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López y otros oficios


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01/07/2015


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Lo que voy a comunicarles ahora y especialmente a todos los LÓPEZ  es francamente importante. Necesitan saber porque recibieron su nombre. Y lo que voy a transmitirles no es fácil de comprender, por ello nunca se conoció. López, ¿de dónde viene el nombre? Conocemos lo que se ha dicho, que López significa “Hijo de Lope”, bien y entonces ¿Lope que significa? Miren, averigüé que fue a través de una antiquísima raíz para denominar a los animales “predadores” que derivó el apellido de LÓPEZ, porque “Lope” significa “Predador”. Y recuerdan el célebre grito espartano ¡¿Cuál es vuestro oficio?! Pues ahora esta exclamación nos ayudará a comprenderlo todo mucho mejor.


Miren, López es un acrónimo, como todas las palabras ibéricas, y partió de primarios lexemas. No es un vocablo que nació tal como ahora lo ven. Y han de saber que en lingüística un acrónimo significa “nombre”, pueden ser siglas que se pronuncian como una palabra pero también son vocablos formados al unir parte de dos o varios términos. Este tipo de acrónimos es el tipo de apellido que es “LÓPEZ” y es el modo común de uso de la sintaxis íbera y celtíbera. Aquí se complementa de dos elementos léxicos. El significado de un acrónimo es la suma de las partes que lo generan. En un acrónimo no se repiten letras que son iguales y es la misma regla que sigue la lengua española. Los celtíberos no doblaban las letras, es decir no tenían letras doppia “dobles” y ha seguido siendo así hasta nuestros días, en nuestra lengua española. El caso de la letra “ll” es distinto, porque es un sólo carácter y no dos que se comparten entre dos sílabas, anterior y posterior, tal y como hacen otros idiomas como el griego o el italiano, por poner e caso. La “rr” tiene otra explicación (ver mi columna “perro”), incluso se fracasó con la pretensión de la doble “n”, puesto que cada vez que aparecía una doblada, por ejemplo: Anno, lo que hacían los castellanos antiguos era poner una tilde sobre una “n” y obviar la otra, ese es el origen de nuestra original y particular letra “Ñ”: Año. Los castellanos tampoco repiten las letras del mismo modo que no lo hicieron los celtíberos en su escritura. Y naturalmente ahora difícilmente pueden comprender una división: LOPE • EZ, que sin duda pudiera parecerles inconexa y poco coherente desde el punto de una lógica sintáctica silábica común, pero es que parto de otra base y de auditada proposición. Es la semántica, en definitiva, la que puede dilucidar y explicar todo esto. 

