Ni un pan que rebanar

 

. Se dijo que la Iglesia podría ser parte o mediar para un Acuerdo. Sin embargo, a medida que avanza la investigación de la Fiscalía en casos Penta, Caval y SQM y que la feligresía de Osorno en forma multitudinaria pide al Cardenal Ezzati la remoción del Obispo Barros, ligado a Karadima, se va comprobando que, por donde se mire, nadie se salva. 

Casi todos han bailado esta cueca y se destapan sobre la marcha nuevos escándalos de corrupción. Alcaldes procesados por corruptelas en los contratos de recolección de la basura, en general, un clima que no se condice con declaraciones de la autoridad en que se ha proclamado que "Chile no es un país corrupto", en circunstancias que así nos están viendo desde fuera y que el propio Contralor Ramiro Mendoza señaló en su última cuenta pública que "la corrupción se había instalado en Chile".

La clase media, la mortadela del sandwich, ésa que paga todos sus impuestos y nunca tiene derecho a bono alguno, no aspira más que a un Estado que se respete, donde nadie le tuerza con trampas la nariz a la ley, un Estado que fije deberes y que sea austero. La República exige volver a esa social democracia fundacional donde realmente se actuaba para el bien común,  antes que la codicia globalizada nos amarrara a un sistema de indefensión donde los abusos son la regla. Ni anarquismo ni nueva dictadura, A lo que se aspira es a una democracia decente, con una sociedad civil que fiscaliza al poder y políticos que sirven al Estado y lideran con el buen ejemplo. 

Por ahora, con lo actual, no hay un pan que rebanar.

Periodismo independiente @hnarbona en Twitter.

UNETE



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