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El costo de la democracia


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16/06/2015


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Son las 00:00 del 8 de Junio de 2015, los conteos preliminares ya muestran tendencias muy claras respecto a quién o mejor dicho quienes han ganado algún cargo político nuevo en el país. En Nuevo León la gente comienza a celebrar mientras la fotografía del “candidato del pueblo, el Bronco” sonríe desde paredes, espectaculares, revistas, noticieros y dispositivos móviles; algunos aseguran que en su casa de campaña miraba, serio, los monitores de las computadoras. En Jalisco una historia similar y al mismo tiempo distinta se va escribiendo, un joven idealista de 25 años gana en medio de una republicana austeridad sin que los medios mencionen demasiado. En Veracruz 16 distritos se pintan de tricolor mientras más de uno se pregunta si en estas elecciones 16 son menos que 5 o si alguien dormirá tranquilo sin pensar en una reprimenda de los pinos.


La verdad que se ve en los medios y que se repite en varias ocasiones es que es un día de fiesta para la democracia y para la libertad. ¿Lo fue? ¿Lo es?

Una semana después solo la basura de la propaganda electoral recuerda esa noche: para algunos fue de fiesta, para otra de berrinches, ruedas de prensa canceladas y de llantos… o regaños. Sea como sea la “fiesta” tuvo un costo muy grande, demasiado grande para una democracia en la que menos del 40% de la población en México cree: al menos 29 personajes políticos muertos de manera violenta, gastos millonarios en todo el país, una sociedad harta de la “democracia mexicana” y una sensación agridulce ante los resultados de las elecciones en las que la mayor parte de la sociedad siente que a pesar de  todo…perdió. ¿Cómo llegamos a esto?

No sé si quiero democracia

Se preguntó a 50 personas tomadas al azar en la ciudad capital de Xalapa si sabían qué es la democracia, todas afirmaron saberlo. Cuando se les pidió una definición personal 44 coincidieron en que no pueden definirla por ser un concepto muy elevado o noble pero que se caracteriza por ser un gobierno en que se puede hacer lo que quieras y que no te juzguen por hacerlo, que no haya corrupción y que tengamos muchos derechos. 6 personas dijeron que es un tipo de gobierno, el más justo y correcto pero no supieron decir porqué. Al preguntar al mismo grupo de 50 si estaban contentos con la democracia en México 50 dijeron que no. Al preguntarles si conocían otro tipo de gobierno 37 dijeron que no, 13 dijeron que si y de ese grupo al preguntarles qué otro tipo de gobierno conocen 4 respondieron “comunismo” 5 respondieron anarquismo y 4 respondieron aristocracia. Si, los resultados son desalentadores en un grupo muy pequeño de Xalapa pero según el reciente estudio de IMCO (Instituto Mexicano de la Competitividad S.A) y el Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE) sobre corrupción y su relación con los mexicanos sólo el 37 % de la población nacional apoya a “la democracia” en México. Todos los demás NO.

El estudio en cuestión también da a conocer que el 91% de los mexicanos NO confía en partidos políticos, de hecho las instituciones que se perciben como más corruptas son Los partidos políticos (un 90%), la policía (90%) Funcionarios públicos (87%) Poder Legislativo (83%) y el Poder Judicial (80%) Todo lo anterior nos lleva a preguntar: si la mayoría no cree en la democracia o ni si quiera sabe lo que es –incluyendo a legisladores, funcionarios, docentes, empresarios etc- ¿por qué seguimos ese sistema? En una pregunta menos fuerte pero igualmente radical ¿qué ha echado a perder la democracia?

Fuenteovejuna

En los pasados comicios el tema de los anuncios publicitarios dio de que hablar por los gastos generados pero también el estilo de anuncios que utilizaban los candidatos de los distintos partidos políticos. Muchos analistas coinciden en que estas elecciones fueron las más violentas en cuanto al discurso de los candidatos y en cuanto a la violencia física también: 29 personajes políticos que fueron asesinados “para hacer campaña”

El primer asesinato fue el 19 de Febrero: en Tlaxiaco, Oaxaca, fue asesinado el precandidato del PRD a diputado federal Carlos Martínez. El incidente más reciente fue el hallazgo del cadáver de Mario Caldera Nungaray, presidente de sección del PRI en Chihuahua, quien fue secuestrado el miércoles 10 de Junio  por un grupo armado y fue encontrado sin vida el pasado 14 de Junio. En medio de estos dos casos hay 27 casos más. Si se mira más de cerca, son 27 historias más que quedan cortadas por buscar un beneficio particular de algunos. Ninguno de estos beneficios tiene que ver con la democracia que supuestamente los candidatos y sus grupos debieran buscar.

Mencionar los 29 casos –conocidos- está de más, pero se mencionan los siguientes para tener un mejor contexto:

La noche del 27 de mayo, Israel Hernández Fabela, coordinador de campaña de la candidata del PRI a diputada local por el Distrito 3 de Azcapotzalco, Aída Beltrán Sánchez, fue asesinado en la cochera de su casa, en la colonia Petrolera de esa demarcación.

En Puebla, el pasado 26 de mayo, asesinaron a José Salvador Méndez Morales, coordinador de campaña de Lorenzo Rivera Sosa, candidato del PRI a diputado federal, cuando platicaba con un hombre afuera de las oficinas partidistas, en la capital del estado.

