. Hay una premisa fundamental en los tiempos de crisis para los buenos
liderazgos: tomar las riendas de
problema, enfrentarlo personalmente e informar, informar e informar.
Luego informar.
Todo
esto, estimado lector, lectora, lo ha omitido el gobierno mexicano en muchos
temas, incluido el económico, por una estrategia de comunicación en la que el
Presidente debe informar todo, debe saber de todo y debe ser responsable de
todo, como si fuera el único ser todo poderoso que lleva las riendas de todas
las oficinas públicas de nuestro país; no obstante, creo que en estos tiempos
en donde la información fluye de manera frenética y muchas veces en forma
equivocada o mal interpretada, debería valorarse para cambiarla.
Digo
lo anterior, porque precisamente ha faltado información oficial respecto a la
situación por la que atraviesa nuestro país por el tema del dólar y el precio
del petróleo. La comentocracia muchas ocasiones desconoce y lanza críticas,
algunas sin sentido, respecto a la forma en que operan instituciones como el
Banco de México y la Secretaría de Hacienda. En este sentido, me llama la
atención la entrevista que hace Enrique Quintana a Luis Videgaray Caso, el
titular de Hacienda, en la que lo cuestiona por las turbulencias por la que
atraviesa el país. Solo una apreciación: ¿Por qué tiene que ser en el
extranjero?
La
entrevista puede usted leerla desde el portal de El Financiero: http://www.elfinanciero.com.mx/economia/bajo-cualquier-medicion-el-peso-ya-luce-claramente-subvaluado-videgaray.html
En
este sentido, puedo comentarle que el instrumental económico con el que cuenta
el Banco de México y la Secretaría de Hacienda será utilizado para proteger
nuestra economía, de eso no tengo duda: la tasa de interés y las reservas
internacionales ahí están como un claro ejemplo; sin embargo, en otros países
se toman muy en serio esto de enfrentar, informar y ofrecer mayor certidumbre
económica a empresas y ciudadanos.
Por
ejemplo, en Francia, François Hollande apretó el botón de alarma. La segunda
mayor economía de la eurozona no está generando empleos. Desde que Hollande
llegó al poder en el 2012, alrededor de 600,000 personas se han sumado a la
lista de desempleados. Al principio, este comportamiento se atribuía al
estancamiento económico. Ahora que el PIB está registrando alzas mayores a 1%,
el comportamiento del empleo no mejora. La tasa de desempleo es mayor a 10%, el
doble que en Inglaterra o en Alemania. Hay un problema que parece no curarse
con el crecimiento.
El
presidente francés utiliza la expresión “emergencia” para trazar un paralelismo
con la situación que enfrentó su país, luego de los ataques de ISIS en
noviembre. Propone medidas de excepción para generar empleos: subsidios a las
empresas pequeñas o medianas que contraten personal y relanzamiento de un
esquema de aprendizaje.
Los
planes anunciados fueron recibidos con escepticismo. No hay nada innovador en
ellas. Además, se nota que hay más política que economía en ellos. El objetivo
es apuntalar a Hollande, de cara a las elecciones presidenciales, a mediados
del 2017.
Brasil,
no es la excepción. El banquero central brasileño Alexandre Tombini, ha tomado
la conducción del discurso económico respaldando a Dilma Roussef. En estos días
de turbulencia financiera, Brasil, vive algo que podemos llamar emergencia, a
condición de colocarla en una categoría diferente a la francesa. El sueño de
Lula se convirtió en la pesadilla de Dilma. Hay crisis política, pero la
economía desafina con estridencia. Decrecerá por segundo año consecutivo y vive
su peor racha desde la Gran Depresión. La deuda pública ya supera 70% del PIB y
crece como un tumor. El real vive un proceso de depreciación que hace parecer
al peso mexicano un baluarte de la estabilidad. La inflación está casi al
triple de la meta oficial y el banco central enfrenta una disyuntiva que parece
de república bananera: debe subir las tasas (que están en 14.25%) para atacar
la inflación. Si lo hace, asfixiará más a la economía y aumentará la carga
financiera del gobierno. Este es el dilema que enfrenta Brasil. No hay plan de
emergencia porque no hay margen de maniobra. Más que un banquero central o un
ministro de Hacienda, necesitan un par de hechiceros que sepan hacer magia o
milagros.
Por
otra parte, China es un enigma. China es el origen y final de la actual crisis
financiera mundial. Su desaceleración se esperaba desde hace mucho tiempo. Lo
que ha tomado a todos por sorpresa es el desorden de sus mercados financieros.
La volatilidad del yuan y el desplome de sus bolsas de valores ha reavivado
viejos temores. Sus cifras económicas son opacas y poco creíbles. Hay una
burbuja inmobiliaria que podría reventar, pero el gobierno guarda silencio.
Todo apunta a que presentará un plan de estabilidad y reactivación en el
contexto del nuevo año chino, el 8 de febrero. ¿Servirá el remedio? Depende del
doctor, pero también de saber si el dragón tiene catarro o tuberculosis.
En
este contexto, a reserva de que usted lea y se entere a fondo sobre lo que
respondió (en el extranjero) Luis Videgaray, acerca de nuestra economía, México
está relativamente bien, comparado con otras economías emergentes y con países
desarrollados. Los expertos expresan optimismo moderado respecto de nuestro
país.
La
pregunta que nos hacemos todos aquí en México es: ¿Cómo ser una isla de
estabilidad en un mar de turbulencias? La situación recuerda mucho al 2009.
Parecíamos sanos, pero el malestar nos vino de afuera. Ese año la economía
decreció 6.2 por ciento. ¿La historia será diferente esta vez? Videgaray no
respondió en este sentido. Seguimos esperando mayor información…
@leon_alvarez