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Por
más que el gobierno se empeñe en promocionar en el exterior que las reformas
generarán los recursos e incentivos suficientes para apuntalar el crecimiento
económico sostenido del país, sin hacer las cosas distintas, esto no va a
cambiar. Si las reglas del juego no cambian, es muy probable que la corrupción
y la apropiación de rentas por parte de grupos de poder sigan mermando la
economía del país.
Después de dos años
de un crecimiento por demás mediocre, 1.4% en el 2013 y 2.1% en el 2014, las
perspectivas para este año tampoco son muy halagadoras. La última encuesta
realizada por el Banco de México entre analistas del sector privado arroja una
mediana de crecimiento esperado para este año de 3%, muy por debajo de lo que
se pronosticaba hace pocos meses y también por debajo del estimado oficial de
la Secretaría de Hacienda.http://www.banxico.org.mx/informacion-para-la-prensa/comunicados/resultados-de-encuestas/expectativas-de-los-especialistas/%7BD795F12E-B364-3607-F859-1A86C869B07E%7D.pdfMás aun, la última cifra del indicador
adelantado de la actividad económica dada a conocer por el INEGI lo sitúa en
100 puntos, con una tendencia cada vez menor que, de seguir, apuntaría a una
severa desaceleración. La economía simplemente no está funcionando y hasta ahora
la única fuente significativa de crecimiento ha sido la expansión de las
exportaciones manufactureras hacia el mercado estadounidense.http://www.inegi.org.mx/inegi/contenidos/espanol/prensa/comunicados/sica.pdfEn
suma, para nuestra desgracia, llevamos más de tres décadas con un crecimiento
promedio anual muy bajo y que se ha traducido en un estancamiento del PIB por
habitante porque crecer es muy caro. Sin ser los únicos, son cuatro los
principales elementos que encarecen e inhiben el crecimiento.Primero,
los agentes económicos privados enfrentan una economía excesiva e
ineficientemente regulada. Altas barreras regulatorias de entrada y salida de
los mercados encarecen la inversión y el crecimiento de las empresas. Que 57%
de la PEA esté en la informalidad es un indicador de ello. Más aun, dado que
una fracción muy elevada de empresas esté operando en la informalidad implica
que son de un tamaño muy pequeño, con tecnologías obsoletas y sin poder lograr
economías a escala; el resultado es una productividad muy baja e inclusive cada
vez menor. Emplean a muchas personas, pero no contribuyen al crecimiento
económico.Segundo,
ligado con lo anterior, es la enorme incidencia de corrupción que genera la
misma regulación excesiva e ineficiente. La facultad que tienen los
funcionarios públicos para administrar e interpretar de manera discrecional la
regulación les permite actuar como buscadores de rentas. El uso del poder
público para obtener un beneficio personal es otro de los elementos que
encarecen el crecimiento, ya que lo que efectivamente hace el burócrata es
apropiarse, a través de la extorsión, de una parte del flujo de utilidades de
las empresas quienes, a su vez, buscarán trasladar parte de ese costo a los
consumidores. La sociedad en su conjunto pierde. De ello no hace falta que le
dé más explicación: hay que ver cuán importante es llegar a ser presidente
municipal, diputado, gobernador o simplemente funcionario público.Tercero,
la extracción de recursos al sector privado a través del sistema tributario
aunado a la casi nula contribución del gasto gubernamental al crecimiento. El
diseño del sistema tributario, con un énfasis recaudatorio, no está generando
los incentivos adecuados al trabajo y la inversión y, por lo mismo, tampoco
genera los incentivos alineados con el objetivo de crecimiento. A lo anterior,
hay que agregarle la notoria ineficiencia e ineficacia con la cual se ejerce el
gasto público. Las televisiones que entrega actualmente este gobierno es un
nuevo ejemplo de lo que le describo.Cuarto,
la notoriamente deficiente certeza jurídica en el cumplimiento de contratos por
parte del Poder Judicial. Una economía en la cual el Poder Judicial no cumple
de manera imparcial, eficiente y expeditamente su principal función, que es
proteger los derechos privados de propiedad, garantizando el cumplimiento de
los contratos, tanto entre particulares como entre éstos y el gobierno, deriva
en que la inversión y el crecimiento se encarecen.Por más que el
gobierno se empeñe en promocionar en el exterior que las reformas generarán los
recursos e incentivos suficientes para apuntalar el crecimiento económico
sostenido del país, y que faltan por instrumentar, no darán el resultado
esperado de lograr un mayor crecimiento económico si no se acompañan de una
labor para hacer más baratos, transparentes y justos los procesos de inversión
y de crecimiento de las empresas.@leon_alvarez