. La depreciación del peso no se ha reflejado en mayores exportaciones. La
alternativa de nuestro país ante este escenario es su mercado interno, ahí sí
podemos cambiar la perspectiva.
En
este contexto, nuevamente se espera que éste sea un año de bajo crecimiento
para México, en un rango de entre 2.5 y 3% (mediocre es la palabra correcta). Son
varios los factores, externos e internos, que afectan negativamente el
crecimiento.
Antes
de analizar estos factores, observemos la estructura del PIB (ver gráfica),
podemos apreciar que a partir del segundo semestre de 2018 comienza una
recuperación paulatina liderada por las actividades terciarias. También, es
evidente que las actividades secundarias (industria), desde finales del 2014,
permanecen deprimida incluso por debajo de las primarias. Si la industria debe
ser el motor de la economía, entonces, algo está inhibiendo los planes de
inversión de empresarios, inversionistas y emprendedores.
Ahora
sí, analicemos los problemas que enfrenta nuestra economía. En lo que respecta
a factores externos, destaca la significativa desaceleración de la economía
china y la muy alta posibilidad de que en ese país se presente el estallamiento
de dos burbujas: la inmobiliaria y del mercado de valores. Existe la fundada
sospecha de que el crecimiento de la economía china es de alrededor de 4 y no
del 6% reportado. El menor crecimiento de la segunda economía más grande del
mundo, junto con la apreciación generalizada del dólar estadounidense, se ha
reflejado en una abrupta caída en el precio de las materias primas
(commodities), desde el petróleo hasta metales y bienes agrícolas, lo cual ha
impactado negativamente a varias economías emergentes, como Brasil, Rusia,
Chile, Colombia, entre las principales. En particular, en el mercado petrolero
se agrega el hecho de un exceso de oferta que ha presionado el precio de este
bien a la baja.
El
precio del petróleo merece la pena ser analizado de manera específica. La caída
en vertical del precio internacional es una de las sorpresas más desagradables
del comienzo del año. Finalizamos el 2015 con una cotización de 27.11 dólares
por barril de la mezcla mexicana. En las dos primeras semanas del presente año,
ha caído 12%. Nadie apuesta por una pronta recuperación. Vendrán mayores
descensos porque Arabia Saudita mantendrá su estrategia de ganar cuota de
mercado para eliminar competidores. Los saudíes aún tienen margen. Sus costos
de producción no llegan a los 2 dólares por barril, mientras que, en México, se
ha reportado que el costo de extracción de petróleo es de por lo menos 23
dólares (aunque PEMEX lo ha desmentido a principios de semana ubicándolo por
debajo de los 10 dólares, igual que los norteamericanos: http://eleconomista.mx/industrias/2016/01/13/produccion-petrolera-aun-margen-rentabilidad-pemex).
Por
otra parte, el crecimiento de las economías desarrolladas sigue siendo débil.
En Europa, a pesar del impulso monetario del Banco Central Europeo, las
economías siguen prácticamente estancadas por la evidente rigidez derivada de
una ineficiente y costosa regulación de los mercados de bienes y de factores de
la producción y el muy alto costo de sus sistemas de bienestar, sucediendo algo
similar en Japón. (La ola de atentados terroristas han aumentado el
proteccionismo y una nueva tendencia a cerrar los mercados por parte de los
países).
En
Estados Unidos (EU), por otra parte, la apreciación del dólar y el menor
crecimiento chino ha impactado negativamente a la industria manufacturera, como
se refleja en la caída de las exportaciones de este sector. El crecimiento de
la economía estadounidense sigue siendo frágil. Destaca el impacto negativo del
muy bajo crecimiento de la industria manufacturera en EU sobre la industria
mexicana. Desde la apertura comercial y más aún desde la entrada en vigor del
TLCAN, vía el canal de exportaciones, existe una muy alta correlación entre las
industrias manufacturas de ambos países, de forma tal que si la industria en EU
crece poco, lo mismo sucederá con la mexicana. De ahí que a pesar de la
depreciación del peso mexicano, esto no se ha reflejado en mayores
exportaciones manufactureras (las del sector automotriz se cuecen aparte). La
principal fuente de crecimiento en el pasado (manufacturas) dejó de serlo al
menos para este año.
Ahora
bien, volteando a ver los factores internos de crecimiento, tenemos un
paulatino pero aún bajo crecimiento del consumo familiar derivado de tres
elementos: un significativo aumento del valor en pesos reales de las remesas,
un mayor empleo y una ligera recuperación del salario real derivado en gran
medida de la muy baja tasa de inflación. Por el lado de la inversión, la pública
sigue sin contribuir al crecimiento mientras la privada, particularmente en
construcción, sigue creciendo a bajas tasas. A esto hay que agregar la
contribución negativa de la industria petrolera.
De
esta manera, factores tanto internos como externos explican por qué el bajo
crecimiento esperado de la economía para este año. Dado que se espera que el
entorno internacional siga experimentado debilidad, hay que actuar sobre los
factores internos que se constituyen como barreras al crecimiento: excesiva
regulación, corrupción, ineficiencia pública, poca transparencia en
licitaciones y asignación de contratos, entre lo que debe promoverse de forma
paralela a las reformas (Estado de Derecho le llaman los que saben del tema).
Quizás,
esto sí le dé mayor credibilidad al gobierno (al menos de mayor alcance en el
largo plazo) respecto al tema de la captura del Chapo Guzmán. No hay mejor
motivación para los ciudadanos que su calidad de bienestar derivado de mejores
condiciones económicas. Los bolsillos de los ciudadanos son un factor
preponderante, incluso, por encima de la victoria mediática que supone la captura
del delincuente más famoso del momento.
@leon_alvarez