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La Dama de Elche. Resolución a un gran enigma


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24/05/2015


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Mucha gente, en muchos lugares del mundo y durante mucho tiempo, aguardó a este precioso momento. Incluso yo mismo, desde niño, a obtener una respuesta y que esta fuera a ciencia cierta la resolución a un gran enigma ¿Quién era y es la Dama de Elche?


En la actualidad puedo emitir un veredicto y con plena garantía dar una contestación a esa trascedente cuestión. Se trata de mi peritaje en cuanto a la, hasta ahora, enigmática figura de La Dama de Elche y hoy, aquí, quedará desvelada.

Verán, será necesario que les informe, previamente, que el 21 de Abril de 2012 descifré la escritura ibérica y tuve la plena certeza, lo supe y de inmediato, de quien se trataba pero, me encontraba en la resolución de otros asuntos relevantes de estudio de los iberos y los celtíberos, como eran sus inescrutables bronces y numerosas placas, sin embargo, hoy, 5 de Abril de 2015 y que tengo, muchos de ellos publicados e incluso otras reliquias muy avanzadas en su investigación, he decidido finalmente desvelarlo. ¿Quién fue y es La Dama de Elche?

Miren, como ustedes saben, se trata de una antigua reliquia ibérica que representa a una hermosa mujer ataviada con distinguida ropa y joyas en un espléndido busto. Es una escultura tallada en piedra caliza y que los expertos han datado original de los siglos V o IV a.C., mide 56 cm., de alto y su peso es de 65'08 kg. He de precisar y ya de entrada que aunque se haya atribuido a los "íberos", ellos, precisamente no lo eran. No. Es necesario que conozcan que los genuinos íberos se desplegaron en el área superior del sistema ibérico y no en las zonas costeras meridionales de la península. Así pues, se trataba de otros pueblos y a quienes apelando a una contigüidad se les denominó del mismo modo. No obstante, a lo largo de esta columna, conoceremos con detalle quienes fueron esos, digamos, "otros" íberos, y que tuvieron tan estrecha relación con La Dama de Elche. En la actualidad, esa escultura y de la cual los detalles técnicos habrán sido convenientemente pormenorizados por especialistas arqueólogos y excavadores, no será necesario detallarlos ahora taxonómicamente de nuevo. Este estudio trata sobre una investigación que se centra en aspectos de consideración histórico lingüísticos, es la catalogación de la onomástica del vestigio en particular. Y esa inescrutable figura o efigie ibérica de La Dama, actualmente se exhibe en el Museo Arqueológico Nacional de España, en Madrid. ¿Sería una reina? ¿Una noble dama? ¿Una princesa? ¿Una diosa? 

Verán, lo primero que he de considerar al respecto, es que el nombre que se le dio: “La Dama de Elche”, aun no especifica quien es, en cierto modo y sorpresivamente, no está descontextualizado. Por descontado, no es así como la llamaron nuestros antepasados y tampoco ese es su nombre, pero sí que lo explica suficiente y con un tratamiento de respeto que sería aceptable para ellos. Y es que los pueblos, a pesar del paso del tiempo y de las grandes dificultades, guardan una casi inexplicable memoria. En estas páginas les explicaré con todo detalle quien es esa Dama, de quien se trata en realidad. Les daré su nombre auténtico y las razones por las cuales le llamaban de ese modo nuestros antepasados, pero tendrán que tener y les ruego un poco de paciencia, lo entenderán y de un modo preciso al finalizar la exposición. Antes, será necesario que les dé algunas explicaciones previas para que puedan situarse en esta evaluación y hacerlo de modo cristalino, casi como si formasen plenamente parte de ello, de la ignota pero tan cultivada civilización atesorada por nuestros antepasados. En realidad, lo que atañe a su cultura es colosalmente sorprendente, y no únicamente porque su nombre, el de esa “Dama”, ustedes ya lo conocen perfectamente, sino que aun hoy en día, ¡Impensable! está presente entre nosotros, solo que lo desconocíamos, porque nunca pensamos que las cosas hubieran sucedido de otro modo. De los hechos ciertos y la razón de nuestra verdadera historia.

