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La gente siempre se equivoca


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23/11/2015


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Ganó Macri siendo menos Macri de lo que sus detractores decían, siendo casi un Macri desconocido (o nuevo). Perdió Scioli, sin ser "más Scioli que nunca", porque a partir de esa declaración, fue más Cristina que nunca. ¿Y perdió o ganó Cristina?




Es que Cristina y Macri son más que un nombre y un apellido. Ambas palabras, apenas se las escucha tienen una enorme connotación en si mismas y representan mucho. 

Scioli en cambio en el imaginario social, podía significar distintas cosas, algunas contradictorias, pero muy pocas buenas y motivadoras, pese a toda la "motivación, el deporte y la superación" que exclamó Scioli en su discurso. Los Peronistas no terminaban de sentirse representados, por alguien que mostró siempre tan poca independencia de Cristina. Los Kirchneristas no terminaban tampoco de sentirse representados, por alguien tan parecido a Macri y que reivindicó a Menem (algo que Néstor y Cristina no volvieron a hacer desde los 90' y quizá se lo deben) Y aunque si ganaba, hoy serían todos sciolistas, la realidad es que sciolistas casi no tenía, como tampoco nunca tuvo territorio y militancia.

Scioli no fue más Scioli que nunca en el tramo final de la campaña del balotaje, sin embargo, siendo más Cristina que nunca, logró sumar casi 11 puntos sobre lo que obtuvo en la primera vuelta y quedar a menos de 3 puntos de Macri, cuando por la campaña miedo y tan Kirchnerista que tuvo se esperaba una mayor distancia. 

¿Será que cristina tenía mayor imagen positiva de la que creímos o que los medios y encuestadores nos hicieron creer? ¿Será que en realidad muchos peronistas interpretaron eso solo como una actuación y en realidad votaron a Scioli con la esperanza de que diluya al kirchnerismo y empezar ellos a manejar la escena? ¿Será que la campaña miedo impactó y ya no solo en sectores vulnerables, sino a sectores medios de AMBA que temen perder beneficios? ¿O será que fue porque se trataba de un balotaje y habiendo solo dos, se votó por  espanto al otro  en buena parte de ambos electorados?

Como sea, se lo dejo a los consultores expertos que se equivocaron más que nunca este año. Ganó Macri con un ajustado porcentual de 3 puntos, unos 700.000 votos.

Pero todo no se reduce a esos 3 puntos. Antes Macri ganó la Ciudad de Buenos Aires por un porcentaje más ajustado todavía y ganó en la Provincia de Buenos Aires, con algo más de diferencia con el segundo (el impresentable Fernández) pero con un tercero, que sumó casi 20 puntos. En definitiva, en provincia ganó el PRO-Cambiemos la gobernación y más de 60 intendencias, pero el Peronismo no perdió (sumando Fernández y Solá) porque obtuvo más del 50 por ciento de su electorado histórico. 

Cambiemos ganó el poder de las tres más importantes jurisdicciones (inédito), pero no con tanto poder.

Esto hace inevitable evaluar que, si después de 12 años de kirchnerismo con todo lo que eso significa, con el escenario económico financiero que deja, con el panorama productivo y con las formas que gobernó en particular los últimos 8 años, Macri logró ganar solo por 3 puntos es poco.

Más allá de campañas de miedo y de archivos del propio Macri que daban miedo, hay que tener una alta imagen negativa, para ganarle con tan poco a un candidato indefinido como Scioli y a un gobierno como el de Cristina.

Los encuestadores fallaron todo el año y antes también. A los sondeos no los pagamos los ciudadanos (o si, si se pagan con dinero público) lo pagan los políticos y por eso fallaron. No reflejaron la realidad, como tampoco los medios y buena parte de los periodistas. O si reflejaron,  la realidad que los políticos quisieron que reflejen. 

Pero en lo que cuenta es lo que viene a partir de ahora (luego de 18 días a todo vértigo)

Macri además de corregir el desajuste, recuperar reservas, dinamizar el aparato productivo, resolver el tema pesos y déficit, que es más grave que el tema dólares, recuperar infraestructura, conseguir créditos, negociar deudas, consensuar con la oposición (la principal el kirchnerismo), la Izquierda y sus sindicatos, los Sindicatos Gordos y todo lo que ya sabemos que daría para dos notas más describirlo, debe, para poder administrar las tres jurisdicciones a la vez, recibirse de político (y de raza) a toda velocidad.

