. Para entender las implicaciones que tienen las
crisis y sobre todo la actual inicialmente definamos cuales son los factores
que la integran.
Desde mi óptica, una crisis económica es mucho más que una caída en tres
trimestres seguidos del crecimiento económico, por el contrario, podemos ver
las crisis económicas en lo cotidiano, en las noticias rimbombantes de los
principales noticieros y en las platicas coloquiales de una familia cualquiera.
Desde hace algunas semanas, no es muy complicado escuchar en los temas de
sobremesa lo caro que está el dólar o lo mucho que ha caído el precio del petróleo
o alguna aseveración sin base que hace algún político sobre la situación económica
del país.
Ante ello, las personas comunes como cualquiera de nosotros, no toma un
libro de economía y se pone a investigar para recabar la información necesaria
y poder acceder a los mercados basado en la oferta y la demanda para obtener el
punto en donde una canasta le genere mayor satisfacción justamente en el choque
entre su restricción presupuestaria y sus curvas de indiferencia. Eso en el
contexto real no sucede, en el mundo real, con personas, situaciones,
complicaciones y respuestas reales, el consumidor aborrece el riesgo y busca
tomar la menor cantidad de decisiones posibles.
Esto puede ser visto desde muchas ópticas, pero la verdad es que las
personas no solamente odian tomar decisiones y al riesgo, sino también intentan
estar en un estado aparente de confort de la manera más simple posible, es
decir ajustarse a las condiciones que se van presentando. Podríamos hacer una analogía
con una hoya exprés, en la que el agua se adapta a las condiciones de evaporación
creadas por la hoya hasta que la presión es demasiada y causa una gran explosión,
de igual manera las personas en algún momento van a tener que reaccionar.
Económicamente el panorama no es para nada alentador, por el contrario, se
ven muy pesimistas los indicadores económicos, pero sobre todo se ven
pesimistas tanto los inversionistas como los mercados, lo que genera que las
condiciones que se gestaron desde el 2009 y que se habrían estado configurando
incluso desde la ruptura de los tratados de Bretton Woods, en donde los
organismos financieros internacionales, por supuesto, no han intervenido correctamente
y en donde dejaron gestar una crisis de un gran alcance tanto económico, como
político y social.
Dada esta condición, son las acciones establecidas en un manual, las que
señalan los planes de reacción de los gobiernos, planes cimentados en teorías económicas
que no están profundamente bien estructuradas y sobre todo en las que mucho se
ha refutado y se ha criticado, sin embargo son recetas detalladas que los
organismos internacionales sentencian a los países en desarrollo, principalmente
estas medidas son de corte neoliberal y están enfocadas a la disminución casi
total de la participación del Estado en la económica y a la apertura comercial.
En esta misma dinámica antes planteada, los países subdesarrollados a los
que les han cambiado el nombre incontables veces, siguen la receta que les
dictan los organismos internacionales, mientras que los países desarrollados
siguen políticas de fuerte intervención estatal y protección a su mercado
interno, esto al ser combinado con la condición de ser el traspatio del país
más importante y grande, nos genera condiciones de extrema preocupación nacional.
No es extraño hoy en día ver subastas de dolares del Banco de México, reformas
estructurales de total apertura comercial, grandes inversiones de capital
extranjero que trasladan las ganancias a otros países y una evidente caída en
el nivel de vida de la población, son verdades generalizadas que algo no anda
bien en el país desde hace muchos años, ni social, ni política y mucho menos económicamente.
No solamente el ejército ha tomado un papel que no desempeñaba antes, también han
tomado lugar diferentes campañas y programas de corte político de dudosa
procedencia, como también ha habido diferentes condiciones sociales que se han
gestado en la parte interna que son preocupantes.
Jamás he estado del todo convencido del papel de los sindicatos en el
desempeño de las economías y de la madurez de estas situaciones, sin embargo, sacándolos
del argumento, es evidente que es necesario hacer una política estructural
profunda, una restructuración de la política fiscal y monetaria, así como de reestructurar
las reformas constitucionales para que generen condiciones de beneficio y no
que nos pongan en situaciones más complejas, forjar en sí, un gobierno que
genere los resultados que se denotan en economías mucho más desarrolladas donde
ven por el crecimiento de su nación incluso por razones egoístas.
Dejo el tema a la reflexión, pero sobre todo abro el tema al debate tanto
en este tipo de medios electrónicos, como en el mismo núcleo familiar, social o
laboral. Es necesario que los individuos racionales tomen su papel de
individuos irracionales pero con un compromiso por mejorar su condición de vida
en vez de justificar en grandes noticieros a personajes políticos de deficiente
desempeño.
(Fotografía tomada de "El universal" en artículo de Gustavo de la
Rosa, obtenida del Archivo.)