Obesidad y sistema gustativo.



Como hemos venido observando los problemas que ahora se enfrenta el sistema de salud a nivel mundial, no es la desnutrición, sino sus consecuencias como la obesidad, de hecho un dato que debería de ser alarmante para la población mexicana es el alto índice de sobrepeso y obesidad que prevalecen en la actualidad. A este paso no habrá sistema de salud que pueda brindar atención a una población con problemas tan demandantes como son la enfermedad renal crónica, alteraciones vasculares, neuropatía periférica,  retinopatía, lesiones musculares y daño hepático, las cuales están íntimamente asociadas al síndrome metabólico.

 


Obesidad. Diametralmente opuesta a la desnutrición, encontramos la obesidad, la cual es el desbalance positivo, muy positivo, entre las calorías que se ingieren y las que se gastan, en este caso aplica perfectamente la frase de: comes más de lo que caminas. Como ya se ha mencionado, existen serias complicaciones asociadas a la obesidad, en relación al sistema gustativo, hasta el momento se ha descrito un incremento en el umbral de detección para el gusto dulce, en humanos obesos, de forma similar se ha observado alteraciones en las constantes cinéticas de la amilasa y la lipasa salival.

Estas dos enzimas están íntimamente ligadas en los procesos de digestión de los carbohidratos y lípidos, el hecho de que la lipasa esté presente en la lengua, refuerza la hipótesis de una modalidad gustativa especial para los lípidos, recordemos pues que hasta el momento se ha alcanzado una cierta cantidad de evidencias experimentales, que apoyan esta hipótesis, sin embargo aún falta mucho camino por recorrer e importantes cuestionamientos por esclarecer, como para poder aventurarnos más allá de este punto, en el lugar que ocupa la percepción de los lípidos.   

Hasta la fecha se desconoce el efecto de la obesidad sobre la plasticidad de las papilas gustativas y su este estado afecta el número de corpúsculos, esta falta de observaciones experimentales se debe primordialmente a que hasta hace poco tiempo, no se consideraba a la obesidad, como un problema serio de salud pública. Aunado a esta situación, se presenta el hecho de que los roedores, que son nuestro modelos por excelencia para el estudio del sistema gustativo, no desarrollan de forma natural obesidad. Los datos que por ahora tenemos, sugieren que en humanos obesos, no solamente se han alterado las vías metabólicas, sino también, la percepción gustativa, teniendo una marcada preferencia hacia los alimentos ricos en calorías.

forma complementaria, se han mostrado alteraciones a nivel del SNC en cuanto a las moléculas que participan regulando las señales de apetito y saciedad, muchas de estas sustancias comparten funciones como neuromoduladores en la transmisión de la señal gustativa, como es el caso de la serotonina. 

Mis estimados lectores, este es un fragmento del libro que ya le he comentado en otras oportunidades, si te interesa leerlo el ISBN es: 979-3-659-09163-6, si gustas mándame un correo y con mucho gusto te mando una copia electrónica. 



Compartir
Tu nombre:

E-mail amigo:
Enviar
PDF


UNETE






Obesidad y sistema gustativo.


Como hemos venido observando los problemas que ahora se enfrenta el sistema de salud a nivel mundial, no es la desnutrición, sino sus consecuencias como la obesidad, de hecho un dato que debería de ser alarmante para la población mexicana es el alto índice de sobrepeso y obesidad que prevalecen en la actualidad. A este paso no habrá sistema de salud que pueda brindar atención a una población con problemas tan demandantes como son la enfermedad renal crónica, alteraciones vasculares, neuropatía periférica,  retinopatía, lesiones musculares y daño hepático, las cuales están íntimamente asociadas al síndrome metabólico.

 


Obesidad. Diametralmente opuesta a la desnutrición, encontramos la obesidad, la cual es el desbalance positivo, muy positivo, entre las calorías que se ingieren y las que se gastan, en este caso aplica perfectamente la frase de: comes más de lo que caminas. Como ya se ha mencionado, existen serias complicaciones asociadas a la obesidad, en relación al sistema gustativo, hasta el momento se ha descrito un incremento en el umbral de detección para el gusto dulce, en humanos obesos, de forma similar se ha observado alteraciones en las constantes cinéticas de la amilasa y la lipasa salival.

Estas dos enzimas están íntimamente ligadas en los procesos de digestión de los carbohidratos y lípidos, el hecho de que la lipasa esté presente en la lengua, refuerza la hipótesis de una modalidad gustativa especial para los lípidos, recordemos pues que hasta el momento se ha alcanzado una cierta cantidad de evidencias experimentales, que apoyan esta hipótesis, sin embargo aún falta mucho camino por recorrer e importantes cuestionamientos por esclarecer, como para poder aventurarnos más allá de este punto, en el lugar que ocupa la percepción de los lípidos.   

Hasta la fecha se desconoce el efecto de la obesidad sobre la plasticidad de las papilas gustativas y su este estado afecta el número de corpúsculos, esta falta de observaciones experimentales se debe primordialmente a que hasta hace poco tiempo, no se consideraba a la obesidad, como un problema serio de salud pública. Aunado a esta situación, se presenta el hecho de que los roedores, que son nuestro modelos por excelencia para el estudio del sistema gustativo, no desarrollan de forma natural obesidad. Los datos que por ahora tenemos, sugieren que en humanos obesos, no solamente se han alterado las vías metabólicas, sino también, la percepción gustativa, teniendo una marcada preferencia hacia los alimentos ricos en calorías.

forma complementaria, se han mostrado alteraciones a nivel del SNC en cuanto a las moléculas que participan regulando las señales de apetito y saciedad, muchas de estas sustancias comparten funciones como neuromoduladores en la transmisión de la señal gustativa, como es el caso de la serotonina. 

Mis estimados lectores, este es un fragmento del libro que ya le he comentado en otras oportunidades, si te interesa leerlo el ISBN es: 979-3-659-09163-6, si gustas mándame un correo y con mucho gusto te mando una copia electrónica. 




Compartir
Tu nombre:

E-mail amigo:
Enviar

PDF


UNETE