Araucanía, la gran deuda del Estado chileno

La realidad al trasluz de prejuicios ideológicos se ve distorsionada. El tema de fondo es la incapacidad de la República de Chile de enmendar la deuda histórica con el pueblo mapuche, comunidades que han sufrido la usurpación de sus tierras, la marginación y la demagogia constante de los sucesivos gobiernos que no han sido capaces de saldar la deuda con una salida digna. 

 

. El tema de fondo es la incapacidad de la República de Chile de enmendar la deuda histórica con el pueblo mapuche, comunidades que han sufrido la usurpación de sus tierras, la marginación y la demagogia constante de los sucesivos gobiernos que no han sido capaces de saldar la deuda con una salida digna. 
La violencia ha impedido llegar a fondo. Camiones incendiados, represión, terrorismo, atentados y escalada de violencia sin culpables, incertidumbre sobre quien manda en la Araucanía. Pero también ha sido el aprovechamiento corrupto de recursos asignados para reparación, que quedaron perdidos en compras de tierras que enriquecieron a personas que tenían que cumplir promesas. Se ha instalado un conflicto mentiroso porque atribuye a las comunidades mapuches las acciones terroristas, los incendios de casas y camiones y se pierde de vista que esa violencia terrorista podría provenir de grupos ultristas, de diverso signo, que accionan para frenar las reparaciones o tensionar la situación para crear terror, desconfianza, sentimientos de odio, resentimiento y revanchismo. 

Lo que ha faltado es un accionar fuerte del Estado, con una autoridad que pueda reparar a las comunidades, sin estigmatizaríos como delincuentes, exigiendo con expropiaciones, que tierras en poder de forestales de grupos poderosos y reaccionarios se devuelvan a las comunidades. Nada ha hecho este gobierno y la señal es de riesgo, pues han removido al Intendente Huenchumilla, interlocutor respetado por etnias originarias, pero visto como enemigo por los grupos económicos que han profitado del régimen militar y los 25 años de democracia. Y adquirir tierras para darlas en reservas y asentamientos a las.comunidades, se ha convertido en fuente de corruptelas que.lo envilecen todo.

Una tierra sin ley que espera una respuesta de fondo, quizás en la línea de la propuesta de Huenchumilla, que no alcanzó a entregar, porque el gobierno sintoniza con las forestales que aportan a las campañas y no tiene la sensibilidad de Estado como para llevar paz al conflicto y, al igual que grupos ultraderechistas, hablan de pacificar con la fuerza de las armas y renunciando a la paz y a la justicia histórica.

28 de agosto, Periodismo Independiente @hnarbona en Twitter

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