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Expertos han demostrado los enormes beneficios de la risa.
Algunos de ellos destacan que la risa, además de mejorar el estado de ánimo,
calma la ansiedad y la depresión, favorece la comunicación, da mayor esperanza
de vida y embellece a la persona. Esto resulta saludable mientras la
verdadera sonrisa surja del corazón, de una genuina alegría.
¿Pero, es posible
reírse ante las dificultades de la vida?
La tarea no es imposible. Albergar
continuamente pensamientos negativos provoca desaliento, ira o preocupación y
hacen difícil experimentar alegría. Pero, focalizar la atención hacia
pensamientos de esperanza, gratitud y amor a la vida, lleva a mejores
resultados.
¿Cómo comenzar a
cambiar nuestros hábitos de pensamiento?
Lo mejor es preservarse de aquellos pensamientos que nos
perjudican. Lo que se piensa está relacionado con la manera en que se
vive. El humor, por ejemplo, cambia el pensamiento y este cambio mental produce
ajustes en el cuerpo y, por consiguiente, en la salud.
Hay una cita de La Biblia que dice: “Un corazón alegre es
como una buena medicina”. Cuando te ríes, te alejas de los problemas que
pretenden invadir tu consciencia, y cuando dejas de pensar en el temor,
encuentras el camino para la curación y el bienestar.
La alegría interior inspirada por el Amor enriquece nuestra
experiencia diaria y nos acerca a las personas para compartirla y expresarla
naturalmente. Te mantienes alegre, reflejando
cualidades como humildad, amabilidad y solidaridad. Esas cualidades espirituales señalan el camino hacia la
irradiación interior que refleja la energía de la Vida espiritual. La alegría
verdadera es aquella que perdura antes las circunstancias adversas, porque no
es superficial, sino real y parte de nuestro interior, como ideas creadas por
el Amor.
Es
interesante observar como esa manera de pensar y actuar puede naturalmente hacer
parte en nuestra vida y traernos muchos beneficios.
La
pensadora norteamericana Mary Baker Eddy sostiene que: “La ambición libre de
egoísmo, los nobles motivos de vida y la pureza, estos componentes del
pensamiento, al mezclarse, constituyen individual y colectivamente la felicidad
verdadera, la fuerza y la permanencia” (Ciencia
y Salud con la Llave de las Escrituras).
A
medida que se comprende que la alegría como una cualidad espiritual proviene de
la consciencia universal, será más natural reconocerla como parte de nuestra
herencia divina. Reflejar esa felicidad, embellece y eleva el corazón de todos
aquellos que se encuentran a su alrededor.
Ese
sentido profundo y espiritual de felicidad está siempre presente y puedes
aceptarlo mediante una vida espiritualizada. El fluir perpetuo del Amor puede
manifestarse en cada uno de nosotros a través de la auténtica alegría.
María Damiani escribe
acerca de la salud y el bienestar desde una perspectiva espiritual y es Comité
de Publicación de la Ciencia Cristiana en España. Email: spain@compub.org
Twitter: @compubespana