Saldos del 7 de junio

De confirmarse posteriormente los números precisos que dibujarán el mapa político como resultado de la elección intermedia del pasado 7 de junio, de acuerdo a las tendencias del PREP y a encuestas de salida, a nivel nacional se consolidan las siguientes posiciones de los partidos políticos por el número de votos obtenidos:

 

. Lamentablemente, solo el partido Humanista pierde registro.

Llama la atención la disminución de votos de Acción Nacional que, al parecer, se los lleva MORENA, quien, a mi juicio, es el gran ganador de esta elección; además, obtiene la joya de la corona del DF que es la Delegación Cuauhtémoc y sorpresivamente gana: Azcapotzalco, Tláhuac, Tlalpan y Xochimilco. De paso, MORENA perfila la viabilidad inobjetable de la candidatura de López Obrador en un frente amplio de izquierdas, si es que el PRD, Movimiento Ciudadano y los partidos más pequeños desean competirle al bloque PRI-PVEM-PANAL que obtendrían la mayoría en el Congreso.

En este contexto, al parecer, la parálisis legislativa y el apoyo que las reformas y el Presidente requieren desde la Cámara, por fin, serán un tema que no quitará el sueño al grupo en el poder. Se consiguió la mayoría. Sin embargo, las negociaciones aún no quedan claras para la ciudadanía. Habremos de ver en lo subsecuente el nivel de fortaleza o debilidad con que el Presidente navegará en la segunda mitad de su sexenio. Aún y con la mayoría, desde mi punto de vista, el poder del Presidente y del PRI estará diluido.

Debemos destacar que detrás de este contundente triunfo del PRI y sus aliados, a pesar del rango de participación estimado de entre 47 y 48% de los ciudadanos con credencial de elector (motivo de fiesta para ingenuos), sigue siendo alto el porcentaje de abstencionismo en el país. Eso es preocupante. En términos relativos, al gobernarnos con poco más de un tercio de los votantes, en realidad, solo 15% de los ciudadanos aptó por el PRI y sus aliados; es decir, solo su militancia salió a votar. Debe haber una amplia reflexión por parte de todos los partidos y de la clase política en general; sobre todo, en aquellos partidos como Acción Nacional que no han podido establecerse como oponentes de calidad para el gobierno en el poder.

En este sentido, destaca el triunfo del Bronco y el manotazo de los empresarios y la sociedad neoleonesa a la gestión de Peña Nieto. Su población, con tradición rupturista, más abierta y participativa pero cansada de los partidos y sus prácticas sectarias de siempre, ofrece un claro mensaje a los partidos de cara a las siguientes elecciones: No desdeñen el poder de los candidatos con trayectoria y peso político dentro de un partido porque la ciudadanía se vuelca en contra de los tradicionales cacicazgos y acuerdo cupulares. No metan las manos en las entidades.

Por otro lado, aparentemente, el PRI sale fortalecido pero es un arma de dos o hasta tres filos. Primero, no podemos hablar de fiesta democrática. Como nunca en la historia, el órgano electoral encargado de organizar los comicios está bajo la tormenta de la poca credibilidad y la partidización. Segundo, no debe haber triunfalismo en el gobierno, no hubo referéndum a su gestión. La economía, la inseguridad, la pobreza, el centralismo, siguen ahí, y con enormes focos rojos en el sur-sureste del país. Tercero, aparece abiertamente el poder del grupo Sonora dentro del PRI. Los bravos norteños disputándole el liderazgo y los espacios de poder al grupo Hidalgo y al grupo Atlacomulco, del presidente. ¿Qué sigue? Nada está escrito.

En el plano local, en Durango, como se esperaba, al no haber oposición digna en los partidos que le disputan el poder al PRI, era natural que la militancia sacara a flote al priísmo duranguense. Se lleva el “carro completo”.

Es de destacar la posición derrotista de Juan Quiñonez: “los votos no nos favorecen”. Esto demuestra que, como a nivel nacional, las tribus internas del panismo deben plantearse muy bien el papel que quieren jugar, si es que tienen intención de seguir en la lucha política. No se han repuesto de la derrota del 2012 y han hecho muy poco para conseguir unidad y fuerza dentro de su militancia.

Esto abre las puertas para que la única opción que tienen para pelear la gubernatura de Durango el próximo año sea José Rosas Aispuro, un expriísta, que aglutina fuerza de los ciudadanos priístas contra el grupo de priístas que gobierna la entidad. Quizá Jorge Salum destaque para disputar la presidencia municipal, pero, fuera de estos dos nombres, no aparece ningún panista que por el momento sea una figura capaz de aglutinar simpatías en el panismo local. Inclusive, dudo mucho que el panismo recalcitrante acepte con buenos ojos la candidatura de Aispuro Torres el próximo año.

En general, hay más dudas que certezas con los resultados del 7 de junio. Me quedo con los triunfos de “El Bronco”, en Nuevo León y con el fortalecimiento del grupo Sonora dentro del priísmo nacional. ¿Habrá sorpresas en el gabinete de Peña Nieto? ¿Veremos un cambio en la estrategia de gobierno? ¿Seguirán gobernando sectariamente desde Toluca?

En lo que estrictamente corresponde a Durango, ¿A qué grupo seguirán nuestros diputados federales en el Congreso de la Unión? ¿Nos irá mejor o peor presupuestalmente hablando?

Quedan muchas dudas en el aire y se abre el proceso para la madre de todas las batallas, la gubernatura estatal.

@leon_alvarez

UNETE



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