Roca, en dos palabras

Verán, aun la palabra ROCA está perfectamente definida en el idioma español, todavía se discute sobre los orígenes del nombre. No parece plausible derivarlo del latín, y se dijo que su origen era desconocido. Y para justificarlo se han propuesto préstamos de todo tipo; del francés, del inglés, del portugués, del catalán, y un largo etc., pero la palabra Roca es castellana y advertí a través de la Teoría de los Acrónimos Ibéricos que se trataba de una locución celtibérica que literalmente significa “PARTE DURA”. 

 

. No parece plausible derivarlo del latín, y se dijo que su origen era desconocido. Y para justificarlo se han propuesto préstamos de todo tipo; del francés, del inglés, del portugués, del catalán, y un largo etc., pero la palabra Roca es castellana y advertí a través de la Teoría de los Acrónimos Ibéricos que se trataba de una locución celtibérica que literalmente significa “PARTE DURA”. 
Me hago cargo de que esta afirmación les deje atónitos, no puede ser de otro modo; pues voy a transmitirles una epistemología que ha estado inédita durante miles de años. Y por raro que parezca, lo que les acabo de desvelar no es una conjetura sino a mi entender plena certeza. Esta novedosa teoría del conocimiento tiene un razonamiento que puedo perfectamente sustentar empíricamente. 

Lo que ocurrió es que todos esos idiomas bebieron de las mismas fuentes pres helenas y, por tanto, la palabra es en su apariencia parecida para muchos, en general; pero en absoluto una derivó de la otra, son homólogas. Además como ustedes saben, todo idioma se sustenta en una filosofía del lenguaje que explica su mundo y Roca es como lo expresa el nuestro, y de donde provenía parecía todo un misterio y su significado primigenio no se supo; se tuvo por incierto hasta el día de hoy. Permitan que proclame con satisfacción que, ahora, más claro no podría estar, y desde esta columna comprenderán la morfología, es decir la estructura interna; aun debiera añadir que, asimismo, incluso su ignota sintaxis. Describiré como se combinan sus distintos elementos, ya que el sustantivo ROCA realmente es una locución o frase. En grafía capital griega de la época frigia se caligrafía ΡΟΚΑ y en castellano, nosotros, lo vocalizamos exactamente igual que se ha pronunciado desde hace miles de años, así: /ROCA/. Se trata de dos fonemas y no se compone de dos sílabas, como se tiene por cierto, sino de dos monemas. Nos encontramos ante dos claros lexemas, unidades mínimas dotadas de significación articuladas en un acrónimo ibérico: RO • KA. 

El primer vocablo se trata de la voz carpetana (cario) tomada del heleno frigio: ΡΟ “Ro”. Esta raíz pre griega significa: “FUERTE” o incluso “DURO”. A la vez, Ρο “Ro” es el nombre de la decimoséptima letra del alfabeto griego. En cualquier caso la raíz está estrechamente relacionada con la definición de fuerza. 

El segundo vocablo se trata de la voz carpetana (cario) tomada del heleno frigio: ΚΑ “Ka”. La partícula κα, y que es exactamente eso, una partícula y que es el vocablo que llega a indicarnos una “PARTE” o un “EMPLAZAMIENTO”, y lo sorprendente es que lo especifica en número singular y género femenino. Nótese que a nivel lingüístico, lo resolvían como lo hacemos nosotros, con una “-a”, igual que en la lengua española. Es extraño que el idioma de nuestros ancestros y para ser un idioma raro, muy raro, aun sea más raro que coincida tanto con el nuestro ¿no les parece?    

Bien, para fijar el nombre común roca, en esta ocasión, no parece plausible emplear el recurrente recurso de derivarlo del latín. En el caso que nos ocupa, cuando quieren referirse a una roca se recurre directamente al término petram o petrae, es decir a la traducción de “piedra”, pero aun sean vocablos asociados, realmente una roca es algo distinto a una “piedra”; una roca es un fragmento sin forma determinada y de mayor tamaño que las piedras. Así que como pueden imaginar no funcionaría ni forzándolo como se ha hecho en tantas otras entradas españolas, lamentablemente. En realidad es sencillo, muy sencillo, sin embargo como de la actual base que se parte en la etimología española ésta anda profundamente descaminada, lo que se derive de ella, lógicamente, también lo estará. Así tenemos otro término desubicado. Por supuesto, tengo la confianza de que “todo” será enmendado en el sentido que les apunto pero, hoy por hoy, nos encontramos frente a una teoría que se dio por cierta sin la debida comprobación: “La lengua madre del español es el latín.” Miren, se trata de un Axioma. Tropezamos ante un dogma, y las definiciones se ven afectadas y, lo que es peor, se han propagado en un desacierto de dimensiones colosales. Pues, derivando del latín lo indeclinable de forma, es decir términos no variables que son genuinos ibéricos, no se acredita más el origen de la lengua española sino, bien al contrario, se justifica la conjetura de un latín superior que da como consecuencia un subordinado origen del idioma castellano. Cuando en realidad son a la par, ambos, un futuro latín y un futurible castellano por ende español, bebieron de las mismas fuentes “pre griegas”, incluso en numerosas ocasiones de raíces distintas y, mira por donde, justo este es uno de esos casos. ¡Inimaginable! 

