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El futuro del mundo occidental. Análisis político.


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10/02/2015

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Al parecer, occidente se degrada. Ésta es una conclusión decepcionante a la cual arriban, muchos analistas políticos, tanto en Europa como en el continente americano. 


Lo anterior, se confirma, ante lo poco atractivo que resulta a los ojos de millones de personas, que son testigos de como los supuestos valores y libertades occidentales, enfrentan un creciente empobrecimiento espiritual y decadencia moral, que encuentra vivida expresión en la legalización de matrimonios del mismo sexo, del aumento en el abuso de drogas y la pedofilia. Prueba de ello es la evidente mínima capacidad predictiva de sus líderes, los cuales se revelan incapaces de evaluar los complicados procesos que ocurren en el mundo y elegir el curso de desarrollo más óptimo.

El rol de la personalidad en la historia en todo momento ha suscitado discusiones, pero es imposible negar el papel e influencia que puede tener un estadista en un determinado momento, en el destino de decenas de millones de personas y países enteros. Es difícil saber cómo, habría terminado la historia de la Segunda Guerra Mundial, si la coalición anti hitleriana, no la hubiesen conducido, Stalin, Roosevelt y Churchill; los cuales a pesar de las serias diferencias ideológicas que los separaba; identificaron como interés común, la lucha de forma conjunta, contra el fascismo. A propósito, para los dos últimos no fue fácil superar el sentimiento antisoviético que existía en la sociedad anglosajona y cargando en sus hombros una fuerte critica, reconocieron públicamente, el papel y los méritos de la ex Unión Soviética en la derrota de Hitler. Contrasta con tal manera de actuar, de los lideres citados, la forma histérica, como los gobernantes occidentales de hoy enfrentan la reunificación de Crimea con Rusia, que al convertirla en  la base de  las sanciones contra ese país, reanudan en esencia la guerra fría. Transcurridas siete décadas, otro primer ministro británico, David Cameron, apela junto a Barack Obama a la realización de casi una cruzada contra Rusia. Sin embargo, el propio inquilino de la Casa Blanca, en una de sus entrevistas con la National Public Radio (NPR), recordara que al margen de que el presidente Putin era un genio al actuar  de forma estratégica,  utilizando la fuerza y consolidando el poder  de Rusia, Estados Unidos no tenía interés en  una  guerra con ella. Pese a ello, en realidad las cosas no salen de acuerdo a lo planeado por Washington, toda vez que las fuerzas armadas del gobierno de Ucrania, no son capaces de apuntarse ningún triunfo frente a las milicias de Donbass, lo que parece convertirse ya en una norma.  Esto es lo que explica la adopción por parte del Congreso de los Estados Unidos de la resolución que promete asistencia militar directa, al permanentemente derrotado gobierno de Kiev. Tal realidad quedo inmediatamente evidente para los estrategas estadounidenses. Por supuesto, que para occidente, que quería "quedarse en la sombra", la intervención directa es considerada como una medida extrema. De allí que, un cambio de curso en tal sentido, solo se puede calificar, mínimo, como un acto de desesperación. Con una acción de esta naturaleza, Washington está intentando salvar la cara, por la forma equivoca, como ha conducido el juego, máxime que un fracaso en la cuestión del Donbass, también debilitara significativamente la posición internacional de los Estados Unidos.  Es evidente, que  al percatarse de que el tiempo apremia y que el colapso de la aventura en Ucrania, se acorta, sin avizorar una solución aceptable, la  Casa Blanca se aferra  al triunfo, de cualquier forma, sin importar la utilización de métodos hasta  ahora descartados. Por lo visto al arriban a tal conclusión, el anfitrión de la Casa Blanca, al parecer, no está interesado en el destino de los residentes del sureste ucraniano, ni refleja sus sufrimientos y penurias. La preocupación principal de Obama, como se desprende de sus recientes presentaciones, sobre la libertad de Ucrania, que se encuentra a miles de millas de Estados Unidos y de millones de estadounidenses (incluido el Presidente); es muy vaga. Para alcanzar tal objetivo, resulta imperativo imponer nuevas sanciones contra Rusia aunque colapse el comercio bilateral y las relaciones económicas, con el resto de los países de la Unión Europea. Inclusive, si la aplicación de tales medidas en razón del problema ucraniano, sean discutibles, lo cierto es que la presión económica e informativa sin duda, persigue liquidar la implementación de una política independiente por parte de Rusia, que al respecto marca distancia de la que practica, Europa occidental. Sobre el hecho de que tales medidas contra Moscú resultan ineficaces, al parecer, no hay duda, con todo, Obama insiste en que la aplicación de nuevas sanciones, obligaran a Rusia a renegar de su política exterior.

En lo que respecta a la actitud de algunos líderes occidentales, no hay duda que muchos de ellos rinden pleitesía al poder omnímodo de Washington, con la esperanza de que los resguarde de la amenaza rusa. En su mayoría, son dirigentes que en general obedecen los dictámenes, no de Obama, que es sólo un peón, sino del complejo militar industrial que lo respalda y que fue y es, el real dueño del mundo. El liderazgo, incluso a nivel estatal, no es una profesión, sino la conjunción que multiplica la sabiduría y el carisma de la personalidad. Es necesario  ser consciente de la responsabilidad  que  recae sobre  aquellos a quienes se le transfiere el  poder  y entender que  este debe  ser utilizado correctamente, en bien del país y sus intereses genuinos, más  a  largo, que a corto plazo. Es fácil ser engañado y terminar traicionando los intereses del pueblo a quien dice servir.

Por: Euclides E. Tapia C. Profesor Titular de Relaciones Internacionales de la Universidad de Panamá.



Etiquetas:   Relaciones Internacionales   ·   Conflictos Armados   ·   Occidente

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1 comentario  Deja tu comentario


Sergio Donoso, Me sorprende la actitud del comentarista sobre el zarpazo de Rusia sobre Ucrania. Rusia es un país, que fuera de tener poderío militar (y riqueza petrolera como muchos paises tercermendista) tiene vocación imperial. No vamos a fortalecer las democracias en el mundo escondiendo el imperialismo ruso. Ojala el comentarista se de cuenta de su error. Ya no estamos en el periodo de la Guerra Fría. Estamos en un siglo donde la democracia puede seguir avanzando como lo ha hecho a partir de 1776.




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