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Reseña literaria "Lusitania" de Erik Larson


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29/05/2015


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Título: Lusitania


Autor: Erik Larson

Editorial: Ariel

Editada en 2015

N de páginas: 450

ISBN 9788434419407

Cuando pensamos en el hundimiento de un gran barco casi siempre nos viene a la cabeza el del Titanic en 1912. Hasta la lectura de Lusitania desconocía que un barco de lujo, igual de majestuoso, naufragó tres años después tras el ataque un submarino alemán en aguas de Irlanda, por lo que fallecieron cerca mil doscientas personas.

Erik Larson bucea de manera magistral en esta tragedia tan sorprendentemente desconocida, si la comparamos con la del cinematográfico Titanic. Sumergirse en este siniestro capítulo de la historia naval implica implica miles de preguntas y por supuesto, la fundamental es si todo fue una conspiración del gobierno británico para que EEUU entrara en la guerra, ya que algunos de los fallecidos eran ciudadanos americanos.

Pero las dudas son muchas más, teniendo en cuenta que después del hundimiento del Lusitania pasaron todavía dos años hasta que el presidente Wilson se “decidiera” a unirse a los aliados.

El libro no funciona tanto como novela como interesantísimo documento histórico, porque apabulla por la recopilación de datos y testimonios y la puesta en escena de la hipotética conspiración de la agencia británica de espionaje -desde la llamada “Habitación 40”- que hace remover al lector en el asiento. No deberíamos asustarnos de las intrigas de los poderosos hilos de la política y sus consecuencias, pero las vísceras amenazan con la náusea al comprobar que los civiles pudieron ser conejillos de indias del tráfico de piezas que siempre se mueven, alrededor de los “juegos de la guerra”.

Son cientos de historias las que navegan por las páginas del Lusitania: no sólo las de los pasajeros, tan variadas como curiosas e intrigantes en algunos casos, también la del capitán al frente del trasatlántico, Turner, o la del almirante Schwieger que ordenó el disparo del torpedo mortal desde el submarino U-20.

Pero es curioso que con todas las explicaciones y relatos por “toneladas” que nos ofrece Larson, al lector se le siguen acumulando preguntas después de haber cerrado el libro: tras la catástrofe del Titanic, el Lusitania iba perfectamente equipado de botes salvavidas que no sirvieron para evitar el balance de muertes, ¿por qué se pusieron en riesgo tantas vidas sabiendo que la flota alemana de submarinos iba a estar “de caza”?, ¿cómo pudo hundirse tan solo por el impacto de un torpedo?, ¿por qué los británicos criminalizaron después la actuación del capitán Turner -uno de los supervivientes-sabiendo lo que sabían?…

En fin, me gustaría saber cuáles son sus dudas al terminar. En todo caso, el esqueleto del Lusitania guarda tantos secretos como certezas que siempre serán motivo para seguir preguntándose, en el caso de que la historia quisiera saber la verdad.

En lo que se refiere al aspecto literario de la obra, no es el lado más atractivo de esta lectura en mi modesta opinión. De hecho, la primera parte -hasta que se produce el hundimiento- cansa especialmente por la profusión de detalles -que probablemente puedan ser necesarios para la comprensión de la historia- sobre el entramado militar de los países implicados en la guerra y de manera especial, de la infraestructura naval de los alemanes que jugó a ser más fuerte que la de los británicos.

Es el relato del hundimiento, terrible, angustioso, el que arrolla al lector y por supuesto, la etapa posterior en la que los supervivientes intentan saber qué familiares y amigos han perdido la vida, además de los desesperantes esfuerzos por contactar con los seres queridos que esperaban saber del final de su travesía. En nuestro mundo rodeado de velocidad informativa, saturado de whatsApp y redes sociales -donde casi podemos conocer lo que sucede a tiempo real-, es difícil que muchos puedan ponerse en el lugar de los que fueron protagonistas de la catástrofe y de sus familiares, sufriendo por saber algo, cualquier pista, por mínima que fuera.

Este bloque es apasionante como lectura si nos abstraemos de la idea de que no estamos hablando de ficción. Es imposible imaginar con todos sus matices y dimensión, la angustia que Larson nos relata, aunque -ni mucho menos- es la intención del autor jugar con el morbo fácil que ofrece este escenario de muerte y desesperación.

Un libro que hay que leer, sin duda. Impactante, interesante, ilustrativo de la grandeza y de la miseria humana. 



Etiquetas:   Escritores   ·   Periodismo   ·   Cultura   ·   Reseña   ·   Lectores
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