Miren, nos consta que fueron colonos griegos jónicos quienes establecieron su nueva colonia en la antigua Elche, dándole el nombre Ἑλίκη "Helike", alrededor de los años 600 a. C. ¿Por qué le dieron ese nombre? Posteriormente, los romanos renominaron a la ciudad con el nombre de Ilici, y se le concedió el estatuto de colonia romana, pasando a ser llamados sus habitantes Ilicitanos. ¿Pero quiénes fueron los Ilicitanos? Verán, resulta que Ἑλίκη "Helike", pronunciada en griego actual Elici, fue una antigua ciudad que desapareció en el mar. Se encontraba en Acaya, al norte del  Peloponeso, a dos kilómetros del golfo de Corinto. El poeta Homero afirma que la ciudad de Elike participó en la guerra de Troya. Más tarde, y después de su caída frente a los aqueos, Elike se constituyó en líder de la Liga Aquea. ¿Pero dónde están esos antiguos Troyanos? ¿Quiénes son hoy sus descendientes? Hasta donde llega mi investigación, esta corrobora los datos del geógrafo Estrabón. Lo que por el contrario se pone de manifiesto es una discrepancia en la interpretación. Miren, si damos por válidos las filiaciones que él nos dio para el área meridional, lejos de encontrar tribus celtas en la península ibérica, lo que encontramos es una amalgama de expresa etnicidad griega-iliria-tracia. Y si somos observadores, y seguro que lo somos, podríamos ver una infinidad de ciudades del área meridional denominadas: Ilerda, Iluro, Ilici, Iliria, Ilorci, Ilureis, Ilirula, etc. Así que, no ofrecen grandes dudas en cuanto a su origen Ilirio. Pero ¿por qué razón los habitantes de Ilici eran TANOS? Es sencillo, Tanos significa "inmortales", y esto fue motivado por sus creencias. A quien daban culto, por sus dioses. Aunque no se conociera, pude comprender que sus dioses eran los Titanes, es decir exactamente lo mismo que expresa decir "Tanos". Fueron los antiguos dioses griegos y anteriores a los Olímpicos. Los territorios íberos meridionales sus nombres recibían habitualmente el afijo “Ili” propio de ciudades Ilirias, así como fue el caso también de Ilici, la actual Elx “Elche”. No eran Íberos sino pueblos Ílios. 

Pero volviendo a la Dama, quienes se hayan referido a ella apuntando que se trataba de la diosa Cibeles de algún modo estuvieron acertados, aun les debo apuntar que ese no era el nombre que ellos le daban, y tampoco lo pronunciaba de ese modo. Cibeles es un exónimo, es decir un nombre traducido del real y que vocalizado era /KU·BEL·LES/ y es que para los ILIOS y/o ILIRIOS su diosa era LA SANTA SEÑORA o LA ALTÍSIMA madre del SOL. Es decir la sacra cuna del titán ELIO y la de su homóloga LEDO o LETO para otros pueblos ibéricos que también fueron HELENOS, y que se atrevían a pronunciar su nombre y que para ellos era claramente la madre del dios APULU, tal como ellos le llamaban, bien, depende del caso, porque su lengua era flexiva, pero en ningún caso de otras diosas tales como Perséfone o Deméter, que eran diosas griegas relacionadas con el inframundo y no con LO ALTO o el ALTÍSIMO, culto que profesaban nuestros antepasados.

Miren, han de conocer una cosa importante. Han de saber que nuestros antepasados, y si quieren comprender esto de un modo casi perfecto, como si pudieran plenamente formar parte de ello, resulta ser que eran pueblos supersticiosos sin embargo, extremadamente religiosos. Extraordinariamente místicos, piadosos, siervos y devotos con sus ritos y para con sus dioses Titanes. Ni se imaginan cuánto. Eran pueblos paganos, sí, empero, concretamente nuestros antepasados eran distintos a su tiempo. ¿En qué consistía esa distinción? Miren, no eran, exactamente, lo que se entiende y estrictamente por pueblos paganos. Decir por el contrario, que eran monoteístas y en un sentido radical no sería tampoco acertado. Siquiera lo sería decirlo de nosotros mismos, aun mucho lo parezca. Dado que es innegable que nuestras creencias católicas y cristianas espiritualmente dan culto, y damos oración no solo a un Dios, sino también a una Santísima Trinidad, a las distintas vírgenes, más dispares ángeles, incluso arcángeles y también a todos los santos y muchos beatos. Parece como si no hubiésemos renunciado a nada en todo este tiempo. En definitiva, aquellos antiguos en la práctica, hacían lo mismo o muy parecido a nosotros, por extraño que parezca, dado que excepto el cambio de nombre de la doctrina y el sujeto susceptible de recibir culto, y a quien o a quienes se dirigen los rezos, tanto para ellos como para nosotros, la liturgia es sorpresivamente muy similar. A eso, a sus creencias, se le llamó henoteísmo o monolatría, y que literalmente significa “un dios”. Es la creencia religiosa, según la cual se reconoce la existencia de distintos o varios dioses, pero solo uno de ellos es lo suficientemente digno de adoración por parte de los fieles. Este es un matiz excepcionalmente relevante en este caso. Es lo que ocurría con nuestros antepasados. Pues, ese elenco de dioses y diosas, en ocasiones, la explicación a sus muchos nombres, no era otra cosa que la traducción en sus arcaicos y distintos dialectos de quienes poblaban la península, y eran numerosos. Pues nosotros, somos la selección natural, mestiza y superviviente de aquellos aventureros que emprendieron su periplo desde la lejana península de Teke (Asia Menor): iberos, eolios, jonios, dorios, troyanos, misios, ilios, ilirios, carios, caricos, lidios, licios, cilicios, licaones, pamfilios, pisidios, bitinios, gálatas, medeos, paflagones, colquidios, aerios, armenios, albaneses, y más. La lista es bastante extensa y eso, sin incluir las islas y el continente griego. Y es que esta tierra fue la de TODOS, por eso recibió su nombre: HIS · PANIA, traducción romana de la voz helena “Τις ΡΑΝΙΑ” de PAN “Todo”. ¿No les parece apasionante? O acaso piensan que Roma hubiera tolerado un nombre púnico o afecto para su Magna Hispania. ¿Estamos de broma? No, el nombre no lo dieron los fenicios. En ese sentido, la PENÍNSULA IBÉRICA es fruto de la colonización y el establecimiento de pueblos “ELAS” o “ELAZ”, dicho con el acento cario (carpetano). Escrito en griego antiguo ΕΛΛΑΣ “Helenos”, y eso tanto por parte de los íberos como también de los celtíberos. Su procedencia fue desconocida hasta hoy pero, afortunadamente, conozco bien quienes fueron sus dioses y sus diosas, así que sé también quiénes fueron ellos, y puedo situarlos perfectamente en el mapa. Tal vez les sorprenda o simplemente no se lo esperen, porque es una parte de nuestra historia que no está documentada en las fuentes clásicas pero tengo los conocimientos y la facultad de leer la escritura ibérica y pude determinarlo: Nuestras tierras fueron PANHELÉNICAS en la antigüedad. Sí, un auténtico “Shock”. En el caso de los Edetanos y que lógicamente eran “tanos” por sus ritos, pues rendían culto a la madre del Sol y a su hijo el titán Elio. Es decir que eran ILIOS o DEL ALTÍSIMO ELIO, aunque ellos eran muy respetuosos y se dirigían a sus deidades, preferentemente, con un pronombre: TI o TIA. Y son numerosos los detalles en los cuales podríamos detenernos a pormenorizar respecto a La Dama pero obvio que uno de los más sobresalientes son sus peculiares y tan majestuosos rodetes solares y que las mujeres valencianas, y no solo ellas, sino también de otras poblaciones de nuestro país exhiben casi endiosadas en sus celebraciones y festividades que imitan la apariencia de la diosa madre del dios sol. 

