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El Burro se mantiene Firme


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20/07/2015


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En ocasiones, hemos escuchado que se ha dicho “eres más terco que una mula” pero ahora todo cobra sentido cuando conocemos que significa BURRO. Hoy sabemos que se trata de un sintagma verbal que significa “PIEL FIRME”. Así un burro también es "tan terco como una mula" aun el asno o burro lo sea por su cuero. Su origen etimológico está en un ACRÓNIMO IBÉRICO. Una locución dada por nuestros antepasados y que ha permanecido desde hace miles de años preexistente en el léxico español. 


BURRO es el resultado de aglutinar una frase con sujeto y predicado: La partícula pre helena (BUR) que en griego más tarde se verá como βυρ (BUR) y que es un nombre que significa PIEL y el verbo (RO) y que en griego será ρω (RO) que se relaciona con aquello que se imprime con FIRMEZA, FUERZA, DUREZA, RESISTENCIA. En términos lingüísticos, se trata de un verbo transitivo que requiere de uno o más elementos en su composición. Lo especifico en griego incluso para su mejor comprobación: βυρ+ρω. Quienes sostengan que el nombre “burro” viene del latín no están bien informados. No están al corriente de mis prolíficas investigaciones sobre la lengua ibérica. 

Es decir que la expresión Burro es una locución ibérica que bebe de fuente pre griega y de época frigia que se la debemos a nuestros antepasados los carpetanos (cario). Se trata de una voz que literalmente quiere decir: “PIEL DURA” o dicho en otras palabras: “CUERO RESISTENTE”. Verán, en grafía capital griega de la época frigia se caligrafía ΒΥΡ•ΡΟ y en castellano, nosotros, lo decimos igual que se ha pronunciado desde hace miles de años: /BUR•RO/. Se trata de dos fonemas y sorpresivamente no se compone de dos sílabas, como se tiene por cierto, sino de dos monemas. Esto supone que nos encontramos ante dos claros lexemas, unidades mínimas dotadas de significación y articuladas en un acrónimo ibérico.

PRIMER VOCABLO: Se trata de la voz carpetana (cario) tomada del heleno frigio: En griego se escribe ΒΥΡ “Bur”. Esta raíz pre griega significa: “PIEL”, “CUERO”. SEGUNDO VOCABLO: Se trata de la voz carpetana (cario) tomada del heleno frigio: ΡΟ “Ro” y que como bien es conocido es el nombre de la decimoséptima letra del alfabeto griego. Y la raíz “ro” está estrechamente relacionada con conceptos de “FUERZA”, “DUREZA”, “RESISTENCIA”. En el alfabeto español es la decimonovena letra y su nombre es “erre”. Me hago cargo de que esta afirmación pudiera dejarles perplejos, no puede ser de otro modo; pues voy a transmitirles una epistemología que ha estado inédita durante miles de años. Y por raro que parezca, lo que les acabo de desvelar no es una conjetura sino en mi entender, plena certeza. Esta novedosa teoría del conocimiento tiene un razonamiento que puedo sustentar empíricamente.

