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Leyes "Anti-Bronco"


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11/07/2015

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Antes de lo esperado se tomaron decisiones regresivas en materia electoral. Los congresos de Chihuahua, Tamaulipas, Sinaloa y Veracruz aumentaron en los últimos días los requisitos para ser candidato sin partido y competir en las elecciones que se celebrarán en esas entidades en 2016. Se trata de una reacción política frente al desafío de las candidaturas independientes al sistema tradicional de partidos. El problema es que, como en toda reforma electoral, se trata de una revancha de los partidos hacia el resultado que votaron los ciudadanos y, obviamente, es una regresión política impuesta por la partidocracia que co-gobierna el INE y los congresos locales.


En Sinaloa se redujo el plazo de recolección de firmas para ser candidato de 90 a 40 días. En Chihuahua, Veracruz y Tamaulipas se aumentó el porcentaje de firmas de 2 a 3% de la lista nominal. En Chihuahua además se exige un mínimo de tres años sin haber militado en algún partido político. Es probable que en los próximos días otras entidades emulen estos ejemplos y que aquellas que aún no reglamentan las candidaturas independientes lo hagan con requisitos elevados.

Ante el inminente riesgo de fractura que se avecina en los partidos dominantes (entiéndase PRI en la mayoría de las entidades), rápidamente han optado por la contención de daños, sinceramente, antes de lo que me esperaba. Además del oportunismo político de legislar para proteger los intereses de los partidos el problema central de estas reformas es su inconstitucionalidad.

El artículo primero de la Carta Magna establece que la progresividad es uno de los principios esenciales de los derechos humanos y ello obstaculiza cualquier intento de dar marcha atrás a cualquier derecho humano, incluido el de ser votado en la modalidad de candidato sin partido.

El principio de progresividad, que se enmarca a la par de los principios de universalidad, indivisibilidad e interdependencia, tiene como característica la no regresividad. Esto es, si un derecho ya ha adquirido una dimensión especial ya sea por su reconocimiento legislativo o jurisdiccional, no puede disminuir en su ámbito de tutela. Si las candidaturas independientes ya se habían legislado en esas cuatro entidades, no se vale que después de conocido el éxito en otras latitudes ahora se dé marcha atrás. Seguramente habrá impugnaciones y terminarán siendo favorables hacia los ciudadanos derivado de esta naturaleza inconstitucional, precisamente.

En el caso de Chihuahua hay además un problema adicional porque confunde la naturaleza o los fines de las candidaturas independientes. Se dice que: “no podrán ser candidatos por esa modalidad aquellos que hayan militado en un partido en los últimos tres años…” con el objetivo de evitar que militantes despechados por no haber sido postulados por sus partidos usen la vía independiente como una suerte de competencia desleal.

Para bien de la incipiente democracia mexicana, las candidaturas independientes deben ser un canal para que un ciudadano acceda a participar en política y ser votado. Entiéndase por ciudadano: políticos profesionales, los que lo fueron de algún partido y ya no lo son, los sin partido, los activistas, los ecologistas e incluso los oportunistas y los chapulines.

La nueva legislación es irracional, además, porque no contempla la violación de los derechos de un ciudadano por parte de los partidos políticos. Ese es el argumento del transfuguismo, por ejemplo.

Como nunca, después de la elección del 7 de junio, los partidos ven el riesgo de una revancha del electorado en contra del sistema de partidos. Ese sistema de privilegiados e intocables que además de gobernarnos generan las leyes que nos rigen. Eso es lo que ven trastocado y en riesgo; no obstante, podemos pasar de los excesos de la partidocracia a los excesos de la anti-política y eso sí sería el caos y una regresión total.

Lo que debe seguir es una importante reforma interna pero en los propios partidos. Fortalecer el sistema de partidos. Como lo hemos apuntado en anteriores colaboraciones, esto significa que los partidos deben optar mayor rendición de cuentas, mejores reglas de nominación, depuración de sus cuadros, fortaleza y claridad ideológica y responsabilidad frente a los ciudadanos.

Antes de lo esperado se tomaron decisiones regresivas en materia electoral. Los congresos de Chihuahua, Tamaulipas, Sinaloa y Veracruz, optaron por generar Leyes Anti-Bronco desde sus congresos locales. Ello demuestra su temor, desconfianza, inseguridad e incertidumbre. No les gusta competir.

@leon_alvarez



Etiquetas:   PAN   ·   PRI   ·   Cámara de Diputados   ·   Enrique Peña Nieto   ·   Congreso

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