Son muchas las noticias que tratan sobre las revoluciones que están teniendo lugar en Oriente Medio, pero que se limitan a contarnos la evolución de las revueltas, sin analizar sus causas ni consecuencias. Primero fueron los tunecinos los que se levantaron contra el régimen dictatorial de Ben Alí. De su ejemplo aprendieron las poblaciones de Egipto, Argelia, Bahréin y Yemen, y ahora son los libios los que ocupan las portadas de los periódicos. Tal vez nos pasen desapercibidas las sutiles diferencias en la respuesta internacional a estos conflictos. No es nuestra culpa, la es de los medios de comunicación, que a su vez la podrían achacar a quienes los controlan. Reflexionemos nosotros.




