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“A mi todos esos cabrones que están allá me preocupan”, dice uno de los parroquianos mientras levanta la cerveza, la lleva a su boca, y apunta con el dedo a cuatro hombres jóvenes con caguama en mano, “todos están estresados, quieren llorar porque no tienen dinero ni para comer, si escucharas sus historias”, remata.
Recordatorios maternales van y vienen después del comentario, risas en casi todos, indignación en uno de los que parecían más en sus cinco sentidos…“Aquí todos somos ricos, y ricos de a madre, ¿a poco crees qué nos regalan las caguamas?, si uno no tiene para comer pues menos para tomar y que yo vea todos están chupando”, les dice en tono serio.Al final de la cantina, los cuatro hombres de caguama en mano, en realidad tienen historias tristes, poco trabajo, falta para la comida, la escuela, y para muchas cosas más, cuando se les pregunta por qué gastan en la cerveza en lugar de llevar el poquito dinero a la casa se escucha un, “porque no tenemos trabajo”.Los borrachos siempre buscan excusas, pretextos para seguir tomando, para justificar su forma de orinar el dinero, de tirarlo al drenaje mientras los suyos mueren de hambre o de ganas de vestir bien, traer zapatos en buenas condiciones.“Mira, hay otro vicio peor que la cerveza, porque te afecta el cerebro, ¿cuánto te gastas en recargas del celular?, ya ves, le echas 20, 30 50 pesos diarios, los muchachos le echan mucho más en lugar de comprar cosas que les sirvan en la escuela ellos se la pasan en el whatsapp, en el facebook, eso les daña más, las mujeres no atienden a sus hijos, y los muchachos no ponen atención en lo de la escuela”.Luego, quizá por aquello de que los borrachos siempre dicen la verdad, sale a relucir algo que parece más preocupante que cualquiera de los problemas que ahora tenemos.“Ya no hay vida, en la casa se gasta todo el dinero en caguamas y en recargas, y nomás para que te lo estén robando, para que en unos cuantos minutos te quiten todo el saldo los de Telcel o movistar y nomás te dicen que son las aplicaciones”.La verdad resulta harto complicado interpretar los hechos, la facilidad con que un hombre se gasta el dinero en cerveza o en recargas a celular en lugar de llevarlo a la casa, en lugar de aplicarlo en la comida de sus hijos, también es difícil entender como una madre de familia puede olvidarse de los hijos y el marido por estar en las redes sociales.Muy real, el mismo problema existe en quienes atienden en los centros comerciales, en las dependencias, las maestras, los prefectos, la gran mayoría pasa más tiempo en los celulares que en su chamba, y cómo que ya va siendo tiempo de hacer algo.Es una historia de borrachos y lamentablemente parece que hoy si aplica aquel dicho de que los niños y los que andan en esas condiciones dicen la verdad, lo doloroso, lo muy doloroso, son los resultados que nos está dejando esa dependencia al alcohol, esa dependencia al facebook, al twitter, al whatsapp.Les dejo el twitter @gatovaliente para que nos siga, también el correo electrónico y la cuenta de facebook a sus órdenes para lo que guste y mande… marcovazquez20001@hotmail.com