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Es la clase media, estúpido!


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24/07/2011


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Un debate importante se ha producido en las últimas semanas, entre los analistas y los expertos de opinión, sobre lo que está provocando el descontento y la indignación en Chile. A los exitistas de la economía, que se frotan las manos con el ingreso per cápita y los índices de  crecimiento, les parece incomprensible que haya tanto descontento, en atención a las estimulantes cifras que señalan la creciente inversión y los guarismos que, supuestamente, despiertan admiración en el resto de América Latina.


A nivel de los analistas vinculados al gobierno, los centros de estudios y los expertos en encuestas, además de personeros de la ineficaz oposición, se ha establecido el consenso de que lo que está subyaciendo en el descontento es fundamentalmente la frustración de los sectores más pobres del país, que se sienten extremadamente postergados, y la receta es aumentar las políticas hacia esos quintiles.

Se repite el esquema de la actual clase política en cuanto a orientar las políticas paliativas hacia los más pobres, una especie de muletilla culposa que recurrentemente atravesó a la Concertación Democrática mientras estuvo en el gobierno (que tuvo su larga historia desde los días del debate entre los “autocomplacientes” y los “autoflagelantes”), y que ahora atraviesa a la derechista coalición que encabeza el Presidente Piñera.

Las formulas para resolver esa angustia respecto de “los más pobres”, llevó a la Concertación a impulsar distintas políticas sociales de relativo éxito o a transferir enormes recursos a instituciones de beneficencia con patentes de ONG, y al actual gobierno a promover la política de la gift card, expresada, por ejemplo, en el bono de salud implementado ante el incremento de enfermedades invernales, que supuestamente permitía ir a cualquier clínica privada a un enfermo pobre que no pudiera ser atendido en un consultorio público.

El caso es que los análisis dan cuenta y concluyen que, lo que genera el descontento, es la percepción de los más pobres frente a su condición rezagada ante los éxitos del modelo de crecimiento: es decir, una especie de despecho ante la riqueza desbordante, o de resentimiento ante los logros de aquellos que han sabido aprovechar las oportunidades. De que existe ese descontento, existe, pero no es lo determinante frente al actual estado de descontento.

Porque, cuando cualquier analista indaga con más realismo, encuentra que, efectivamente, entre los sectores populares existe un fuerte descontento, pero no entre “los más pobres”, ya que estos últimos están tan agobiados en la marginación y la postergación que no tienen la capacidad siquiera de reflexionar sobre la causa de los problemas que les afecta ni los medios efectivos parta demostrarlo. Las reglas de Maslow se cumplen perfectamente, ya que los más pobres en Chile están en la profunda base de las necesidades, y en ese contexto no hay análisis político, económico o social que pueda pretenderse. Simplemente, la cuestión está en conseguir un trabajo mínimo para sobrevivir o dedicarse al delito.

Es, a medida que los problemas básicos se resuelven, cuando empieza a manifestarse la reflexión, la indagación informativa y la opinión pública, y ello se hace más patente a medida que las condiciones básicas del subsistir, se alejan y se adquiere conciencia de los derechos. El trabajador proletario, el asalariado de los servicios o de la producción industrial, efectivamente ya tiene opinión y cuando se trata de personas de los niveles primarios de la clase media, esa opinión es mucho más concreta y específica.

Entonces, cuando surge la pregunta sobre quienes están marchando indignados contra el sistema en Chile, fácilmente, con un poco de agudeza se da cuenta que es nada menos que la clase media. Y es la clase media en todas sus variables, aún cuando es más intenso a medida que su ingreso disminuye.

No son los más pobres los que animan y se expresan en las llamadas “redes sociales”, es la clase media. Son profesionales, estudiantes y trabajadores con capacidad de cancelar las onerosas bandas anchas y con acceso diverso a Internet. Una trabajadora o trabajador que hace aseo en los edificios del fastuoso “Sanhattan” está en la economía elemental, y entre tener parafina para la estufa en el frio invierno y financiar el twitteo, dudo mucho que elija esto último.

Y los líderes estudiantiles que marchan contra el lucro en la educación y su desenfreno mercantilista, y quienes marcharon contra la política energética representada en los proyectos de Castilla e HidroAysén, y quienes repulsan los abusos producidos por una tienda del retail de gran fama publicitaria, son personas de clase media, en su amplia diversidad de ingresos.

Es la clase media la que está exasperada por un sistema que le sustrae los recursos y que beneficia de modo extralimitado a los grandes empresarios. Sostienen el sistema tributario con sus impuestos, mientras las grandes ganancias tienen un trato preferencial. Sostienen el funcionamiento del libre mercado con su consumo, pero el sistema no se satisface con ello, sino que les extrae todo lo que pueden con intereses altos, con tarifas excesivas (todos los servicios básicos en Chile están entre los más caros del mundo o similares a países con precariedad de recursos naturales), con costos que resultan difíciles de afrontar.