Así que para entender mejor todo esto, es imprescindible que sepan que el sábado 21 de abril de 2012 descifré la escritura ibérica tras transcribir el texto de “El bronce de Luzaga”. Para mi sorpresa, descubrí que las tesis y publicaciones que dieron validez a un supuesto origen y lengua celta o celtizada de los iberos y los celtíberos, tuvieron que hacerlas sin la necesaria comprobación. ¡Inaudito! Advertí que no eran auténticas transcripciones sino simplemente transliteraciones fonéticas sin significado alguno. Como ustedes saben, todo idioma se sustenta en una filosofía del lenguaje que explica su mundo y todos los mundos posibles, por ello es tan triste perder un lenguaje, porque un universo explicado se extingue con él, y pude comprender que aun parezca sorprendente la escritura de los iberos y los celtíberos se trataba de escritura helena construida con diversos alfabetos epichorikos, (de las otras regiones), es decir que cada comunidad lingüística usaba caracteres propios de su territorio y por esa razón los epigrafistas jamás pudieron encontrar coincidencias grafológicas en otro lugar que no fuera en ese territorio específico. Esa escritura, es anterior al alfabeto griego Milesio o de Mileto, sí, pero no obstante se trata de una misma lengua hablada. Y pude comprobar que para los celtíberos (los íberos septentrionales) se trataba de una lengua proto-griega, para ser más concreto en sus modos dialectales: frigio-lidio-dorio procedente de Asia Menor. En realidad, la lengua de los celtíberos y la lengua frigia es la misma lengua escrita de otro modo, con otros símbolos. Pero lo más sorprendente se lo diré a continuación: Nuestras palabras, las que usamos hoy, pude comprobar que son las que usaban ellos. Naturalmente no están escritas completadas tal como las conocemos hoy, por supuesto. ¡Ojo! otras sorpresivamente sí que lo están. También muchas se extraviaron en el tiempo, no son de uso corriente, y no obstante podemos encontrarlas todavía en el griego antiguo, incluso algunas en griego actual, lo cual no me digan que no es algo sensacional, ahora bien, actualmente, nosotros las conocemos escritas con ortografía de un patrón latino. ¡Sorprendente!

Verán, el latín es un portento de tipografía, es un idioma extraordinario, pero no es en absoluto la base sustancial del castellano, díganle el sustrato primordial de la lengua castellana y lo lamento, no lo es; aunque esa teoría haya permanecido incuestionable hasta hoy. Pero miren, Roca es una palabra milenaria de uso anterior al griego y antes de que el idioma latín naciera siquiera. Es como lo decían nuestros antepasados iberos y celtíberos, y como lo hemos continuado diciendo nosotros y las generaciones de todos los tiempos en nuestro país, y luego allende de los mares. ¿Pero qué esperábamos? Sí, el celtíbero es nuestra lengua. Y es cierto, tienen razón: celtíbero y heleno son conceptos que no casan muy bien. Es por ello tan delicada y ardua mi tarea de corregir todo este enorme galimatías. En cualquier caso, del mismo modo, también especifico que no deberíamos confundir heleno y griego. Nuestros antepasados no eran griegos, fueron ELAZ y hablaban una arcaica lengua helena de la época frigia, y lo más sorprendente es que nosotros también sin previo conocimiento, cuando hoy hablamos el idioma español. Y se dijo que el origen de roca era desconocido. Y por consiguiente, se especulaba sobre la procedencia, esta parecía todo un misterio y su significado primario que se refiere a un “FRAGMENTO EN UN DURO EMPLAZAMIENTO” realmente fue obviado. Pues,  todo el mundo sabíamos ya que una roca es “dura”, pero tampoco se pudo determinar en miles de años, y se tuvo por incierto hasta hoy. Sin embargo, permitan que proclame que, desde ahora, más claro y cristalino no podría estar, ya que como apunté ROCA no es un sustantivo sino una locución que tiene origen en un antiquísimo acrónimo ibérico. Hoy, en Barcelona, a 21 de junio de 2015 fijo el origen etimológico de la palabra roca. 

Texto de Enrique Cabrejas 

Crédito imagen: Wikipedia

Para saber más: Cabrejas Iñesta, Enrique (Marzo 2015) HIJOS DE TITANES - EL SECRETO ÍBERO - ISBN: 978-84-9095-585-7. Colección: Investigación. Editorial Círculo Rojo. Almería. DEPÓSITO LEGAL: AL 199-2015.

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