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El sistema de defensa antimisil, detonador de una nueva guerra mundial


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18/02/2015


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En el marco del recrudecimiento de la crisis ucraniana, la prensa europea informó, acerca de que   una nueva iniciativa de los Estados bálticos y Polonia, consistente en plantear a la Alianza Atlántica, la propuesta de reorientar el Sistema de Defensa Antimisiles / SDA (Anti-Ballistic Missiles /ABM,   directamente hacia la Federación de Rusia.


Es difícil predecir exactamente cómo reaccionara la   dirección de la OTAN ante dicha  propuesta. Aunque desde su liderazgo se  sostiene que la posición sobre  el SDA  que  se formulo en Lisboa en 2011, no variara, las recientes declaraciones oficiales sobre  Moscú, de los miembros del bloque militar,  son cada vez más duras, al punto de  que en  forma reiterada se refieren a  Rusia como una  amenaza. La posición en cuestión defendida por los países más nuevos de la alianza, es convergente con la postura de Washington, debido a que a la postre, le será insostenible negar que el verdadero propósito de la construcción del Sistema de Defensa Antimisil en el Viejo Mundo, no eran los distantes Iran o Corea del Norte, sino Rusia. Que es lo que empuja a Varsovia, Riga, Tallin y Vilnius a  plantear la mencionada iniciativa? En realidad, más bien se trata de defender sus intereses particulares, a pesar de que en parte se haga en detrimento de la política de Washington. Es  evidente que con la defensa de  tal postura, los nuevos miembros de la OTAN que participan en el proyecto SDA, procuran  incrementar su  importancia en la Alianza, ya que fortalecen  su posición dentro de ella. Si lo vemos desde una perspectiva histórica, en realidad, el Sistema de Defensa de Antimisiles, que se inició en la década de 1970 en un principio, tenía como objetivo tan solo cubrir el territorio de los Estados Unidos. Pero en 2001, George W. Bush hijo, anunció que cualquier aliado de Estados Unidos tenia el derecho a protegerse contra supuestos ataques de misiles de Irán y Corea del Norte. A partir de entonces, el despliegue del SDA estadounidense en Europa, ha adquirido un sentido puramente político, toda vez que en el 2007, Estados Unidos replanteo la instalación de partes del escudo antimisiles en países del antiguo Pacto de Varsovia. Está claro que la OTAN no puede plantearse la creación de un Sistema de Defensa Antimisiles que proteja a sólo una parte de los países europeos, ya  que resulta por demas obvio que su existencia, sin la participación de Rusia será automáticamente amenazar la ultima; pues rompe el equilibrio estratégico nuclear  global, ya  que Estados Unidos podría lanzar un primer golpe nuclear apostando a la capacidad del denominado escudo antimisil, para neutralizar toda represalia. En respuesta Moscú en repetidas ocasiones, argumento que tanto Teherán, como Pyongyang, estaban aún lejos de crear un misil capaz de alcanzar el territorio europeo, al tiempo que la hipotesis de un lanzamiento de un misil norcoreano contra Estados Unidos vía Europa, riñe con las leyes de la balística. Por  si fuera  poco, se  ha demostrado que la medida estadounidense incentivaría una carrera armamentista sin fin , ya que en la práctica, el cacareado escudo antimisil , carece de utilidad contra ataques avanzados como el   pulso electromagnético masivo (ataque EMP), mejor conocido como Bomba  del Arco Iris, consistente en detonar un arma nuclear  a gran altitud, lejos de nuestra atmosfera, capaz de inutilizar  los servicios básicos  que necesita una población para su sobrevivencia y que puede  cubrir continentes enteros, sin fecha de finalización. Con un horizonte tan sobrio por delante, en octubre de 2011, Rusia propuso a Estados Unidos, crear escudo antimisiles para enfrentar conjuntamente amenazas reales contra la vida en nuestro planeta, como sería el impacto de asteroides. Sin embargo, ante  oidos sordos, Moscu  se  ve obligado a reorientar  sus misiles hacia los objetivos  del Sistema de Defensa Antimisil, que se instala en frente  sus fronteras. La  historia de los últimos 50 años, no miente al evidenciar que  Washington, siempre  procuro  rodear con una valla nuclear a  la Unión Soviética, hoy Federacion de Rusia. En 1961 comenzo a colocar misiles de alcance intermedio cerca de Izmir, Turquia. Luego, en 1979 decide desplegar misiles Pershing-2 en Europa occidental. En  junio de 2002, con el objetivo de desatar las manos de las cadenas que impedian el desarrollo del sistema antimisil, al igual que a desplegar armamento nuclear en el cosmos, Estados Unidos denuncia unilateralmente el Tratado sobre la Limitación de Sistemas de Defensa Antimisil (ABM o MAT)  firmado con  la Unión Soviética en 1972. Con ello se demolió la piedra angular de la arquitectura de desarme de la segunda postguerra, ya que hasta entonces se forzaba a que ningún país estuviese completamente seguro, (Destrucción Mutua Asegurada (DMA/MAD) y, de ese modo, no tuviese la tentación de asestar el primer golpe nuclear (Disuasión nuclear); ya que la capacidad de respuesta del enemigo seria neutralizada por ese tipo de sistemas.

En este Tratado se especificaba el despliegue de tales “escudos” limitándolos a dos áreas en cada país y no a la totalidad de sus territorios, limitando sus radios de acción y el número de lanzadores por cada país. Hoy en día la realidad es totalmente diferente y la presencia del Sistema Antimisiles en Europa es un hecho consumado. Más aun, Estados Unidos planea para el 2016, gastar adicionalmente en el programa, 9.6 mil millones de dólares y para finales de 2017 aumentar a 40 el número de misiles interceptores en una base del ejército en Fort Greely, Alaska. Los expertos han expresado repetidamente la opinión de que los estadounidenses  para interceptar misiles balísticos intercontinentales se verán obligados a utilizar los misiles SM-3 con ojivas nucleares de baja potencia. El SM.-3 o Standard Missile 3 es un misil utilizado en buques norteamericanos y de otros países para interceptar misiles balísticos de alcance intermedio como parte del sistema de defensa de misiles balísticos Aegis. También se emplea con capacidad anti satélite en el extremo más inferior de la órbita terrestre, En consecuencia, el mismo es parte de un sistema de defensa ofensivo de los Estados Unidos, convirtiéndolo a su vez en un   detonador real de una nueva carrera de armamentos y, como consecuencia, de una posible III Guerra Mundial.

 

Por: Euclides E. Tapia C.  Profesor Titular de Relaciones Internacionales de la Universidad de Panamá




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