El sistema de salud es un enorme negocio, que se incrementa en sus costos año a año, ante el avance de la edad del imponente de clase media. La educación constituye un negocio óptimo con niveles de calidad deplorables, y es una barrera a las oportunidades que permiten precisamente consolidar la condición intermedia, lo que reciente a los sectores de menor ingreso y más volubles a los vaivenes económicos y que se sienten efectivamente parte de las clase media.

Es la clase media, que en sus segmentos emprendedores, debe soportar la rapacidad de los monopolios, que imponen precios exiguos (a los productores agrícolas, por ejemplo), y una despiadada competencia de parte de las cadenas monopólicas. Es la clase media, que en sus segmentos trabajadores, tienen aún cercano el descubrimiento del ardid de las cadenas farmacéuticas para concordar precios en desmedro de los consumidores.

Es la clase media, que tuvo que resolver los daños del terremoto en sus casas, soportando los precios incrementados de las empresas del retail de la construcción, y que tuvieron que enfrentar la olímpica respuesta de las compañías de seguro, que les pagaron los precios que quisieron por los daños, sin posibilidad de apelar ante nadie, y que tuvieron que aceptar antes de perderlo todo.

Es esa clase media que advierte que tras los directorios de las empresas que afectan su cotidianidad están los mismos actores, y que, del entrecruce de las inversiones, la propiedad de acciones y los directorios corporativos, en definitiva se encuentra un pequeño grupo de no más de 100 hombres que deciden su destino, sus recursos y muchas veces la suerte de sus vidas.

Ante las divagaciones de la clase política y de los expertos de los think tank chilensis, de menor o mayor alcurnia, que no aciertan en su diagnóstico, me permito parafrasear, sin ánimo de agravio, aquella célebre expresión de los debates de los años 1990 en EE.UU. para decir: ¡Es la clase media, estúpido!

 

 



Etiquetas:   Política   ·   Clases Sociales

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8 comentarios  Deja tu comentario


Erwin Alfredo Anders, Utilicen como medida el cálculo de Einstein. "El ser humano promedio tan solo ha desarrollado entre el 5 y el 8% de su capacidad mental".
¿Realmente nos creemos inteligentes? Por lo menos yo sé cuán idiota soy.
Los historiadores en los Estados Unidos lo explican de otra manera.
Pongan toda la historia sobre un año calendario. Siendo el "big bang" las 0:00 horas de Enero. ¿Saben cuándo hace su aparición el ser humano, tal como lo conocemos? A las 23:56 del 31 de Diciembre. Somos criaturas de cuatro minutos de existencia.
No nos han puesto siquiera el primer "pampers".
La iglesia le prohibió PENSAR a Galileo Galilei, y nosotros vemos ésa época como habitados por unos retrasados mentales. ¿Cómo nos verán para el año 2-mil quinientos? ¿Otros retrasados mentales discutiendo estupideces? Se nos acaba el tiempo, señores.


Erwin Alfredo Anders, Un intelectual norteamericano dijo acerca de "economic growth" (crecimiento económico). "The only thing that grows is cancer", (lo único que crece es el cáncer) ¿Porqué somos tan ciegos al creer que la economía tiene que mantener un crecimiento? Puede mantener un crecimiento mientras que el planeta crezca proporcionalmente. Lo de crecimiento: ¿dice algo en la biblia al respecto, Marx cree ciegamente en eso? Nunca he entendido lo del "crecimiento". Ya tenemos súper-población, supuestamente tendremos problemas de agua en un futuro no tan lejano, aparecen nuevas pestes en el sector agrícola, los mares ya han alcanzado su límite en materia pesca, hay sequías, hay deshielo, SIDA, y una infinidad de problemas. Vean el "speech" del Prince Charles en Oslo. Nos recuerda que nos quedan 80 meses, antes que el daño causado a los "rain-forests" se torne IRREVERSIBLE. ¿Qué crecimiento tendremos una vez cortado el último árbol? Alguien sabe lo que está hablando?? Antes había un análisis comprensivo, incluyendo todos los factores influenciando nuestra realidad. Hoy nos limitamos a UN solo tema. Parecemos caballos con "ojeras". Extraño mucho a Gustavo Becerra Schmidt, un intelectual chileno fuera de toda liga conocida en nuestro planeta. Un visionero fuera de toda proporción conocida. Aunque ya fallecido, lo consideran "el Mozart" de la modernidad.
Para el año 3-mil, habrá crecimiento, o exigirán un BALANCE duradero. Todo sobre nuestro planeta tiene un BALANCE. La única criatura que exige un "crecimiento económico", es el "animal racional", el ser humano. ¿No será que un puñado de millonarios nos han atontado con el cuento del crecimiento?
Hablando con un intelectual / economista peruano, en el departamento de investigación de una Universidad, me dijo: "sí, estamos llegando a la conclusión que el cuento de la economía tendrá un fin algún día".
Los medios (periódicos, TVs, etc.) estaban en manos de 64 personas en los años sesenta. Hoy está en manos de 8 personas en


