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¿Crónica de un milagro?


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13/04/2015


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Apenas ocurrido el aluvión en Chañaral, el 25 de marzo pasado, la gente más cercana de Viña del Mar y Valparaíso, que sabían que habíamos vivido años en Atacama, nos manifestó a mi mujer y a mí, que cientos de personas buscaban cómo ayudar al norte de Chile. 


Nos contactamos con una amiga que es líder en Chañaral, Etty Zuñiga, para pedirle canalizar la ayuda. Ella vive en Barquito, un barrio aledaño, al sur de Chañaral,  hasta donde era posible llegar y que no fue afectado por la catástrofe. Al igual como habían actuado para el incendio de Valparaíso, muchas familias sumaron su ayuda. Se dispuso de un camión, matrimonios jóvenes recolectaron la ayuda solidaria mientras se organizaba la forma de entregarla a familias de Chañaral que lo habían perdido todo. 

Cuando se preparaban las cajas de ayuda, alguien vio que una familia había donado una flauta traversa, que partió con la primera partida, no sin provocar alguna broma y que muchos sonrieran ante la inusual donación para una emergencia, donde lo medular era el agua y alimentos. Etty, nuestra amiga, es la única guía de turismo autorizada para Pan de Azúcar, lidera las organizaciones de turismo de Chañaral y es una mujer esforzada, respetada y querida en la comunidad. Organizado bien, todo funcionó y cuando se identificaba a las familias que estaban sin nada por el dantesco aluvión, en una de las familias damnificadas, una niña lloraba lamentando haber perdido su instrumento musical, su flauta traversa . Fueron no más de 15 minutos los que mediaron desde haber conversado con los padres y conocer del dolor de la pequeña por lo que ella más quería, cuando, desempacando la ayuda recién llegada de Viña del Mar, lo primero que se encuentra es esa flauta traversa que, inmediatamente, Etty corrió a entregar a la desconsolada niña de Chañaral. 

Cuando mi hijo me contó de esto, me estremecí, percibiendo que estábamos en el hilado maravilloso de un verdadero milagro, como testigos privilegiados de algo sorprendente. El amor es más fuerte y vale la pena compartirlo, frente a tantas penurias y desesperanza.





Etiquetas:   Ciudadanía   ·   Solidaridad   ·   Catástrofe

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