En relación a esto el nombre del Lobo no deriva, sino que viene directamente de λοβο “LOBO” y no del supuesto Lupus en latín. Miren ¿han oído como se pronuncia λοβο? Se vocaliza /Lovo/ con “v” pero eso es como se dice en griego y nuestros celtíberos hablaban griego con su propio acento y en cambio vocalizaban Lobo con “B”. Nosotros, sus descendientes también lo hacemos del mismo modo, porque sorpresivamente heredamos su idéntica fonética. Los iberos y los celtíberos, aunque tenían el carácter o símbolo “V” cuando escribían, éste era otro fonema, otro sonido, tenía el mismo valor de nuestra actual letra “N” (en griego es igual) y entonces ellos no distinguían fonológicamente entre unas actuales “B” y “V” cuando pronunciaban y ¿saben qué? aquí está lo bueno del asunto y que lo prueba: Nosotros tampoco, los españoles siquiera miles de años después lo hacemos. Miren, si escribimos una “B” o una “V” deberíamos distinguir los sonidos de una y otra letra ¿no es así? Sin embargo, en español casualmente no lo hacemos ¿por qué no lo hacemos? Porque no importa sea tanto “b” o “v”, la vocalizamos siempre como si fuera el fonema de una “B”. Es algo extraño y a la vez sensacional que no tiene una clara explicación, pero ¿No la tiene? Miren, sí que la tiene, y es que no lo hacemos porque aun los romanos nos latinizasen el idioma ibérico, nosotros continuamos vocalizando como lo hicieron nuestros antepasados, y ahí tienen la mejor prueba de que nuestra fonología castellana la heredamos directamente de los iberos y los celtíberos y no, en cambio, del latín tal como se afirma. En latín se distingue entre la letra “B” y la “letra V”, pero era una lengua extranjera y nadie la hablaba en la península excepto para uso oficial. Y el latín es una lengua extraordinaria, es un éxito de tipografía, pero lo cierto es que tomó la lengua ibérica y la sustituyó con patrón latino. Y es nuestra lengua curiosamente quien provee etimológicamente al latín y no al revés. La nuestra era una lengua pre griega, y hay que saber que el latín siquiera existía cuando la lengua de los iberos y los celtíberos llenaba de significado todas las estelas de la península ibérica. Pues bien, ahora que ya conocemos que lobo no viene de lupus, averigüemos que ocurre con nuestro insigne nombre Lope. Formulemos la pregunta correspondiente. ¿Lope deriva del latín? Y la respuesta es… ¡NO! tampoco deriva del latín. Dicho de otro modo, tanto el nombre español Lope como la palabra del latín Lupus derivan de una raíz común sinónima de Lobo. Tanto Lope como Lupus vienen de un sufijo pre griego común para los animales depredadores y que se trata de la raíz λωψ “Lop” o  “Lup”, y aprovecho para añadir a la lista la lengua catalana porque en esta raíz de λωψ tiene su origen “el Llop” o para el francés su origen “le loup” o para el italiano su origen “il lupo”, y por supuesto para el latín “Lupus”. Así pues, aquí lo tienen, Lope y Lupus tienen una antropología onomástica común pero en absoluto derivan el uno del otro como se ha dicho hasta hoy.   

¿Por qué decimos LOPE? Miren, se lo explicaré, Lope no proviene de otro nombre, existía desde los inicios y era perfectamente conocido por todos, incluso por llevar lo llevaba una célebre heroína helena ¿Saben a quién me refiero? Πηνε•λόπη “Pene•Lópe”. Sí, es que contrariamente a lo que pueda parecer, Penelope no es un nombre sino dos. Se trata de un acrónimo o dicho de otro modo un sintagma que se compone de dos palabras. Miren, hay consenso entre los lingüistas de que se trata de la unión de dos palabras independientes entre sí y que son PENE•LOPE. Su etimología tiene difícil consenso según admiten los etimólogos, no obstante no para mí que la tengo determinada y con precisión, pero que no es objeto de este estudio y tampoco voy a extenderme, de todos modos sólo apuntaré porque será pertinente que lo mencione que la raíz πηνε “Pene” significa por su forma “punta” y λωψ hace referencia a un concepto próximo a “carnívoro”. El investigador Robert SP Beekes sostiene que el nombre procede del pre-griego πηνε•λωψ “Pene•Lup”, y de acuerdo con él, eso explicaría perfectamente entonces que el nombre LOPE o LUPE y de raíz pre griega λωψ se conociera en la península ibérica desde tiempos inmemoriales. 