Jehová de la Cruz Gallegos, excoordinador de la Unión Campesina Oaxaqueña (UCO) y afiliado al Partido del Trabajo (PT), fue asesinado el 20 de mayo cuando salía de un velorio, en la colonia 19 de Marzo de Juchitán de Zaragoza, en la región del Istmo, en Oaxaca.

Un caso que llamó la atención a escala nacional fue el de Enrique Hernández Salcedo, candidato del Movimiento Regeneración Nacional (Morena) a la presidencia municipal de Yurécuaro, Michoacán, asesinado el 14 de mayo.

El líder de un grupo de autodefensas fue asesinado luego de realizar un acto de campaña y las investigaciones llevaron a la detención de tres mandos de la Policía Municipal como presuntos responsables.

Ese mismo día, pero en el poblado de Mecatepec, municipio de Huimanguillo, Tabasco, fue asesinado Héctor López Cruz, candidato a regidor del PRI; fue ejecutado con 16 tiros de arma larga, tras repartir propaganda.

El 1 de mayo fue asesinado en Chilapa, Guerrero, Ulises Fabián Quiroz, candidato del PRI-PVEM a la presidencia municipal en la comunidad de Atzacoaloya, cuando se dirigía a un acto de campaña.

Los cuerpos sin vida de Martín Alonso Colmenero Ledezma y Francisco Javier Aguilar Siller, integrantes de la Secretaría de Acción Juvenil del PAN, en Chihuahua, fueron localizados en un paraje de la capital del estado, el pasado 21 de marzo.

Aidé Nava González, precandidata el PRD a la alcaldía de Ahuacuotzingo, Guerrero, fue privada de su libertad el 7 de marzo y cinco días después su cuerpo fue encontrado con marcas de tortura, disparos y desprendida su cabeza.

El 17 de febrero, Carlos Martínez Villavicencio, precandidato del PRD a la diputación federal por el distrito de Tlaxiaco, Oaxaca, y dos personas más fueron asesinados en una emboscada.

Sandra Ley, especialista en política social y violencia criminal de la universidad de Notre Dame, ha estudiado el impacto de la violencia en elecciones de Latinoamérica y México. Su opinión en cuanto a los comicios recientes es que la violencia ha tomado un papel fundamental tanto en lo que dicen los candidatos, en lo que dice la sociedad, lo que no dicen ni los candidatos ni la sociedad y en las expresiones armadas que se vivieron a diario.

“En esta ocasión lo que tenemos es una mezcla de más cosas, no sólo por el crimen organizado, sino por la violencia a nivel local por no lograr consensos por grupos que se movilizan, entonces sí, más violentas, pero tendría cuidado de decir que por el crimen organizado”

Sandra Ley diferencia 3 tipos de motivos que originaron los asesinatos: crimen organizado, pugnas partidistas o conflictos sociales: “Si queremos aislar la parte del crimen, que es a la que yo me he enfocado, diría que seguimos esta tendencia al alza, pero si juntamos los tres fenómenos: el crimen organizado, los conflictos sociales y las pugnas partidistas, pues entonces sí estamos viendo unos comicios más violentos”.

Subyacente a la violencia imperante se encuentra la corrupción. Esta afirmación puede parecer simplista a primera vista pero si así parece es porque –tristemente- es algo a lo que los mexicanos consideran como el “pan de cada día”

Aunque la corrupción es algo que duele a la mayoría de ciudadanos de naciones más o menos soberanas o “democráticas” en estas elecciones no fue aquello que se busca eliminar, se convirtió en aquello a esconder o exhibir. Lo anterior da a notar una realidad alarmante: todos saben que existe pero todos permiten su existencia.

 Sin embargo, los mexicanos nos sentimos honestos. La percepción de corrupción en nuestros círculos cercanos es baja. De acuerdo con la Encuesta Nacional de Impacto y Calidad Gubernamental del INEGI del año 2013:

43% de los mexicanos cree que sus familiares nunca son corruptos

38% cree que sus vecinos nunca son corruptos

20% cree que sus compañeros de trabajo nunca son corruptos

No obstante, en 2013 se registraron más de 4 millones de actos de pequeña corrupción (INEGI). ¿Quién los cometió entonces? La respuesta podría ser la misma que a la pregunta sobre el destino de la democracia que se hacía en el apartado anterior. Fue Fuenteovejuna.

Son las 7 de la mañana y Sonia –una barrendera de limpia pública de la ciudad de Xalapa- recoge unos papeles de la calle y los arroja con cierto desprecio a su bote de basura: “pura basura en los domingos, a la gente le encanta comprar cosas que ni le sirven y luego las tira junto con las que si le sirven pero los que más basura hacen son los políticos en elecciones”. Encima de toda la basura, arrugadas, se asoman los rostros de algunas candidatas y candidatos y sus promesas de campaña en panfletos publicitarios. A un lado está un periódico con un encabezado que habla de un cadáver encontrado a media calle. No deja de ser irónica esa imagen y no deja de ser preocupante. El precio que se paga por una democracia no querida es terriblemente alto. Hasta hoy han sido 29 actores políticos ultimados, más de 18 mil millones de pesos del erario público para partidos, cientos de personas desaparecidas y la dignidad de un pueblo que quiere levantarse; vendría bien hacer lo que Fuenteovejuna en esta situación también.

 

 



Etiquetas:   Política   ·   Democracia   ·   México

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