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Atacama, Provincia de Chañaral y su Reconstrucción


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11/05/2015


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La provincia de Chañaral cubre en la Tercera Región de Atacama las localidades de Diego de Almagro, Salado y Chañaral, la zona arrasada por el aluvión del 25 de marzo de 2015. Un desastre que destruyó gran parte de Diego de Almagro, hizo desaparecer Salado y desembocó en una ola gigante de destrucción que a una velocidad gigantesca borró todo a su paso, abriéndose camino hacia el mar por la playa grande, donde se acumulaban 50 años  de relaves mineros, realizados tanto por la Andes Cooper como por Codelco,  Con una fuerza inusitada el aluvión abrió enormes socavones, se llevó la carretera 5 Norte y modificó totalmente el relieve de la ciudad, inundando todo el centro cívico de la ciudad, la calle Merino Jarpa y la costanera.


El impacto de este desastre puso en el tapete la condición de área de sacrificio que ha vivido Chañaral por décadas. La Corporación de Desarrollo Ciudadano de Chañaral, que preside actualmente el Escritor Omar Monroy, Director de la Biblioteca Municipal, ha sido protagonista a través del tiempo de una gran odisea judicial que significó lograr que la Corte Suprema ordenara a Codelco dejar de verter al río Salado y al mar los relaves de su División El Salvador. Esa victoria judicial fue emblemática, una epopeya de David contra Goliat, ya que obligó a la gran minera estatal a construir un tranque que se llamó Pampa Austral para retener los relaves en la comuna de Diego de Almagro, evitando que estos siguieran enviándose y contaminando el mar.

Cuando la comunidad se planteaba exigir a Codelco una reparación económica por los efectos de esos relaves en la salud de las personas, el Estado defendiendo a la minera y el propio Presidente Lagos se bañó en la Playa Grande para demostrar mediáticamente que esa supuesta contaminación era una exageración, al tiempo que las autoridades evitaban cualquier estudio que revelara la situación de salud de la gente, en circunstancias que la comunidad sabía que los casos de cáncer se habían propagado, aunque eso no se reflejara en la estadística, pues los enfermos de cáncer buscaban atención y fallecían en otras ciudades,  no en Chañaral. Así, esta comunidad arrastró esa situación histórica que ha sido registrada en publicaciones diversas, entre otras las de Manuel Cortés Alfaro, dirigente ambientalista, quien ha dejado registros de la pelea constante de la comunidad con las autoridades. Un reportaje de Sergio Ñuño en La Tierra en que Vivimos en TVN, mostró el efecto mortal de los relaves sobre la fauna y flora del litoral y explicó la amenaza de desplazamiento de esas arenas venenosas a otras áreas costeras, perjudicando la pesca, el turismo y la vida submarina. Sin embargo, Héctor Volta, Alcalde de la ciudad, siempre le bajó el perfil a la situación, planteando la idea descabellada de generar áreas de juegos y piscinas populares encima de ese relave verdoso, recargado de metales pesados. Tal ha sido la situación adormecida de una comunidad que fue sacrificada en pro del supuesto progreso minero de Atacama. Codelco "buen vecino" nunca asumió la deuda social efectiva con esta comunidad.

El aluvión del 27M puso de nuevo en el tapete a Chañaral, pero el centro del país no alcanza a imaginar la envergadura de la destrucción. Los mecanismos de emergencia, las visitas de la Jefa de Estado, la declaración de Estado de Excepción, fueron la reacción de emergencia y contingencia, pero lo más importante viene después , cuando hay que hablar de temas de fondo, de una reconstrucción que no se resuelve con Teletones, envío de fundaciones como un Techo para Chile, campañas solidarias, ayuda que sirve para la coyuntura inmediata de la sobrevivencia. Se trata ahora de repensar la ciudad y eso significa que debe surgir una acción de mediano y largo plazo para rediseñar la conectividad y el plano regulador de la ciudad. Pensar estratégicamente como comunidad en una reubicación urbana, quizás hacia el sur o a zonas altas que sean áreas seguras para aluviones y tsunamis. Esto último porque la ciudad puerto vivió en 1922 un maremoto y siempre se preparó para la evacuación en casos de tsunami, lo que significó ejercicios de evacuación y señalética para fijar vías de evacuación. El aluvión fue "un tsunami por la espalda", como lo graficó Pedro Serazzi Ahumada, poeta y periodista, director del periódico local Presencia, también damnificado por el aluvión.

