El maravilloso poder del Amor que sana



“Donde existe el Amor, existe el ser humano y existe Dios. Dios es Amor. Por lo tanto: ¡AMA!”

 

br> Esta es una frase tomada del libro El Don Supremo de Paulo Coelho; que me trae al pensamiento cuán importante y necesario es expresar amor en cada momento de nuestra vida. A mi entender, si cada palabra, cada mirada y cada gesto con que nos dirigimos a los demás lo hacemos con amabilidad y con amor, el mundo empezará a moverse para mejor y acercarse más a la paz. 

Es cada vez mayor el número de estudios e investigaciones que indican que amar y tener una vida con armonía promueve el bienestar y la salud. Prodigar afecto y amor hacia nuestros semejantes es parte de nuestra verdadera naturaleza. 

La vida de Cristo Jesús es uno de los mejores modelos de lo que significa expresar el verdadero amor, y él dijo: “Este es mi mandamiento: Que os améis unos a otros, como yo os he amado.” El poder de ese amor llegó a los que le seguían y se demostró en sus obras sanadoras.

¿De dónde proviene ese amor que vivifica, sana y elimina discordias?

 Ese amor proviene de lo Divino, no es un amor personal, que busca lo suyo; es un sentimiento que prodiga el bienestar y ama incondicionalmente porque no puede hacerlo de otra forma; y existe porque Dios es el Amor que se refleja en cada uno.

En su libro Escritos Misceláneos, la escritora cristiana Mary Baker Eddy dice del Amor: “¡Qué palabra ésta! Con asombro reverente me inclino ante ella. ¡Sobre cuantos miles de mundos tiene alcance y es soberana! Aquello que no se deriva de cosa alguna, lo incomparable, el Todo infinito del bien, el Dios único, es Amor”. Este Amor está al alcance de todos en todas partes.

Este maravilloso Amor divino, que es el todo del bien fue lo que Florence Anika, de Francia, deseaba encontrar. A ella le diagnosticaron cáncer; y al buscar inspiración y fortaleza para decidir que ayuda requería, se decidió por la curación espiritual. En su travesía a su curación, se encontró con que tenía que perdonar rencillas antiguas y amar; cuanto más investigaba sobre las realidades espirituales del ser y la salud halló que la Vida es Dios y que Dios es Amor; que podía hallar el amor de Dios en todas partes: aquí, allá, arriba y alrededor, y sobre todo, en lo anterior. Nunca, ni por un instante, había estado apartada de Él. Al tomar consciencia que el Amor estaba ahí mismo y que ella era y es la expresión del Amor de Dios, sanó por completo y permanentemente.

 La curación espiritual se puede encontrar de diversas maneras. Lo más importante para mí es aceptar que todos, en cada lugar en donde nos encontremos, sin temer, podemos tomar conciencia de que somos la expresión del Amor de Dios, y que nuestra vida se mueve y existe porque Dios es Amor. Ese Amor está en acción en toda circunstancia.

 Ser receptivo al bien y vivir de acuerdo a ello, es avanzar cada día en el camino correcto y con un pensamiento más espiritualizado. Aceptar y demostrar amor de Dios a todos nos mantiene seguros y sanos.

Carmen Olivas escribe sobre salud y espiritualidad, integra el Comité de Publicación de la Ciencia Cristiana para Perú. Email: peru@compub.org

Twitter: @olivas_car