¡Planificación a gorrazos y con los pies!

 

. Herrera Campo, Juan Vicente:

Me gustaría que alguien me explicara el motivo por el que desde la administración educativa se planifica tan a lo tonto, a ciegas y sin haber pisado un aula desde tiempo inmemorial. Parece como si desde alguna instancia educativa se tratara de destrozar algún tipo de centro, sobre todo los centros dedicados a la educación de adultos. Sí, esos que algunos ‘controladores’ – que fiscalizan, pero no saben asesorar ni orientar ni colaborar en mejoras– aún creen que dependen del Ayuntamiento de la localidad. Doy fe.

A veces, señor Herrera, esa administración educativa no sabe si mata, hiere o espanta. Y da igual que cumpla o incumpla la normativa. Ese concepto se lo pasa por el ‘arco del triunfo’. Primero mandan planificar a los directores en el mes de mayo, de cara a la galería y para que la Consejería de Educación se luzca en los medios de comunicación y, después, se comprueba que no les hacen ni caso. Es más, les importa un carajo si quedan fuera doscientos, trescientos o más alumnos. Y de esto ni se entera el consejero ni el presidente ni el propio director provincial de turno.

Solo se asustan si es alumnado de etnia gitana porque algún director avispado, en vez de dar mil explicaciones a los afectados, opta por ofrecerles una tarjeta de visita con los teléfonos privados del ‘controlador’ del centro, el presidente de la comunidad autónoma y el director provincial correspondiente y enviarlos al despacho del ‘controlador/a’ de turno; algo que ya se está generalizando, cuando desde la administración educativa se destroza la planificación anual y, cuando surgen problemas, se ponen a mirar a la farola, al alero o a la Virgen de San Lorenzo.

Pero sigamos. Llega septiembre y esos directores se encuentran con profesores que no necesitan y con especialidades innecesarias y pasan el curso entero sentados en la sala de profesores, por culpa de los ineptos que los proponen. Eso puede pasar el próximo curso en un centro de educación de adultos de Valladolid, cuyo nombre no mencionamos de momento para no herir sensibilidades, pero si necesitan saber el nombre los medios de comunicación pueden solicitarlo al correo electrónico del presidente de la Junta de Castilla y León, Juan Vicente Herrera Campo. Esa dirección es: buzon.presidente@jcyl.es

Sr. Herrera: sus acólitos dan muestra de incompetencia casi siempre. Y sabe usted por qué se lo digo. ¿Dónde está esa incompetencia? Pues mire: suprimen una plaza de maestro que atiende semanalmente varios grupos de gitanos –sí, sí, de esos que reciben ayudas varias y se embolsan casi mil quinientos euros por ir a clase cuatro horas semanales y poco más– además de dos grupos de enseñanzas no formales del programa de matemáticas, a lo que hay que añadir las ciencias naturales de 1º y 2º de ESPA, atiende en departamento de actividades extraescolares, etc, etc. 

No sé si me sigue, señor Herrera Campo. Al suprimir esa plaza de maestro (30 horas semanales) pretenden cambiarla por medio profesor de secundaria de geografía e historia (10 horas semanales) y otro medio de física y química (10 horas semanales). Hasta ahí parecería que todo está normal. Pero, no. Esos perfiles de secundaria no se necesitan porque ya están cubiertos por profesorado definitivo en el centro. ¿Qué le parece, Juan Vicente? Ve usted cómo estamos rodeados de ineptos, además de perder 10 horas el centro. ¿De qué se extraña que se queden fuera doscientos o trescientos matriculados? Pero eso hay muchos ‘controladores’ (inspectores) que no lo entienden ni lo ven ni lo comprenden ni les preocupa. ¿Ve usted cómo esta variante del sistema educativo se hunde por la ineptitud  que comprobamos curso tras curso, a pesar de los extraordinarios esfuerzos del profesorado?

¿Qué hacer con esos perfiles innecesarios? Los directores suelen tener varias soluciones, pero muchas veces los inspectores/as (‘controladores’) hacen honor a su fama: siempre encuentran un problema para cada solución. La administración educativa no puede seguir así. Y eso lo ha reconocido usted el otro día en las Cortes, cuando expuso su decálogo para esta legislatura.

Dichos perfiles se pueden reconvertir en auxiliares administrativos, colaboradores de no sé qué, apoyos,… pero no se resuelve nada de nada. Si no son necesarios en el centro,….pues a leer a la sala de profesores. Da igual que se plantee a la administración y/o a la Consejería de Educación. Ni lo entienden ni lo comprenden ni saben sumar horas de horarios ni ven más allá de las cuadrículas de los horarios. 

Sea como fuere, el caso es que no se rentabilizan adecuadamente los recursos humanos. Y usted, señor Herrera Campo, no se entera porque se lo ocultan, como se lo ocultan al consejero. Se envía a los centros profesorado inservible (solo sirven para dar su materia o especialidad) y otros centros se quedan sin el profesorado que necesitan precisamente de esa misma especialidad. Y además, suprimen una plaza de maestro –además de maestro, en educación de adultos suele ser también licenciado y, en muchos casos, doctor en su especialidad– que es capaz de impartir docencia en cualquiera de las enseñanzas no formales y en la correspondiente especialidad de secundaria. 

A pesar de eso, no se le cae la cara de vergüenza a la administración. Ésta es anónima, como la Policía. Precisamente en nombre de ese anonimato comete infinidad de tropelías, pero este curso se va a denunciar todo ese abuso de forma puntual al presidente de Castilla y León. Pero lo peor de todo son los consentidores. ¿Entiende ahora por qué le decía el otro día que debía prescindir de todo el equipo de la Consejería de Educación de la Junta de Castilla y León? Espero que, con estos mismos argumentos, se lo hagan ver desde las Cortes de Castilla y León.

Este curso va a ser un curso muy interesante porque cada problema que se plantee en los centros de educación de personas adultas será trasladado a este blog y a los medios de comunicación a los que está adscrito, además de al propio presidente Herrera, como ya quedó dicho. A ver si entra en razón el señor Herrera.

Algunos de sus altos cargos muestran una inutilidad inusual, hasta el punto de que “lo peor que puede hacerse es cruzar un precipicio en dos saltos”, en palabras de Lloyd George o, como decía Carlo Dossi: “Los locos abrimos los caminos que más tarde recorren los sabios”. Al tiempo.

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