la voluntad presidencial se quedo al borde del escritorio
Confesiones.
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La voluntad presidencial se quedo
al borde del escritorio.
La obligación de Felipe Calderón,
como mandatario es la de impulsar el desarrollo turístico nacional por encima
de sus intereses personales y políticos, su deber es respetar más allá del
poder investido en su persona a través del cargo, el progreso colectivo, en
este caso especifico, al que si no pudo o no quiso contribuir, al menos no
debió tampoco interponer obstáculos o entrometerse.
La intervención del presidente
para influir en la decisión del otorgamiento de la sede del tianguis turístico,
implico hacer a un lado esos deberes, una vez más anteponer su
criterio, que proviene de un carácter a todas luces beligerante,
este impulsado por el tinte político preelectoral.
Hablando de turismo, muchas han
sido las circunstancias que permiten descalificar la política calderonista en
este sector, antecedentes que ponen la gestión presidencial en números rojos
por explicarlo de alguna manera, la intromisión del presidente en el fallo para
asignar la sede del tianguis turístico, una vez más confirma que la importancia
de esta actividad no le es prioritaria, que primero están sus afanes políticos,
y el uso que puede darle a una determinación de esta magnitud para
satisfacerlos.
El día de ayer, el comité
encargado de tomar la determinación de dicha designación, dio a conocer los
nombres de las ciudades que organizaran los primeros tres tianguis, concediendo
de manera conjunta a la Riviera Nayarit y Puerto Vallarta Jalisco, de manera
conjunta la primera edición en la modalidad itinerante, a Puebla en el año 2013
y Cancún en mancuerna con la Riviera Maya hasta el 2014.
La operación ordenada desde los
Pinos para convencer a los integrantes del comité, sobre todo a los líderes
empresariales que a cambio de la obtención de favores personales accedieron a
cumplir la voluntad presidencial, trastoco el conceso previo existente,
que favorecía mayoritariamente a Cancún, más que a una ciudad al interés
general.
Sin embargo el asunto no pasa por
un tema de prelación, de la distinción de ser el primero en organizarlo, se
trata de que la celebración de este primer tianguis fuera de Acapulco, sea
capaz de recobrar la importancia que perdió desde hace años, de garantizar que
sea exitoso, partiendo de la base de la capacidad logística para lograrlo, que
depende de la conectividad aérea, la capacidad de hospedaje y la seguridad que
debe rodear el evento, además de capacidad de convocatoria, como los factores
principales a tomar en consideración y que como se observa fueron puestos de
lado para favorecer el capricho del poder.
Porque el objetivo es que el tianguis
vuelva a ser la ventana de promoción y ventas de todos los destinos nacionales,
un interés colectivo en el que lo más importante es que todos tengan esa
oportunidad, en las mejores condiciones posibles.
Desafortunadamente ese beneficio
general corre el riesgo de no ser aprovechado cabalmente en función de una
decisión equivocada, más aun si esta proviene del hígado y no del razonamiento,
porque si este cambio de sede no provoca una variación importante y los
compradores no vienen porque el sitio no les es atractivo, será un fracaso que
retrasara todavía más el escenario de promoción que tanta falta hace resulte.
Hay que insistir en que esta
reflexión no pretende descalificar ni a la Riviera Nayarit, Puerto Vallarta o
Puebla, simplemente señalar dos aspectos, que Cancún tiene muchas más ventajas
que cualquiera de esas ciudades para llevar cabo el evento y garantizar su
éxito y las razones que motivaron una decisión incongruente para no celebrarlo
en Quintana Roo.
Pensar que el buen resultado del
tianguis les aporta a todos los destinos nacionales independientemente de donde
se realice este, la ganancia no está en ser la sede, eso no significa un premio
para nadie, sino en hacerlo bien, porque su fracaso perjudica a toda la
industria turística nacional.
Lamentablemente una vez más,
Felipe Calderón, igual que como en el modo equivocado en que está
llevando la guerra contra la narco delincuencia, parece no querer respetar el
poder de la investidura para usarlo como corresponde, en el caso del turismo,
en función de intereses meramente políticos, se ensaña con la actividad, que es
una de las tres más importantes de toda la economía nacional, con el perjuicio
particular que eso le corresponde a Quintana Roo, principal exponente de este
sector vital.
No realizar esta primera edición
en Quintana Roo, no significa un daño exclusivo para la entidad, lo es para
todos porque no hay garantía de que en estas condiciones alcance el nivel que
podría tener aquí.
La de Felipe Calderón, se tiene
que considerar más como una visión personalísima y facciosa, que no es
congruente con el ejercicio del mandato, una actitud que no concierne al
estadista, porque sus acciones politizan y repercuten negativamente en el
turismo.
En materia eminentemente
turística el enfoque del presidente pareciera no ir más allá del borde de su
escritorio, no hay alcance de mira, profundidad ni concepto, sin caer en la
cuenta del daño que va a causarle a esta industria, a cambio de satisfacer la
sensación de pequeñas e inútiles victorias en contra de sus rivales políticos.
Como si la voluntad dependiera
únicamente del estado de ánimo, no de la obligación de la encomienda, como si
esta se rigiera por los mandatos del estomago y un talante orientado a la
rivalidad.
Una obsesión por frenar el avance
de los que considera sus enemigos, o cualquier cosa que pueda significarles un
beneficio, aun y cuando en ello se perjudique a todo el sector turístico
nacional, porque seguramente usando la lógica, el presidente habrá
reflexionado, que Cancún es el mejor y más indicado lugar para realizar el
tianguis, sin embargo su decisión e intervención tomo otro rumbo,
porque todo indica que sus intenciones políticas lo distraen de la que es su
responsabilidad.
Habrá pensado también Felipe
Calderón, que las crisis económicas, norteamericana y europea, implican un alto
riesgo para el turismo de este año y el siguiente y que enfrascarse en un
pleito político, que haga que el tianguis pueda no funcionar, sacrificara
muchos puntos en la ocupación hotelera, pero ese análisis parece que tampoco
peso, porque lo que toma en cuenta es únicamente el tema electoral.
Porque Calderón, no cae en la
cuenta que otorgar la sede del evento a entidades no gobernadas por el partido
revolucionario institucional, es un asunto que a los compradores
internacionales no les interesa, que con ello no logra ni debilitar a ese
partido ni fortalecer al suyo, son cosas totalmente ajenas al objetivo,
irrelevantes en materia turística.
Una vez más, la decisión
presidencial, en cuestión turística, no pasó más allá del borde del escritorio,
se detuvo en otras circunstancias ajenas al sector, un
incumplimiento de la obligación, obstaculizada por la cerrazón de un talante
belicoso.
La crisis financiera en el filo
del caos.
Cuando solo faltan cuatro días
para que la fecha fatal llegue, el ala republicana del congreso estadounidense
sigue sin acceder al incremento del techo del endeudamiento público
gubernamental, para darnos una idea de la magnitud que esto representa, en el mes
de agosto maduran quinientos mil millones de dólares de bonos del tesoro
norteamericano.
La cifra representa por sí sola
la magnitud de la catástrofe que está en puerta, si en estos tres días
restantes no hay un acuerdo al respecto, la dimensión del perjuicio será
incuantificable y su efecto se propagara en toda la economía mundial,
desafortunadamente empezando en nuestro país, porque ante una circunstancia de
este tipo no existe vacuna capaz de salvar el daño.
Guillermovazquez991@msn.com
twitter@vazquezhandall