El desarrollo y mantención de una Cultura Segura o Preventiva al interior de las empresas requiere, entre otros, la detección de conductas de riesgo y la consolidación de hábitos seguros. En otros artículos he expuesto que tras la conducta de riesgo existe una predisposición particular llamada “actitud temeraria” o “riesgosa”, y que en definitiva podemos identificarlas y mejorarlas a través de reaprendizajes significativos, cambios en la relación costo/beneficio, etc.