La Dama se encontró en las cercanías de Elche y de un montículo al que los árabes llamaron como ALCUDIA, pero en realidad Al Cudia no significa "montículo" como se tiene por cierto, aunque he de señalar que está bien relacionado, ya que sí hay una referencia expresa a lo que se supone es un monte, dado que es una ELEVACIÓN, pero esa insigne denominación se recibe gracias a la deidad en sí y no a consecuencia del montículo. De todos modos, lo ALTO ha de estar en consonancia con la KU·SPIDE. Eso en realidad es ALCUDIA y se trata de otro exónimo, es decir un nombre traducido por los árabes, y asimismo en Mallorca también tendremos una ciudad que asume este mismo nombre y no es casualidad, es por la misma razón, se atribuye a una popular playa pero, su nombre es debido a otro gran montículo adyacente, es decir y de nuevo, un nombre traducido del nombre original que dieron los autóctonos y que fue denominado KU · TIA. Lo explicaré mejor. Miren, AL- es el artículo que los árabes añadían a los nombres, es igual a lo que actualmente representan nuestros artículos "El" o "La". Por otro lado, CU que en origen fue "KU", es un sustantivo/adjetivo autóctono ibérico que significa no monte sino "alto", y sabemos que por supuesto un monte es ALTO, sí, pero esa no era la razón última por la cual adoptaba el nombre sino justamente por la raíz sacra de “KU” y que ustedes posteriormente conocerán escrita con letras de patrón latino como "CUM". Fíjense, cuando decimos "cum laude" en latín o queremos expresar una "cumbre" en español, por ponerles un ejemplo, vean como lo referimos y sin ser conscientes de ello; que nos estamos refiriendo a algo “en” LO ALTO o propio algo “de” ALTURA, ya sea física o conceptualmente. Y finalmente, tenemos la desinencia “-DIA” que es una modificación del vocablo de la voz antigua ibérica de un pronombre singular en género femenino y que se trataba de “TIA”. Metódicamente durante el periodo de romanización en la península la “T” fue sustituida por la “C” o la “D”. Es decir, que en realidad llamaron AL CUDIA a lo que desde antiguo fue LA KUTIA, y ese nombre nos revela claramente quién fue La Dama, porque lo significativo es que lleva en KU unido a TIA, intrínsecamente, su nombre genuino: “KUTIA”. 

Para concluir, KU significa "alto" y era una palabra sagrada para definir y representar al "altísimo" es decir (el dios Sol). Eso es lo que significó la traducción de AL CUDIA en la antigüedad, un montículo o el lugar sagrado para quien nosotros nombramos hoy como La Dama de Elche pero que para ellos fue su diosa KUTIA, “Ella, Altísima” y con mayúsculas, que es lo mismo que denominarla en nuestras palabras: LA DIOSA; solo que ellos no empleaban ese vocablo sino que le daban culto con el nombre de TIA. Se trata de un pronombre: “Ella”. Así pues, digamos que no otra sino ELLA”; fue y es La Dama de Elche.

Texto: Enrique Cabrejas

Crédito imagen: Wikipedia











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