Hacen agua alianzas PAN-PRD

Al margen de que si son contra-natura o simplemente posiciones políticas antagónicas, los esfuerzos aliancistas del PAN-PRD hacen agua y se están hundiendo en el desprestigio y la mezquindad de las cúpulas partidistas.

 

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Al ignorar el contexto local de cada entidad federativa, han puesto en entredicho a los propios líderes partidistas, generando, evidentemente, serios conflictos en la nominación de candidatos.

No es gratuito que de ocho (8) entidades en las que se pronosticaban acuerdos (hasta hoy) solo Durango y Zacatecas se hayan definido de forma positiva y, en nuestra entidad, en particular, no estoy muy seguro que el PRD le sume puntos a la causa blanquiazul encabezada por José Rosas Aispuro.

Si analizamos lo que sucede en Acción Nacional, por ejemplo, Ricardo Anaya trae detrás un serio descrédito al interior de su partido desde su aventura en el “Pacto por México”, la cual se fraguó en tiempos de Gustavo Madero como Presidente del PAN, al inicio del actual sexenio. Los dos fueron encargados de neutralizar los liderazgos tradicionales que en el PAN se oponían al pacto con el PRI. Después de haber apoyado al Presidente con la reforma energética y de haber fracasado rotundamente en las elecciones de junio de 2015 (perdió posiciones en el Senado y el Congreso), el panismo se ha desdibujado y sumergido en una profunda crisis de liderazgos. A ello súmele los escándalos de corrupción de algunos de sus legisladores. En este contexto, lo que sucedió el fin de semana pasado con la elección de Colima es la primera gran derrota de Ricardo Anaya y Santiago Creel, producto, precisamente, de imponer/forzar y competir por segunda ocasión con un candidato como Jorge Luis Preciado a la gubernatura del estado. En este escenario, la alianza que suponían hecha desde las cúpulas en la Ciudad de México PAN-PRD, se vino abajo en Tlaxcala, luego en Puebla y el mismo escenario pinta en Oaxaca y Veracruz. Simplemente, en cada entidad o región, hay historias de conflicto político que no se pueden soslayar.

Por otra parte, lo que sucede en el PRD con Agustín Basave es una situación similar, pero, a diferencia de Acción Nacional, el PRD se juega su registro y su viabilidad como partido en las próximas elecciones. Recordemos que el PRD con Jesús Zambrano al mando suscribió el “Pacto por México” con el PRI, pero ellos, apoyando la reforma fiscal. Piezas clave del trabajo dentro del pacto fueron el hoy Senador Miguel Barbosa y el actual Gobernador de Michoacán, Silvano Aureoles. Adicionalmente, el rompimiento de Andrés Manuel López Obrador con la dirigencia del PRD provocó una desbandada hacia el partido que hoy encabeza (MORENA) y los acontecimientos del Gobierno de Ángel Aguirre Rivero, en Guerrero, se conjuntaron para provocar una estrepitosa caída del PRD como fuerza nacional, al pasar del tercero al cuarto lugar, superados por el PVEM y por MORENA, inclusive. Así es como Agustín Basave llega a la presidencia del PRD, como un personaje externo ligado con la izquierda, sin conflicto con las distintas tribus que forman ese partido y con la noble misión de integrarlos nuevamente pero también de convertirse en interlocutor directo y confiable entre PRD y López Obrador, lo cual está lejos de suceder. Hoy, MORENA se perfila para ocupar el lugar del PRD como fuerza política nacional, la prueba es que ganó la mayoría en la Asamblea Legislativa y las Delegaciones del Distrito Federal, y aunque la posición de la izquierda no es favorable en el norte y centro norte del país, el discurso antisistema y contra el PRI, mantiene vigente la posibilidad de que sea este partido quien aglutine todas las posiciones de izquierda en las próximas elecciones, incluida la de Presidente de la República en 2018.

Contrario a lo que sucede con el PRI, el “Pacto por México” les está cobrando una factura muy grande a Ricardo Anaya y Agustín Basave en sus respectivos partidos. El hecho de que hoy critiquen al Presidente y al PRI por las reformas resulta inverosímil, cuando no lo hicieron en las campañas políticas del año pasado. Poco a poco se van quedando aislados y neutralizados por corrientes más tradicionales, en el caso del PAN; en el PRD, es casi una seguridad que se perfilan a perder su registro en la próxima contienda. En ninguno caso, ambos partidos han sabido entender la dinámica política y el contexto actual de nuestro país. Sus cúpulas extraviaron sus principios y su papel como oposición; si esto fuera poco, hoy estan cometiendo otro gran error al ignorar los liderazgos y la dinámica propia de cada entidad al acordar alianzas que generan aún más divisiones.

En el caso de Durango la alianza PAN-PRD no tiene mayor problema pero es por la falta de cuadros y candidatos propios. Desde hace ya buen tiempo el Senador José Rosas Aispuro es el candidato de oposición más viable en nuestra entidad, pero no deja de ser producto de una escisión del PRI, en 2010. Insisto, no me queda claro si el PRD suma a la causa blanquiazul local.

@leon_alvarez

UNETE



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