Miren, para fijar el nombre común “burro”, en esta ocasión, no parece plausible emplear el recurrente recurso de derivarlo del latín. En el caso que nos ocupa, es asinus y/o asinum, así que como pueden imaginar no funcionaría ni forzándolo como se ha hecho en tantas otras entradas, lamentablemente. Es más, para justificarlo lo derivan de otro nombre: Burricus. Y ciertamente Burricus y Burro tienen una apariencia similar, pero ¿saben por qué razón? Lo explicaré, y de modo que todos puedan entenderlo. Miren, en primer lugar en castellano, ya tenemos la voz “borrico” y en segundo lugar muchos y distintos idiomas se nutren de las mismas raíces pres helenas, y cada idioma tiene su particular modo de expresarlo. En absoluto derivan uno del otro ni tampoco entre ellos. Cada idioma lo resuelve desde su gramática. Y ahora llega lo más asombroso del asunto. La lengua castellana escogió una raíz distinta que el latín para denominar al burro, de hecho tomo dos y las unió en una frase o sintagma verbal, porque era una locución que necesitaba expresarse con un sujeto y un predicado para alojar un verbo, tal y como hacemos en lengua española para construir una oración. Esto es BUR•RO ya que aun parezca sorprendente RO es un verbo, y lo es para perro también, como puede ser BALLO el verbo para “caballo” o ARO el verbo para “pájaro”. Son SINTAGMAS VERBALES. Y por ello no puede derivarse Burro de Asinus, aunque un burro y un asno sean lo mismo. Esto que pudiera verse hoy como algo excepcional, era la común sintaxis de nuestros antepasados y esas frases, inadvertidamente, son hoy nuestras palabras en idioma español. Permitan que lo explique mejor: Burro no es una palabra, es una frase que verbaliza “la dureza del cuero”. Es más, de esta misma raíz βυρ también procederá βυρσεύς, es decir el sustantivo que en español significa: “CURTIDOR”.

En realidad es sencillo, muy sencillo, sin embargo como de la actual base que se parte en la etimología española, ésta anda profundamente descaminada, lo que se derive de ella, lógicamente, también lo estará. Así tenemos este término también desubicado. Por supuesto, tengo la confianza de que “todo” será enmendado en el sentido que les apunto pero, hoy por hoy, nos encontramos frente a una teoría que se dio por cierta sin una debida comprobación: “La lengua madre del español es el latín.” Miren, se trata de un Axioma. Tropezamos ante un dogma, y las definiciones se ven afectadas y, lo que es peor, se han propagado en un desacierto de dimensiones colosales. Pues, derivando del latín lo indeclinable de forma, es decir términos no variables que son genuinos ibéricos, no se acredita más el origen de la lengua española sino, bien al contrario, se justifica la conjetura de un latín superior que da como consecuencia un subordinado origen del idioma castellano. Cuando en realidad son a la par, ambos, un futuro latín y un futurible castellano por ende español, bebieron de las mismas fuentes “pre griegas”, incluso en numerosas ocasiones de raíces distintas y, mira por donde, justo este es uno de esos casos. ¡Inimaginable! 

Y el asno que también se conoce con el nombre de BURRO se cazó especialmente por la carne y por su preciada piel, que se utilizaba para fabricar un cuero muy especial. El burro era muy empleado también como bestia de carga y para criar mulas, que son el resultado del cruce de una yegua y un macho de asno. Pertenecen a la familia de los Équidos, y es un mamífero que se encuentra tanto en estado salvaje como doméstico y los asnos se dividen en dos grupos principales: el primero lo encarna el asno salvaje africano, del cual se sospecha que desciende el asno doméstico, y el segundo lo integra el asno salvaje de Asia. Pero miren, pormenorizare algo que parece no se ha tenido en cuenta para determinar estas etimologías, digamos que sufrieron un incomprensible lapsus. Y es que parecen haberse olvidado de que para nominar a los équidos como es el caso del asno o burro la palabra Equu no es un término original del latín sino un término importado de una antigua raíz pre griega: ἔχω. Sí, Equu viene de Echu. ¿Saben que significa? Es la raíz que significa PORTAR. Para la yegua se uso la misma raíz pre helena ἔχω que nos referencia “transporte” pero, tanto para caballo o burro usaron otras raíces propias de la filosofía del lenguaje ibérico, y por las cuales nos transmitieron lo más sustancial, a su entender, de esos animales.

Texto de Enrique Cabrejas

Crédito Imagen: Wikipedia

Para saber más: Cabrejas Iñesta, Enrique (Marzo 2015) HIJOS DE TITANES - EL SECRETO ÍBERO - ISBN: 978-84-9095-585-7. Colección: Investigación. Editorial Círculo Rojo. Almería. DEPÓSITO LEGAL: AL 199-2015.







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