Ciertamente, desde que se volvió obligatoria para las empresas la implementación del Protocolo, las condiciones del trabajo que exponen a los riesgos de tipo psicosocial se han vuelto el centro de atención, a lo menos para cumplir con la obligación legal. Esto último es muy relevante debido a que en general las empresas implementan estas mediciones para “cumplir” y así “evitar multas” en las fiscalizaciones, desvirtuando el real sentido tras el protocolo.




