.000 contribuyentes han pretendido
limpiarse, pero eso no les exime de responsabilidad.
Da igual que el Congreso de los
Diputados repruebe a Cristóbal Montoro o no lo haga. Es la ciudadanía quien le
va a reprobar, a la vez que evitará que el Partido Popular tenga votos para
volver a formar Gobierno. Cada vez somos más los que estamos empeñados y
dispuestos a “fundir” al partido de la derecha oportunista y oscura, así como a
no regatear esfuerzos para ello.
¿Por qué? Pues lo he escrito y
explicado muchas veces, pero sobre todo porque la legislatura del Gobierno de
Rajoy es la que más ha hecho sufrir al trabajador, más ha regateado las ayudas
a los parados y más ha maltratado a los jubilados. Además, ha metido la mano en
la Caja de la Seguridad Social y ha repuesto poco; ha bajado y/o congelado los
sueldos durante cuatro años y ha despreciado a los administrados un día sí y
otro también. ¿Está aclarado lo suficiente? Pues ya saben: sigan nuestro
ejemplo y habremos “fundido” lo que va quedando de la derecha cuartelera,
represora y mentirosa.
Según Mariano Rajoy hay que
defender la amnistía fiscal, porque a ella se acoge mucha gente y se limpian
millones y millones de dinero opaco, por no decir sucio. En la última amnistía,
más de 30.000 contribuyentes han pretendido limpiarse, pero eso no les exime de
responsabilidad. Las amnistías nunca caducan y siempre tienen a alguien detrás
como máximo responsable. Ahí están los 706 irresponsables –que han pasado a ser
ya 775 a día de hoy–.
La Agencia Tributaria debe dar
los nombres, porque la primera lista ya está en las redes sociales. De nuevo Cristóbal
Montoro, sus directores generales y el propio Gobierno han vuelto a hacer el
ridículo. Y también la oposición porque no ha sido capaz de coger esa lista y
publicarla; al final, seremos los ciudadanos quienes lo hagamos. Recuerden que
la Agencia Tributaria tiene más topos que la postguerra civil. Por eso siempre
defiendo que la investigación contra la corrupción debe iniciarse desde y en la
propia Inspección de Hacienda. Abundan los buitres y sobran los topos
interesados.
Para desviar el tema del blanqueo,
Rajoy suele insistir en que las “decisiones del Gobierno han permitido aflorar
124.000 millones de euros en bienes declarados en el extranjero”. Algo parecido
ha dicho el director de la Agencia
Tributaria (éste debe dimitir y ser investigado sin más dilación),
independientemente de que se hayan recaudado,
en los tres últimos ejercicios económicos, 34.7000 millones de la lucha
contra el fraude. Para la Agencia son los mejores datos de la Historia en
cuanto a recaudación por destape de fraude económico, pero eso nos hace pensar
a los ciudadanos, a la vez que sospechamos y desconfiamos de la casta política,
muchas veces “casta pendenciera”.
Quien mejor ha utilizado la
corrupción y el blanqueo de datos, además de otros delitos, ha sido la
vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría. Ha explicado que el
Ejecutivo se “embarcó” en aflorar el dinero negro y sucio porque en la última legislatura
el Gobierno de Zapatero dejó “fundido” al país, dado el “agujero” de cerca de
80.000 millones en las cuentas públicas.
Montoro ha “destrozado” los
argumentos del PSOE ya que, mientras estuvo en el Gobierno, había más de
150.000 millones de euros en el extranjero, en tanto que en España caía año
tras año la recaudación. Sin duda, el PSOE tiene muy pocos argumentos (creo que
ninguno) para abanderar la limpieza y la transparencia (ERE, Filesa, Malesa,
Time Sport, el BOE, fraude del PER, tráfico de ayudas del paro en Andalucía,
fraude y abusos del hermnísimo de Guerra,…). Algo parecido le pasa a Izquierda
“Hundida”, pues defiende la transparencia, pero a la vez consiente el
aprovechamiento a algunos de los suyos con la “Black” o la corruptela de Rivas
Vaciamadrid. Como diría un buen amigo, “en eso de robar, corromper y buen vivir…
¡mamón el último!”
Sea como fuere, todos estos temas
del blanqueo, la corrupción, el tráfico de personas y el alzamiento de bienes
nos da pie a la ciudadanía para declararnos objetores fiscales o, al menos,
para comprender que lo que se lleva hoy es ocultar a la Hacienda Pública cuanto
se pueda. Ya se sabe que, cuando los que mandan pierden la vergüenza, los que
obedecen pierden el respeto.