. Sólo dispone de esas herramientas para enfrentar el día a día en un entorno al que está perfectamente adaptado. En realidad, no se distingue de lo que le rodea.
No tiene más inquietudes que las propias del "aquí y ahora" y no existen el "después", el "luego" ni el "mañana". Si tiene hambre y sed come y bebe, si tiene calor o frío se refresca o se abriga, si llueve o nieva se resguarda, si se ve amenazado ataca o huye. No le preocupa el porqué de los fenómenos naturales, así como tampoco el dolor y la muerte.
Entonces, en un momento concreto de la evolución, ocurre, comienza a ser consciente de sí mismo, y por ende, de su entorno y de los que son como él. Ahora, se ve diferenciado de sus iguales y de lo que le rodea. Ha nacido el individuo y, junto con él, el grupo y el medio ambiente.
A partir de ahora, comienza a hacerse preguntas en torno a su existencia. Le intriga el mañana, se preocupa por la muerte y observa los fenómenos naturales.
Estamos ante unos individuos, como parte de un grupo, que son curiosos y que no pueden dar respuesta a multitud de preguntas, ya que desconocen los porqués de la naturaleza que les rodea.
Es entonces, en virtud del desconocimiento de la naturaleza, cuando surge el concepto de "divino" o "sobrenatural". Independientemente de si creen o no, se convencen a sí mismos de que es necesario un "poder superior" que dé sentido y respuesta a todo aquello que no comprenden. En definitiva, estaríamos ante el nacimiento de la idea de "Dios". "Dios" que nace merced a la asunción de que tiene que ser cierta la existencia de algo que sus sentidos no son capaces de detectar.
Comienzan a formarse, en sus cerebros, multitud de ideas irracionales en torno a lo "divino" y lo "sobrenatural". De esa amalgama de pensamientos infundados, puestos en común, surge la creencia en seres superiores que influyen en nuestra existencia y que manejan los fenómenos naturales a su antojo.
En función del lugar, surgen diferentes creencias con su gran variedad de "dioses", en torno a los cuales se crean infinidad de historias y todo tipo de supersticiones. Estamos ante el nacimiento de las religiones.
Conclusión:
En un lugar y momento indeterminados, una "creencia irracional", en torno a unos "seres superiores irreales", como si de una especie campeona se tratase, se va arraigando en el ideario del grupo. Se trasmite de generación en generación y, aunque a lo largo del tiempo va experimentando variaciones, su esencia pura, consistente en la existencia de un "poder supremo", no se pierde.
Está tan enraizada en el imaginario popular que; ni siquiera ahora, que conocemos mucho y mejor la naturaleza, que podemos utilizar un pensamiento crítico en plena libertad, ni siquiera ahora, podemos desprendernos de esa "estúpida tradición".Juan Sáez