Por qué ese 48 por ciento que no votó a Macri y ese algo más de 50 por ciento que no votó a Vidal, no es lo mismo que el 48 por ciento que no votó a Larreta. 

Los que no votaron a Macri y Vidal son fuertemente opositores, los que votaron a Lousteau en el balotaje, le van a exigir a Larreta cambios en la ciudad, pero no van a entorpecer su gobierno. 

Le van a exigir:

Que de una vez por todas se haga cargo de los Juegos de Azar como dice la Constitución de la Ciudad, que sean Estatales y sus ganancias se destinen a Educación, Salud y Vivienda de los porteños  y deje de enriquecer a zares de juegos como Cristobal López y el Tano Angelici. Que no se cometan errores de desarrollos por improvisación y golpes de efecto,  como el de "la puesta en valor de zona sur" que de Barrios como Parque Patricios, está excluyendo y desplazando familias y comercios que son inquilinos. O como las subejecuciones presupuestarias, los beneficios a empresarios amigos (PRO y K) y los montos inexplicables en obras públicas menores, pero Larreta si gestiona para los vecinos y no para empresarios, la va a poder llevar. Macri y Vidal en cambio, la tienen complicada.

La prueba de fuego para Macri, pese a la campaña miedo de "devaluación y aumentos" no va a estar tanto en corregir el cambio (real) del dólar, que aunque lo haga de shock, a la vez va a dinamizar rápidamente el ingreso de reservas, si no en que los empresarios no le trasladen esa corrección a precios. Pero más importante todavía, va a ser el achicamiento del déficit y el exceso de pesos, y que no corrija tarifas de servicios a la vez, no al menos en un momento de recesión, sino esperando los tiempos indispensables para que se note la dinamización de la economía en los ingresos reales.

Para Vidal la prueba de fuego, aunque en realidad tiene fuego por todas partes en PBA, va a ser una negociación coherente con los sindicatos docentes y que las clases empiecen en término y eso va a depender a la vez, de lo que haga Macri con la economía y que no lleve muy arriba las paritarias, si el shock no saliera bien.

En la ciudad salarios, clases, estatales y demás compromisos, tienen un mecanismo aceitado y un presupuesto acorde, Larreta no debería tener problemas. Su prueba de fuego va a pasar más, por mostrar independencia, primero del propio Macri pese a ser del mismo partido y defender los intereses de la Ciudad aún frente a Macri y luego de la "sociedad" que sostuvieron durante 8 años con el Kirchnerismo porteño, que les dio mayoría para aprobar todo en la Legislatura. En esto último no empezaron (o no terminaron) bien. En mi nota de la semana anterior al balotaje describí en detalle, lo que estamos dejando y lo que viene (aquí la nota) y lo que hizo el PRO y los K en este final de ciclo, no muestra "el cambio".

Más de la mitad de la sociedad votó cambio, menos de la mitad eligió ser conservador.

Cuando se ven los resultados del Kirchnerismo y eso que todavía no se vio nada, es dificil entender, que querían conservar, los conservadores.

El cambio supone estar mejor, por eso más de media sociedad lo votó.

Pero a la vez para llegar a estar mejor, aún haciendo todo con la mayor coherencia, habrá momentos difíciles.

Hay que verlo.

El próximo año nos espera la Montaña Rusa, el Zamba y el Martillo, pero al menos salimos de La Casa del Miedo y nos bajamos del Tren Fantasma.

Los políticos (demagogos) dicen "El pueblo nunca se equivoca" y aceptan "someterse a la voluntad popular".(aunque después hacen cualquier cosa, como contratos con cláusulas secretas)

Cada ciclo que terminamos sin éxito (al menos para la mayoría) nos damos cuenta de la falsedad de esas frases.

La gente siempre se equivoca, al menos la mitad de la gente.

Pero que  este nuevo ciclo sea mejor para la mayoría, no depende tanto,  de que la mitad equivocada sea la que votó al candidato que perdió ,sino,  de que la sociedad no siga siendo dos mitades.





FOTO de Perfil.com








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