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Entrevista a la escritora Ana Madrano


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12/11/2015


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Ana Medrano, es natural en Madrid en 1965, aunque está enamorada de Galicia. Para más señas, Lugo.


 “Y en nosotros nuestros muertos” junto a “En el lugar de siempre” ha embelesado a muchos lectores, donde la intriga, la búsqueda de los porqués y el análisis del comportamiento humano acompañan a sus tramas. Ya está en marcha su tercera obra: “Después de tantas penas”. Además de la novela, tiene entre otros proyectos dos cuentos infantiles y un poemario.

Ligada desde la infancia a la lectura y la escritura es ahora cuando ha convertido en realidad el sueño de contar sus propias historias. Todo un reto personal, en el que desea continuar sumergida. Entre sus líneas, homenajea a su familia, su apoyo, un pilar básico en su vida.

Entrevista concedida a ELD y realizada por Begoña Curiel:

–Muchos de los “enganchados” a las letras sufren esa adicción  desde pequeños, como es el caso de Ana Medrano. ¿Qué tiene escribir que es tan difícil dejarlo?

Escribir me ayuda a organizar mi mundo, a relativizar, a no dramatizar. Normalmente cuando me viene una idea a la cabeza escribo del tirón, al releer y analizar lo escrito me doy cuenta de muchas cosas que no había advertido con anterioridad. Escribir consigue que mantenga el equilibrio, armoniza mis emociones y me regala objetividad, que en mi día a día es muy importante.

–Lectura y escritura casi siempre van unidos. ¿Cree posible que puede haber un buen escritor que no sea, lector?

No me atrevería a asegurarlo, siempre hay una excepción que confirma la regla. En mi caso existe una relación muy clara entre ambos placeres. Desde pequeña devoro libros y siempre he escrito… No podría hacer una cosa sin la otra: leer es tan inspirador y al escribir te surgen tantas preguntas que tienes que regresar a los libros en busca de respuestas.

–¿Cómo compagina leer y escribir? ¿Es cierto que cuando se está inmerso en un texto, no puede leerse tanto? Y no me refiero al tiempo que roba una actividad a la otra.

Entre el trabajo y mis hijos no tengo mucho tiempo libre y la verdad es que salto de una actividad a otra según me apetece o según lo que las circunstancias me marcan: suelo leer cuando voy con ellos al parque, a la piscina, a la playa… Para escribir tengo que estar mucho más tranquila, me ensimismo mucho así que lo reservo para los momentos en que estoy sola y no tengo que tener el ojo puesto en otra cosa. He tardado cerca de un año en escribir cada novela, no podría estar tanto tiempo sin abrir un libro.

–¿Qué manías o rutinas tiene o utiliza a la hora de sentarse a escribir?

Soy muy anárquica, escribo en los momentos de soledad y creo que eso hace que aproveche cada minuto libre. Escribo a mano, en el ordenador, en el móvil… La falta de tiempo me ayuda a concentrarme. Eso sí, cuando me siento delante del ordenador antes de comenzar a escribir siempre releo las últimas páginas que dejé escritas.

–Trabaja en el departamento financiero de una multinacional. ¿Son compatibles números y letras?

Cada labor tiene su momento, sus horas;  y además no queda más remedio, los libros no me dan para vivir y tengo que mantener a mi familia así que ambas parcelas coexisten sin problemas. Cada una de esas actividades me permite desconectar de la otra y pienso, que en mi caso, es muy sano porque me ayuda a despejarme.

No sé si es una virtud pero tengo la capacidad de ser feliz siempre que sea capaz de hacer bien lo que tengo entre manos, aunque no sea una tarea que me apasione. El trabajo bien hecho es muy satisfactorio.

–En muchas de las entrevistas suyas que he leído, habla de su familia, del poder y el peso que tiene en su vida. ¿Cómo y de qué manera le ha influido como escritora?

Mi familia, en la que incluyo a mis amigos, es un pilar fundamental de mi vida, siempre están ahí, en los buenos y los malos momentos, soy quien soy gracias a ellos, lo tengo clarísimo. El interés por la lectura, la música, la pintura, la política… estuvo presente en mi vida desde pequeña. Mis padres nos educaron con el ejemplo y es algo que con la perspectiva que dan los años valoro muchísimo, además siempre nos animaron a que hiciéramos aquello que nos gustara, pero que lo hiciéramos bien… Mis hermanos siempre me han apoyado en todo y son un hueso duro de roer, no les ciega el amor… Jajaja… Criarse en una familia que se quiere mucho te hace fuerte, y te ayuda a crecer y a crear.

