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Un dia 3 de junio de 1818 nuestro forjador,
libertador y Padre de la Patria
mediante decreto supremo ordena que los conciudadanos del Territorio Chileno debìa
llamarse Chilenos mandando en toda clase de informaciones judiciales, sean por
vía de pruebas en causas criminales, de limpieza de sangre, en proclama de
casamientos, en las partidas de bautismo, confirmaciones, matrimonios y
entierros, en lugar de la cláusula: Español natural de tal parte que hasta esa
fecha se había usado, se sustituya por la de chileno natural de tal parte ;
observándose en los demás la formula que distingue las clases: entendiéndose
que respecto de los indios no debe hacerse diferencia alguna, sino denominarlos
chilenos.
23 años mas tarde hubo varios conflictos internos en
el Perù y mientras O`Higgins se encontraba en el autoexilio en dichas tierras, lo que lo mantuvo al margen de dichos conflictos por sus altos conceptos de hermandad
americana. Estos conflictos marcaron el inicio de la Guerra de la Confederación Perù
Boliviana.
La formación de la Confederación
Perú-Boliviana, con la presidencia del General boliviano
Santa Cruz, saca a O’Higgins de su pasividad política. Su buena fe, y la
confianza con que siempre entregó sus sentimientos de amistad, no le permitieron
percibir que las ideas expansionistas involucradas en la Confederación no
sólo miraban hacia Ecuador sino que también a Chile.
Bulnes, general del Ejercito Chileno y que estuvo al
mando de las tropas restauradoras, permaneció inactivo en Lima hasta el 8 de
Noviembre de 1838 y, ante la amenaza del avance de Santa Cruz del Ejercito
Confederado, decidió abandonar la ciudad para organizar y disciplinar las
tropas más al norte. Con el retiro de Bulnes, el general Cruz tomó fácilmente la
capital e hizo nuevos empeños ante O’Higgins para buscar una mediación de paz,
por lo que hubo varios intentos de poner fin al conflicto, incluyendo una reuniòn
propiciada por Don Bernardo O`Higgins en la localidad de Huacho siendo la posición
de Chile la Disolución
de la Confederación,
sin resultados.
Las tropas restauradoras formada por mas de 4.000 compatriotas
chilenos y alrededor de un millar de peruanos un dia 20 de enero de 1839 llevan al triunfo de las armas chilenas en
Yungay. O`Higgins ante la noticia de las tropas triunfantes de su país y la derrota de
hombres que alguna vez formaron compañías y que habían conocido sus actos
heroicos, como el general José María de la Cruz, su ayudante en El Roble, causaron en O’Higgins
profundas emociones, que la nostalgia y el recuerdo de Chile habían exacerbado
en su destierro, sumada a la sangre derramada de Chilenos, ciudadanos de extracción
pobres, ya que por la política económica implementada por el ministro Portales había
reducido la contratación de personal de planta del Ejercito. Aún cuando el auge industrial, minero y
agrario causaba bienestar de las clases
superiores de la sociedad no se derivaba a las inferiores, en las cuales
la pobreza, el recreo, la embriaguez y el analfabetismo se trasuntaban en
mendicidad, crimen o muerte. El obrero deambulaba por las ciudades, sin
hogar ni familia, y el inquilino de los campos, sin más recursos que los
necesarios para no morir de hambre. Eran grupos sociales que no participaban de
los beneficios de la
República, o muy escasamente.
De
igual modo el triunfo de la batalla de Yungay produjo la unidad nacional; el amor a la patria
y el cariño al suelo natal se convirtieron en el sentimiento de nacionalidad,
especialmente de la clase trabajadora. El pueblo chileno experimentó la
sensación de su fuerza y la confianza en sí mismo. A partir de los triunfos en
la guerra contra la Confederación Perú-Boliviana aparecieron los
héroes verdaderamente populares, como la célebre Sargento Candelaria y el
valeroso mapuche Colipí, hijo de un toqui de Arauco.
Todos estos sentimientos
nacionalistas, patriotas y populares, hallaron su más amplia expresión en las
estrofas de la Canción
de Yungay, música de José Sapiola y letra de Ramón Rengifo que expresa en su
coro “ Cantemos la gloria del trinfo marcial que el pueblo Chileno obtuvo en
Yungay”.
El roto del vocablo español “ir
de cualquier modo”, hombre de pocos y sencillos harapos sin uniforme, marginal,
analfabeto, fue quien dio nuevamente el triunfo ante el intento de dominio
extranjero.
La celebración del Día del
Roto Chileno se lleva a cabo cada 20 de enero en la Plaza Yungay en Santiago,
en ella participa la comunidad recordando el glorioso día en que los sencillos
ciudadanos se alistaron en las filas y fueron a combatir por su patria.
Es por ello, que la Sociedad de Amigos de
Chile creada el 05 de enero de 1818 por Don Bernardo O`Higgins o mas conocida hoy
como Instituto O`Higginiano de Chile hace sus esfuerzos para recordar la importancia de éste día otorgando mérito al
hombre, al ciudadano, al campesino, al hombre que no tiene grado, al
desempleado que el único mérito es su decidido patriotismo y su lucha por la
libertad, soberanía e independencia de Chile.