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@Joaquin_Pereira
Yo
no estoy apurado. Yo estoy aprendiendo a manejar. A-pren-dien-do. Por
qué la gente está empeñada en que vaya rápido si lo que quiero es
disfrutar de mi proceso. A
todos los que les digo que estoy recibiendo clases de manejo sin
pensarlo dos veces me preguntan “¿vas a comprarte un carro?”. No. Yo
sólo estoy aprendiendo, apenas a-pren-dien-do. Aunque
me gusta avanzar en lo que me propongo, no entiendo el afán de mi
instructor en hacer que en cinco clases yo sea como Meteoro: “hoy te iba
a meter en colas, semáforos, autopista,… pero aún estás en lo del
croche y las velocidades”. Y
qué espera con sólo una clase. Yo por dentro decía: “Sí coño ésta es mi
segunda clase. Déjame practicar, deja el apuro y permite que disfrute
de mi proceso: ¡Sí estás apurado pasa por arriba!” Pero
es que la vida se ha convertido en una corredera: el niño apenas está
saliendo del kínder y ya le están armando su agenda de clases y
actividades complementarias: inglés, kárate, computación, pintura,
natación, futbol,… El chamo apenas ha recibido su título de bachiller y
ya debe estar encaramado en una carrera, un matrimonio, una hipoteca, un
hijo, un libro, un árbol,… ¡Stop! La
gente vive con la mocha puesta y la hamburguesa en el hocico. El mal de
ésta época no es la falta de dinero, es la falta de tiempo. Todo el
mundo está corriendo y no sabe hacia dónde. Coño,
que si quiero dedicar una semana a jugar con el croche y las
velocidades lo hago y ya. Quién dijo que debo aprender a manejar en sólo
cinco clases. No estoy apurado, “si quieren pueden pasar por arriba”,
como se estila gritar en las calles de Caracas cuando un atorado te
atosiga con la corneta. No
sé si quiero tener un hijo, escribir un libro y plantar un árbol.
Apenas quiero ser tío, leer varios libros y respirar algo de oxígeno. No quiero un matrimonio, una casa, un carro. Quiero amar, estar en paz y caminar más a menudo sobre la grama. Es que el hombre ya no vive, conduce; ya no disfruta, corre; ya no habla, atropella. Así
que si todo el mundo le gusta andar “esmachetado” que vaya y se
estrelle si así lo desea. Yo voy a mi ritmo. Porque estoy más ocupado en
llegar a donde deseo ir verdaderamente y no en llegar rápido a donde
quieren los demás. Dejen de tocarme la corneta: ¡Si están apurados pasen por arriba!