De hecho el acortamiento del nombre nos indica cual era en su origen el nombre original: LUPE. Así que de nuevo podemos ver el nombre de Lope o Lupe añadido a un nombre que otra vez es compuesto: GUAD AL•LUPE• “El rio Lupe” y que se traduce por “El río lobo”, aun debo matizar y ahora transliterando Guad, no sólo era río en árabe, sino que hacía referencia a cualquier acuífero o sinónimo del mismo. Por otro lado, la declinación en el caso genitivo de Πηνελόπη “Penelópe”, justo aquella que se empleó con la función del complemento del nombre es lo sensacional del asunto, porque de modo natural y sin tener que hacer alteración, se obtenía Πηνε•λόπης: “PENE • LÓPES”, como se dice en Portugués y que pronunciado por nuestros celtíberos es LÓPEZ, nótese como la tilde de λόπης recae de igual manera ayer como hoy en nuestro apellido, aun incluso cuando la métrica griega y la latina sean distintas. Y miren, se decía del nombre derivado y perteneciente al padre que “aplicado al hijo”, denotaba en éstos la calidad de tales. Así pues “EZ” literalmente en celtíbero entre otros apelativos y acepciones quiere significar “legítimo” y lo leemos por  primera vez en el texto de “El Bronce de Luzaga” en su acrónimo veintiuno: Τεκες, es decir “Tekez”. Así que aquí es donde leemos por primera vez la significación “de” o si lo prefieren “hijo de”, pero nunca siquiera lo pudimos sospechar. Así pues, a nuestros antepasados que tuvieron su origen procedentes “de” o “hijos de” TEKE (Asia Menor) pudo parecerles una nominación apropiada para una tierra que edificaron y que también dio a luz su progenie. Esa progenie, esos hijos, terminaron por ser nuestros ancestrales abuelos y abuelas y eso pude observarlo en el segundo acrónimo, porque aquel bronce nos daba la clave en un nominativo: Καρυο, es decir “Cario”. Verán, después de tiempos de los íberos y de los celtíberos nadie conocía ni supo hablar su idioma, no obstante en Abril de 2012 ocurrió un hecho sin precedentes. Tuve la oportunidad de descubrir que El Bronce de Luzaga escrito en íbero septentrional tenía su origen en una lengua pre griega, concretamente de la época frigia. Una antigua lengua indoeuropea de Asia Menor. Son ellos y no otros quienes nos dicen ser: ΕΛΑΣ... ΚΑΡΥΟ : ΤΕΚΕΣ. Es decir, “Helenos, Cario de Anatolia”, ¡Sorprendente!

Y López es un acrónimo más, como todas las palabras ibéricas y partió de primarios lexemas. Son vocablos formados al unir parte de dos o varias palabras. Este tipo de acrónimos es el tipo de nombre que es “LOPE • EZ” y es el modo común de uso de la sintaxis íbera y celtíbera, y que justo aquí se complementa de dos elementos léxicos. El significado de un acrónimo es la suma de las partes que lo generan. Y las letras iguales no se doblaban en los acrónimos, como en la lengua española tampoco. Y recuerdan la célebre exclamación espartana ¡¿Cuál es vuestro oficio?! Si recuerdan la respuesta: ¡AU! ¡AU! ¡AU! ¿Acaso no es esa la voz onomatopéyica del aullido del lobo?  Averigüé que Lope derivaba de una antiquísima raíz pre griega usada para describir a los animales PREDADORES, por tanto no únicamente es una calificación o característica del lobo aun esté bien atribuida y metafóricamente representada. En realidad la definición es más amplia y hace referencia a cualquiera que “mata para alimentarse”. Además también por extensión define a los “carniceros”, y en sus distintas acepciones puede ser desde alguien que trabaja en el oficio hasta alguien que es cruel o sanguinario. 

Los apellidos españoles finalizados con el sufijo EZ es la consecuencia de que la lengua de los celtíberos usó declinaciones helenas propias de la lengua Frigia. Nuestra lengua dejó de lado las declinaciones para pasar a ser una lengua preposicional, pero esta declinación residual es una prueba más que el celtíbero es nuestra lengua, y que ese sufijo del patronímico castellano acabado en “EZ” es el auténtico fósil lingüístico que lo confirma. Es el responsable de que hoy se llamen: López. 

Texto de Enrique Cabrejas

Crédito imagen: Wikipedia 

Para saber más: Cabrejas Iñesta, Enrique (Marzo 2015) HIJOS DE TITANES - EL SECRETO ÍBERO - ISBN: 978-84-9095-585-7. Colección: Investigación. Editorial Círculo Rojo. Almería. DEPÓSITO LEGAL: AL 199-2015.







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