. A este paso no habrá
sistema de salud que pueda brindar atención a una población con problemas tan
demandantes como son la enfermedad renal crónica, alteraciones vasculares,
neuropatía periférica, retinopatía,
lesiones musculares y daño hepático, las cuales están íntimamente asociadas al
síndrome metabólico.
Obesidad. Diametralmente
opuesta a la desnutrición, encontramos la obesidad, la cual es el desbalance
positivo, muy positivo, entre las calorías que se ingieren y las que se gastan,
en este caso aplica perfectamente la frase de: comes más de lo que caminas.
Como ya se ha mencionado, existen serias
complicaciones asociadas a la obesidad, en relación al sistema gustativo, hasta
el momento se ha descrito un incremento en el umbral de detección para el gusto
dulce, en humanos obesos, de forma similar se ha observado alteraciones en las
constantes cinéticas de la amilasa y la lipasa salival.
Estas dos enzimas están íntimamente
ligadas en los procesos de digestión de los carbohidratos y lípidos, el hecho
de que la lipasa esté presente en la lengua, refuerza la hipótesis de una
modalidad gustativa especial para los lípidos, recordemos pues que hasta el
momento se ha alcanzado una cierta cantidad de evidencias experimentales, que
apoyan esta hipótesis, sin embargo aún falta mucho camino por recorrer e
importantes cuestionamientos por esclarecer, como para poder aventurarnos más
allá de este punto, en el lugar que ocupa la percepción de los lípidos.
Hasta la fecha se desconoce el efecto
de la obesidad sobre la plasticidad de las papilas gustativas y su este estado
afecta el número de corpúsculos, esta falta de observaciones experimentales se
debe primordialmente a que hasta hace poco tiempo, no se consideraba a la
obesidad, como un problema serio de salud pública. Aunado a esta situación, se
presenta el hecho de que los roedores, que son nuestro modelos por excelencia
para el estudio del sistema gustativo, no desarrollan de forma natural
obesidad. Los datos que por ahora tenemos, sugieren que en humanos obesos, no
solamente se han alterado las vías metabólicas, sino también, la percepción
gustativa, teniendo una marcada preferencia hacia los alimentos ricos en
calorías.forma complementaria, se han mostrado
alteraciones a nivel del SNC en cuanto a las moléculas que participan regulando
las señales de apetito y saciedad, muchas de estas sustancias comparten
funciones como neuromoduladores en la transmisión de la señal gustativa, como
es el caso de la serotonina. Mis estimados lectores, este es un fragmento del libro que ya le he comentado en otras oportunidades, si te interesa leerlo el ISBN es: 979-3-659-09163-6, si gustas mándame un correo y con mucho gusto te mando una copia electrónica.