Erwin Alfredo Anders, No hacemos caso. Copiar el "exitoso" ejemplo Estadounidense es entrar en una moderna "esclavitud". Trabajas 14 horas diarias, marido y mujer, para mantener un nivel inferior al de los años sesenta.
Residí 10 años en Berlín, y 18 en Baltimore - Washington D.C., y presencié el trabajo de relojería Suiza en la industria automotriz. En los Estados Unidos, haces el último pago de tus letras mensuales al comprar un automóvil, y ése mismo día, el auto se destartala. Al día siguiente tienes que ir a comprar otro auto. Pagos por casa: 900 a 2200, auto: 280 hasta 1,000 Dólares mensuales, seguro de accidentes: 200 hasta 320 al mes. Teléfono, 120 hasta ilimitado.
¿Y qué queda al mediano consumidor en el bolsillo a fin de mes? Menos 500 Dólares, (500 MINUS) gracias a la tarjeta de crédito.
Es un engranaje perfecto. Me he retirado del sistema, vivo en la ceja de selva peruana, y les deseo muchos pagos más, hasta el mismo hastío.


Francisco Javier Bueno Arévalo, sistema imperante ( queda fuera el quintil más rico cuya sola condición monetaria les asegura acceso a “otra realidad” en este país o en otro da lo mismo) Por lo tanto el tema es ¿“traicionarán nuevamente nuestros gobernantes las genuinas aspiraciones económicas y sociales de la clase media”?¿Esta Chile preparado para un cambio social tan profundo como el que anhelan nuestros estudiantes?¿Recuperará Chile el lugar que tuvo su sistema educativo?¿Puede el sistema económico actual incorporar mayor justicia y equidad para una clase media agobiada, desencantada, endeudada injustamente para educar dignamente a la clase trabajadora que sostiene este país?¿Tenemos derecho a decidir si ocupar nuestros recursos cupríferos en un sistema de salud y educación más digno para la nación? Tal vez nuestros estudiantes son la única voz que se alza luego de muchos años ,ya que los jubilados, los pacientes en las postas y hospitales, los profesores , las dueñas de casa y los trabajadores hace tiempo que fueron traicionados por sus “representantes en el Congreso de la República”…¿Está Chile preparado para escucharlos? Sinceramente pienso que no...ADELANTE HIJOS DE LA CLASE MEDIA; AÚN HAY PATRIA CIUDADANOS, ¡¡ VIVA CHILE @#$% !!


Francisco Javier Bueno Arévalo, Nuestro Excelentísimo Sr. Presidente de la República debe estar pensando… “Este sistema económico no será modificado aunque la huelga dure todo el año”… La clase media en cambio debe estar pensando…Son varias décadas en que los representantes del pueblo en el Congreso Nacional han tenido tiempo suficiente para transformarse en nuevos empresarios y unirse a la derecha económica de este país que ha manejado casi todo desde la colonia hasta hoy, ha habido 2 momentos históricos en que Chile tuvo la oportunidad de obtener una educación digna de calidad para todos, durante el gobierno del masón Salvador Allende y durante los gobiernos de la Concertación de Partidos por la Democracia... en el primer caso, la derecha económica (el grupo de las 800 familias más antiguas fundadoras de Chile) en un acto de desesperación y traición hacia su propio pueblo llamaron a los EEUU (CIA) para que derrocara el gobierno democrático elegido en las urnas populares (en ese entonces sí había representatividad parlamentaria, lo de ahora es un chiste) y nuestros soldados (olvidándose del honor patrio de O'higgins y Carrera) fueron manipulados por la derecha económica y la iglesia católica( OPUS),en el segundo caso, los partidos históricos de centro derecha (DC),centro (PR) y de izquierda (PS-PPD y PC -este último ninguniado por el sistema político) abandonaron sus doctrinas inspiradoras de cambio y transformación social transformándose en neoliberales y neoempresarios más representativos de una clase aburguesada con mayores intereses económicos que sociales, todo contribuyó a implantar un modelo económico al que sinceramente a estas alturas será muy difícil introducir “equidad y justicia social genuina”, por eso es que el “ciudadano común y corriente”, clase media , de los quintiles intermedios II ,III y IV( el quintil más bajo está más conforme con la asistencialidad y paternidad del sistema) incluidos los estudiantes chilenos de una clase media que padece los tormentos del sis




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