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Hablar del verano implica la
llegada del buen tiempo, las noches con amigos en las terrazas, disfrutar de la
naturaleza, aventuras, alegrías, el sol y comenzar a pensar en las vacaciones.
La palabra “verano” viene del
vocablo en latín “veranum”, y se define como: “el tiempo en que el terreno se
mantiene siempre verde”.
¿Mantener el terreno siempre
verde?
Es posible preservar lo
exterior si se cuida el mundo interior y la consciencia individual siempre
estará reverdeciendo, rebosando en el constante flujo de buenos pensamientos.
El pensamiento correcto inevitablemente se exterioriza.
El verano puede convertirse
no sólo en una etapa de nuevas experiencias, sino en una oportunidad para buscar la verdadera naturaleza de cada
uno, de encontrarse consigo mismo, una etapa de evolución mental, donde se puede
descubrir el potencial de cualidades de cada persona y sacar a la luz lo mejor
de uno mismo.
Muchas son las
recomendaciones que se hacen referentes a la alimentación, el sol, la piscina y
el cuidado de los ojos para que no sean perjudiciales. Pero, ¿porqué no enfocar
al sol o a la naturaleza como algo benéfico, ya que forma parte de la armonía
del universo?
La luz solar es
imprescindible para todos los seres vivos y aporta beneficios para la salud.
Según Sandra González, médico
especialista en Medicina Familiar de Sevilla, existe una creencia de fobia
solar cuando en realidad se lo debe relacionar con el buen humor, la
disminución de fatiga y la sensación de bienestar.
Pienso que es posible
comprender que la única fuerza que existe es el bien, la armonía, la salud. No
se trata de exponer la piel para broncearla, sino de despertar el sol interior
que es el corazón. Esta etapa puede ser considerada como un apogeo, o sea, la
luz del sol es parte de un Todo que irradia e ilumina la consciencia de cada
uno.En algunos casos, el temor
acecha y uno no conoce la forma de defenderse. Pero, sentir el Amor divino desecha el miedo.
Hace unos años estaba de
vacaciones en una playa rocosa de Brasil y tuve una caída que me afectó el
tobillo. No podía moverme y el dolor era cada vez más intenso. Por momentos me
asaltó el temor de quedar inmovilizada. Traté de calmar mi mente y cerrar la
puerta a esos pensamientos negativos que me susurraban.
Con la ayuda de mi esposo pude
llegar al hotel, pero el dolor no cedía. Una vez en reposo, me aferré a mi
identidad espiritual, que por ser espiritual, es siempre exenta de dolor. La
oración afirmativa me dio mucha paz interior. Si bien el dolor permaneció
varias horas, ya no había dudas en mi consciencia de que estaría bien. A la
mañana siguiente pude afirmar el pie y caminar sin dificultad.
Si bien las vacaciones nos permiten
“romper” con las rutinas, también nos brindan la posibilidad de renovar nuestro
ser, un descanso y renovación mental que promueve el bienestar y la salud.
Afirmar la conexión con la
única Causa universal, con el Principio de todo lo bueno, permite ser uno con
el Amor y permanecer en sintonía con El.
¡Con esta visión podrás
mantener tu terreno siempre verde!
María Damiani escribe
acerca de la salud y el bienestar desde una perspectiva espiritual y es Comité
de Publicación de la Ciencia Cristiana en España. Email: spain@compub.org
Twitter: @compubespana