La comunidad de la Provincia de Chañaral desconfía de la acción pública de reconstrucción, ya que las evidencias de las catástrofes ya vividas demuestran que, a medida que se apaga la noticia, empieza a aparecer el abandono a su suerte de las comunidades afectadas o una burocracia pesada que entraba las soluciones prometidas, salvo que las propias comunidades se organicen para empujar su reconstrucción. El terremoto de Tocopilla, el tsunami del 27F, los incendios en Valparaíso, las erupciones de volcanes en el sur, han generado un escenario objetivamente difícil de manejar para cualquier gobierno. Por lo mismo, a nivel ciudadano la comunidad se ha empezado a movilizar para pensar salidas a su crisis, con el concurso de los habitantes, sin esperar demasiado del gobierno central o comunal. Además, es evidente que si la comunidad se organiza puede generarse una alianza público-privada positiva, por encima de los sesgos partidistas o promesas populistas.

La Provincia de Chañaral ha entendido que las soluciones son intercomunales o regionales, que la recuperación vial obligará a proponer un rediseño al MOP de la carretera. Será necesario generar un plan maestro que impida levantar de nuevo construcciones en zonas inundables, fiscalizar el estado de los relaves que por décadas fueron quedando en la cordillera y que se han vuelto un riesgo inminente si se repiten los fenómenos climáticos que causa el calentamiento global. Habrá quizás que construir piscinas de mitigación, que eviten la velocidad increible que toma un torrente si no existen esas medidas de precaución. Mover la ciudad de Chañaral con creación de un nuevo barrio, quizás al sur de Barquito, en la zona de Caleuche, que tendría una posición ideal para construcción de poblaciones a escala humana, con diseños de barrios como los que uno observa en torno a la ruta 68 entre Santiago y Curacaví. Esos espacios tendrían que ser entregados por el Estado con las inversiones de infraestructura, caminos, muros de contención, instalaciones sanitarias. Disponiendo el Estado de esos terrenos, vendría la labor del pueblo. Es la idea que se generen cooperativas habitacionales, donde la gestión de construcción queda a cargo de las cooperativas. A ellas debieran asignarse los terrenos urbanizados para que así, gradualmente la ciudad se traslade hacia el sur, a un área segura y con calidad de vida.

Este reportaje se hace eco de las conversaciones con los amigos de Chañaral. La diferencia es que en esta ocasión, como comunicador social, es que lo escribo como parte integrante de  la Corporación de Desarrollo ya que viví largos años en Chañaral y mantengo lazos de afecto y amistad con esa comunidad. Estuve en la inauguración del Retén de Salado, participé del Comité Asesor de la Gobernación Provincial, mantuve una amistad cívica con los grupos ciudadanos y literarios de la región, por lo cual creo que es necesario cerrar filas junto a esa comunidad esforzada para canalizar sus expectativas, destacar el esfuerzo de emprendedores como Ety Zúñiga, dirigente del turismo y primera guía autorizada para Pan de Azúcar; Francisco Nofal de Radio Cobremar que siguió transmitiendo en medio del barro, y del gran líder sobreviviente del aluvión que se recupera todavía en una clínica de Santiago, Don Julio Palma Vergara, dilecto amigo y ex-consejero regional, que fue precisamente el ciudadano que empujó a otros líderes locales a defender en instancias regionales y judiciales a Chañaral.

Hay un camino largo para ponerse de pie, pero lo más importante es que Chañaral se repiense exigiendo dignidad y calidad de vida para sus niños y ancianos. Respirar aire limpio o beber agua sin contaminantes, tener médicos, mantener sus negocios, mantener su identidad de pioneros cuando era ésta la frontera norte de Chile, son los desafíos que podrían alimentar un movimiento ciudadano para la reconstrucción efectiva de la ciudad, entroncada en la labor similar de Diego de Almagro, Antiguo Pueblo Hundido, y ese pequeño pueblo minero, El Salado.

Una mirada libre a nuestro entorno.



Etiquetas:   Economía   ·   Políticas Sociales   ·   Democracia   ·   Sociedad Civil

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