–Una de las cosas que más gusta a un lector es que “le transporten” a otras vidas, lugares, situaciones. ¿Qué siente cuando los lectores le confiesan que usted lo ha conseguido con “Y en nosotros nuestros muertos” y “En el lugar de siempre”?

No hay mayor regalo que un lector contento, ellos son mi mayor motivación para seguir escribiendo. Mis novelas aunque son ficción hablan de la gente de la calle, los personajes podrían ser tu amigo, tu primo, tu vecino; trabajan en un despacho, en una oficina, en un bar, una inmobiliaria… No son especialmente guapos, ni ricos, ni felices. Tratan de vivir lo mejor que pueden y enfrentar los avatares de la vida: muerte, miedo, desamor, amor… de la mejor manera posible. Creo que es eso lo que hace que la gente se identifique tanto con ellos.

–Su protagonista principal, Nena Castelao, dice que es una mujer normal. ¿Los anónimos pueden dar tanto de sí, como los personajes de letras mayúsculas que nos ha entregado la historia?

El día a día está lleno de héroes anónimos que con sus pequeñas acciones ayudan a cambiar la vida de mucha gente. Hay muchas personas solidarias, atrevidas, creativas y valientes cuyas aportaciones contribuyen a la felicidad general y pasan desapercibidas… El mundo sigue en pie gracias a ellas, no podría ser de otra manera.

–Son frases suyas: “De eso tratan los libros: del anónimo arte de vivir”, “Los libros hacen de este mundo, un lugar mejor”. ¿Por qué?

Los libros te hacen enfrentar diferentes realidades, plantean situaciones increíbles (en muchos casos reales), proponen soluciones que nunca se nos hubieran ocurrido, nos enseñan miles de cosas que desconocemos y esbozan todo lo que aún nos queda por aprender… Los libros hacen que nos preguntemos por el origen y el sentido de las cosas, nos hacen pensar, analizar, dudar, cuestionar lo establecido… Los libros nos invitan a movernos, a no conformarnos, a cambiar y a mejorar.

–A veces los escritores hablan a través de sus personajes. ¿Qué hay de Ana Medrano en Nena Castelao? ¿Ha sido un proceso inconsciente?

Es imposible que no tenga nada de mí, cuando hablas de emociones echas mano de las que has sentido o de las que sintieron otros y tú fuiste testigo; sin embargo todo lo que Nena ha recibido de mí ha sido un regalo involuntario; ni yo soy Nena ni Nena es Ana.

Lo que sí es cierto es que ella me ha ayudado a ser mejor persona, he tenido que plantear y solucionar situaciones poniéndome en su pellejo y ese ejercicio es muy enriquecedor…

–La intriga es un buen punto de partida. Después de sus dos primeras novelas, tiene una tercera gestándose. También  la utiliza para arrastrar a sus lectores. ¿Seguirá haciéndolo en el futuro?

De momento estoy corrigiendo la tercera y barajo algunas ideas para la cuarta pero aun no la tengo resuelta. La novela de intriga me encanta, es muy versátil e invita a explorar el comportamiento humano, todo un reto.

Por otra parte trabajo en dos cuentos infantiles (de los que también soy autora de las ilustraciones) y un poemario. Espero encontrar tiempo para llevar a buen puerto los cinco proyectos.

–Ahora que –a pesar de la crisis– hay tantas editoriales, tantas posibilidades para sacar a la luz una obra a través de la autopublicación, nuevas fórmulas de interacción a través de las redes sociales, ¿cree que todo es más fácil o por contra, más complejo a la hora de darse a conocer por la excesiva competencia?

Este mundo nunca ha sido fácil y tampoco lo es ahora. Trabajar fuera de los canales establecidos te da independencia pero posiblemente te resta visibilidad. Las redes sociales te permiten acercarte a la gente aunque no te garantizan que terminen comprando tu libro. El boca a boca es muy importante, un lector satisfecho probablemente se convierta en otro lector.

