Septiembre llega en medio de crisis

 

. Pero, esta vez, especialmente difícil porque se ha develado este año la caja negra del poder y la cínica transición política que hemos construido. 

En Septiembre confluyen viejas heridas, impunidad que las ha mantenido abiertas y extendidas por el cuerpo social, a la vez que, mientras más se conoce e investiga, se ha ido generando una frustración e indignación transversal. 

Súmese a ello una sensación de desgobierno e impericia, por la falta de gestión y conducción de la Jefa de Estado, dubitativa y contradictoria frente al rumbo a seguir, lo que ha hecho temblar los débiles cimientos del sistema democrático, alertando de nostalgias reaccionarias golpistas y sin que se vea esa salida sensata que debiera pasar por el saneamiento ético que la sociedad chilena necesita para volver a creer en la institucionalidad. 

Septiembre debiera generar un sentimiento de unidad nacional profundo, que se haga cargo de las deudas de arrastre y abra vías para una convivencia en paz, instalando una democracia real, sin trampas. Unidad nacional que no debiera significar una excusa para dejar seguir un sistema depredador, concentrador de la riqueza y del poder político, con relaciones impropias entre los grupos económicos y la política. Detallar este año de casos escandalosos y la situación ulterior de frustradas medidas para cortar de raíz las corruptelas, son un hecho de la causa, que no hace falta mencionar, pues es algo conocido por la opinión pública y agrava el decaimiento de las élites políticas en la apreciación popular, pues todo discurso muta, con marchas y contramarchas inaceptables para el mínimo sentido común.

Unidad para cambiar esta situación, que tuvo origen en el período de dictadura y siguió a través de los tratos reservados con el corazón mismo del pinochetismo, en un gatopardismo intolerable. Unidad nacional, por último, para apretarnos el cinturón en lo económico, pero sintiendo que se privilegia a los sectores medios y emprendedores, sin más demagogia populista ni favores a la medida para los grandes grupos multinacionales, los mismos que influyen a través de aportes reservados, en la política. 

Más de lo mismo significaría jugar con fuego al lado de un polvorín.

Periodismo Independiente, 30 de agosto de 2015. @hnarbona en Twitter.

UNETE



Compartir
Tu nombre:

E-mail amigo:
Enviar
PDF

  • linkedin facebook twitter
  • ©reeditor.com
  • Todos los derechos reservados
  • Avisos Legales