Economía y proceso electoral

A pesar del raquítico comportamiento económico del país y del marcado pesimismo de la ciudadanía en cuanto a consumo, salarios y empleo, en el actual proceso electoral, a candidatos y partidos se les ha olvidado el tema económico en sus propuestas.

 

.
Son campañas de territorio y voto duro, más no de contraste en la forma de gobernar.

Hasta hoy las campañas se han caracterizado por desangeladas y poco han llamado la atención, salvo por las acusaciones del rebase de tope de recursos, inicio anticipado de campañas, abuso de medios de comunicación o difamación de candidatos.

De acuerdo a las más recientes mediciones de opinión y percepción ciudadana, GEA-ISA destaca en la encuesta de finales de marzo, que los dos principales problemas en el país son Economía y Seguridad Pública (39% igual porcentaje para ambos).

En este contexto, en la misma encuesta, 70% de los mexicanos considera que vamos por el rumbo equivocado y 85% no le cree al Presidente de la República; 67% de los mexicanos considera que vivimos actualmente una crisis económica y 19% considera que será aún peor en el futuro. Asimismo, la mitad de los mexicanos desaprueba la gestión de Enrique Peña Nieto (EPN) para enfrentar la crisis.

Los ciudadanos y empresarios del país consideran un error la reforma fiscal, lo que se ha traducido en alza de precios, combustibles más caros y bajo poder adquisitivo.

En este sentido apuntan los datos que arroja la más reciente encuesta a los Especialistas en Economía del Banco de México (BANXICO). Critican la gestión del Presidente y su gabinete en tres aspectos: i) gasto público mal enfocado; ii) recortes presupuestales en rubros equivocados; y iii) ineficacia en el ejercicio del gasto público.

Con estos elementos de fondo, ¿Por qué no se toca el tema económico entre los candidatos a Diputados Federales? Tengo para mí que NO aparece entre sus agendas por miedo a evidenciarse mutuamente, ya que son los Diputados Federales quienes se encargan de reformar o producir leyes desde el Congreso.

Recordará usted, amigo lector, que al inicio del sexenio de EPN el gobierno y el PRI promovieron una ambiciosa agenda reformadora en el llamado “Pacto por México”. Este fue el marco en el cual se lograron, de manera vertiginosa, la aprobación de la reformas: educativa, energética, telecomunicaciones, financiera, entre las principales. Fue el bloque de Diputados PRI-PVEM, junto con el PAN, quienes aprobaron la reforma energética; y fue el bloque de Diputados PRI-PVEM, junto con el PRD, quienes aprobaron la reforma fiscal. Hoy, si nos atenemos al desempeño de la economía, estas reformas no han producido los resultados deseados y más bien han generado descontento entre la clase empresarial y pesimismo entre la ciudadanía, un marco muy desfavorable si fuese una elección para Presidente de la República; pero, no si se trata de una elección intermedia en la que hay poca participación ciudadana y no se pone en riesgo la continuidad en el poder. Por ello, no se molestan en contrastar el desempeño económico del país; en el fondo, los partidos son condescendientes entre sí. Saben que en el futuro inmediato, en el último tramo del sexenio, se gestarán interesantes batallas en medio de negociaciones políticas muy interesantes, en las que, posiblemente, veamos posturas muy contradictorias o que los diputados actúen en bloque y no a favor de las necesidades del ciudadano. Negociación política.

No es gratuito que (en diversas encuestas) 60% de los mexicanos esté descontento con el funcionamiento de la democracia. Sin embargo, en la encuesta de GEA –ISA se destaca que 47% de los ciudadanos considera que ningún partido debe tener la mayoría en el Congreso para evitar la aplanadora a la hora de analizar y formular leyes.

Lo que falta en esta trama es que los ciudadanos entiendan lo que un Diputado Federal hace: reformar, analizar, proponer iniciativas y leyes que se adapten a las nuevas condiciones sociales y culturales de la ciudadanía. Por un lado, gran porcentaje de los ciudadanos no se interesan en procesos electorales intermedios (consideran que un Diputado no hace mucho por el país) y; por otra parte, los partidos políticos se enfocan en conservar a sus militantes y su territorio. Es por ello que el tema económico impactará poco o nada en las campañas y por lo que los partidos no contrasten sus ideas.

Este proceso es más bien atractivo para el “círculo rojo” de actores informados. Se sabe que en democracia, gran parte de la labor legislativa se hace tras bambalinas, es negociación política pura. De ahí que los futuros Diputados no tienen incentivos para hacer una campaña de contraste porque son los primeros perjudicados.

A pesar del raquítico comportamiento económico del país y del marcado pesimismo de la ciudadanía, a candidatos y partidos no les conviene contrastar el tema económico en sus agendas.

Leonardo Alvarez

@leon_alvarez

UNETE



Compartir
Tu nombre:

E-mail amigo:
Enviar
PDF

  • linkedin facebook twitter
  • ©reeditor.com
  • Todos los derechos reservados
  • Avisos Legales