Lo que sí vamos consiguiendo es demostrar que la auto publicación no está reñida con la calidad, a pesar de lo que algunas editoriales y autores consagrados intentan vender. De hecho que te publique una editorial conocida hoy en día no es siempre garantía de calidad ni de credibilidad, y me remito a publicaciones firmadas por personajes famosos de la televisión y los “realities”.

La competencia siempre es buena, te obliga a replantearte estrategias, a mejorar… Bienvenida sea.

–¿Cree que se lee tan poco como nos dicen?

Mi opinión es que se lee bastante, por lo menos la gente a mi alrededor lo hace, y en las redes sociales hay un extenso movimiento literario: escritores, blogs, clubes de lectura, lectores… Las redes sociales han conseguido que personas de cualquier parte del mundo puedan intercambiar opiniones, recomendaciones y sugerencias. El libro electrónico ha abaratado y, por tanto, acercado la literatura a miles de personas.

La gente lee lo que le gusta; yo creo que no hay libros malos ni buenos a la hora de leer; unos te llevarán a otros y eso es lo importante… Hay libros a los que se llega después de haber leído mucho.

–Madrid y Lugo son sus escenarios favoritos hasta ahora para ambientar sus historias. ¿Ha pensado en un futuro en el que sus personajes viajen fuera del país?

Cada novela, excepto la primera “Y en nosotros nuestros muertos” ha ido surgiendo a partir de la anterior y de momento no me han permitido mudar de localizaciones, aunque una pequeña parte de “En el lugar de siempre” transcurre en Castrocontrigo, un pueblo de León. ¡Madrid y Lugo tienen tanto que ofrecer!, tan diferentes y tan maravillosas.   No obstante no descarto cambiar de escenarios en un futuro. Todo es posible.

–¿Es un sueño cumplido ver sus novelas como un placer destinado a otros?

Es un sueño cumplido, una victoria personal y un proyecto de vida.

–¿Cómo se definiría en su escritura?

¡Qué difícil! Es una escritura limpia, sencilla, lo que no quiere decir que sea simple. Nena, la protagonista de mis novelas es además la narradora de la historia. El diálogo juega un papel muy importante en la narrativa, dinamizándola. Gracias a las conversaciones puedes conocer de primera mano lo que piensan y sienten los personajes. Las descripciones son también expresadas en primera persona y creo que esa mezcla de objetividad y subjetividad es la que consigue que el lector se enganche a la novela con facilidad.

–En “Y en nosotros nuestros muertos” aborda un asunto tan complejo y polémico como el expolio del patrimonio histórico. ¿Cree que los escritores tienen cierta obligación de mojarse en asuntos comprometidos de nuestra actualidad, de la sociedad en general, sea cual sea el contexto histórico?

No creo en el compromiso como obligación, debería ser una ambición, un deseo, un anhelo que nos lleve a mejorar, a cambiar… En mis novelas trato de que conmover a los lectores, de llamar su atención sobre cosas que nos pasan inadvertidas pero que son importantes. En “Y en nosotros nuestros muertos” hablo sobre el expolio del patrimonio artístico español a lo largo de los dos últimos siglos, de cómo sigue sucediendo hoy en día. En este libro también quería mostrar cómo se sienten las víctimas colaterales de un asesinato: en la mayoría de novelas policiacas se habla mucho de la investigaciones que se llevan a cabo para resolver los casos pero se pasa por encima de los sentimientos de los familiares de los fallecidos, y estos sucesos les suponen una transformación total de su vida y de su percepción del mundo.

En la segunda novela, “En el lugar de siempre”, quise hablar sobre el miedo: el miedo a vivir, a arriesgarse, a confiar, a creer en uno mismo… Todo cambia el día que te atreves a perseguir tus sueños y sé por propia experiencia que nunca es tarde para hacerlo.

La tercera “Después de tantas penas”, trata de abrir los ojos sobre la trata de seres humanos, sobre historias que nos parecen ajenas y remotas, y que sin embargo suceden a nuestro alrededor, situaciones que hemos preferido ignorar.

–Pida un deseo para el mundo de las letras.

Creo que para mejorar el mundo de las letras debemos comenzar por el principio, procurando a nuestros hijos una educación activa, creativa y crítica donde la lengua y la literatura sean instrumentos para formarles como personas, y alejarles de la inercia y el consumismo.



Etiquetas:   Entrevista   ·   Escritores   ·   Literatura   ·   Periodismo   ·   Lectores
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