

 

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José Antonio González Anaya (Economista especialista en aspectos microeconómicos) llega a Pemex en lugar de Emilio Lozoya Austin; Mikel Arriola (Abogado con especialidad en políticas públicas), titular de Cofepris, sustituye a González Anaya en el IMSS; y el ex rector de la UNAM, José Narro Robles (Médico Cirujano), llega a la Secretaría de Salud, en lugar de Mercedes Juan López.

No cabe duda que son apuestas agresivas, temerarias, por demás interesantes y que apuntan en un sentido correcto, a pesar de todo lo que se pueda especular sobre ello.

Llama la atención que ninguno de estos cambios afectan las fichas centrales del gabinete. Al parecer, Enrique Peña Nieto llegará hasta el final con sus dos principales colaboradores: Miguel Ángel Osorio Chong y Luis Videgaray quienes gozan de excelente salud política a pesar de que en sus respectivas competencias se han manifestado graves problemas para la gestión del Presidente: inseguridad y economía.

De entre estos cambios me llama la atención lo referente a Pemex y al IMSS. Son cambios eminentemente técnicos. Tanto Anaya como Arriola son funcionarios con una gran trayectoria enfocada en aspectos presupuestarios, disciplina y austeridad organizacional. Son operadores estrictamente funcionales en aspectos de eficacia y reestructura.

Por ejemplo, el arribo de José Antonio González Anaya envía un mensaje fuerte y contundente hacia el interior de la paraestatal. Si este funcionario fuera doctor, se dedicaría a tratar la obesidad. Tiene talento para reducir grasa en instituciones públicas. En el IMSS combatió y ganó a los cárteles de las farmacéuticas y otros proveedores que vivían como parásitos del presupuesto. Con este antecedente llega como cirujano a jugar el mismo papel a Pemex que no solo padece obesidad burocrática sino también corrupción crónica y una eventual bancarrota. Difícil, pero llega un buen caballito de batalla para el Presidente.

El caso de Mikel Arriola es muy parecido aunque Anaya le deja el camino libre para la ejecución. En el IMSS se han gestado importantes cambios en materia de eficiencia organizacional que eventualmente culminarán en el mediano y largo plazo cuando converja la necesaria reforma en materia de salud y se vaya perfilando el tema de la seguridad universal (ISSSTE y Seguro Popular incluidos). Aquí falta una pieza clave de este diseño y no dudo que aparezca en el futuro: Santiago Levy, un viejo conocido y joven tecnócrata, respectivamente.

El caso del doctor Narro es interesante. Sin duda es un premio evidente a su trabajo en la UNAM pero a la vez se convirtió en un operador magistral para resolverle al Presidente más de una crisis grande. Merece, sin duda, la medalla de secretario de salud. Algunos, sin embargo, claramente vemos en Narro un perfil sólido para liderar desde lo político la eventual reforma en materia de salud que está pendiente.

Desde mi punto de vista, estos tres nombramientos del Presidente son un claro enroque para dos temas trascendentales hacia el final de su gestión. Apuestas agresivas y ambiciosas pero que apuntan en sentido correcto.

@leon_alvarez

 

UNETE



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