. Debo confesar que este proceso ha
sido lento, pero es inevitable.
Veo
dos realidades entorno a los destapes anticipados que se suscitaron
inmediatamente después de la jornada electoral del 7J: la primera, los grupos
de interés (conformes e inconformes) al interior de los partidos comienzan a
mostrar sus fichas de juego; la segunda, desde mi punto de vista, el
rompimiento de la tradición cupular en los institutos políticos debido a la
presión ciudadana y a la pérdida de fidelidad de sus estructuras tradicionales.
Para
explicar estas dos realidades, basaré mi argumentación en lo sucedido en
Durango inmediatamente después del 7 de junio.
Grupos
de interés. Para la clase política tradicional, el destape de Esteban Villegas
(EV) fue un anuncio que desestabilizó la serenidad cotidiana del priísmo local.
No es para menos. En nuestra entidad, jamás se habían roto las formas, la
institucionalidad y la disciplina partidista en pos de las “candidaturas de
unidad” como le gustan al tricolor; sin embargo, para bien de la democracia
partidista, el anuncio viene a encender la mecha de los diferentes grupos de
poder al interior del partido hegemónico y tradicional de la entidad. Es un
ente que tiene vida y distintos frentes. Claramente, dieron un manotazo de
desaprobación.
No
sabemos bien a bien cómo están las disputas por debajo de la mesa y cómo se
perfilan los distintos intereses entorno a la figura de los que ahora (por sí
mismos o por iniciativa de grupo) aspiran abiertamente por la gubernatura:
Leticia Herrera, Pacheco, Oscar García Barrón, Esteban Villegas… y los que
aparezcan; pero, lo que sí podemos esperar es una discusión más abierta en la
que daremos fe si el tricolor supera esta fase en “unidad” o terminan por
desmembrarse con el peligro de poner en riesgo la elección del 2016, si esto
último sucede.
Sin
duda, este proceso será un referéndum del priísmo local al actual grupo en el
poder. Recordemos que la salida de José Rosas Aispuro Torres del PRI, antes de
las elecciones de 2010 y su conflicto con el ex gobernador Ismael Hernández
Deras, causó un serio dilema al interior del PRI, lo que provocó, inclusive,
que para definir ganador a Jorge Herrera Caldera, actual gobernador, el fallo
se fuera al TRIFE en septiembre de ese mismo año. El priísmo se dividió entre
apoyar a Adán Soria, a José Rosas Aispuro o Jorge Herrera Caldera. Eso a nadie
se le puede ocultar.
Ahora
bien, estas disputas al interior que fueron encendidas por EV, nos llevan directamente
a la segunda realidad: Presión ciudadana vs tradición cupular.
Es
un hecho que lo que se aprecia en otras entidades ya no se puede ocultar y
pasar por alto. El surgimiento de expresiones como la de Jaime Rodríguez, el joven
Kumamoto, Manuel Clouthier o Alfaro, ya son un referente a seguir en todo el
país y, en Durango no es la excepción.
En
este sentido hay quienes afirman que en Durango no existen las condiciones ni
sociales, ni económicas, ni políticas, ni legales para que se dé una ruptura
contra los partidos de esa manera. Argumento válido. Para algunos aún somos una
ciudadanía que no pesa en la diversidad y expresión política, además de que los
empresarios no son un contrapeso del sistema. Eso es una realidad a medias. La
población crece y las nuevas generaciones entre los 18 y 35 años, quienes no
están tan sumergidos en política, cada vez presionan por mayores condiciones de
empleo, seguridad y bienestar. Situación que se puede manifestar tarde o
temprano en las urnas.
Por
otro lado, si en Acción Nacional, como es probable, presentan la candidatura de
José Rosas Aispuro a contender por la gubernatura, nos perfilamos a una difícil
y complicada elección interna en el PRI en los siguientes meses. Sería ingenuo
pensar que llegarán a acuerdos fácilmente y que no habrá inconformidades y ahí
es donde está el riesgo dentro del PRI. Es una lucha Kramer contra Kramer. Aquí
es donde se genera una disyuntiva entre disciplina partidaria y presión social
que no termina por embonar en los partidos.
Aunque a muchos asuste, hay que admitir que
la incertidumbre en una condición natural de la democracia. En ese sentido, hemos
avanzado, aunque al interior de los partidos cause un conflicto mayúsculo.@leon_alvarez